“Intenso activismo público en Caracas (11)” por José David Capielo

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Llegamos a esta etapa de intenso activismo político público en Caracas, vivida entre finales de 1977 e inicios del año 1980; poco más de  dos años de múltiples actividades, nuevas situaciones y una gran experiencia vital.

Fueron tiempos del incremento de la vinculación popular por parte de la izquierda insurreccional, es decir, por quienes mantenían alternativamente estructuras abiertas, cerradas y/o aparatos armados. La Ciudad Universitaria de la UCV, además de ser centro de una gran actividad propagandística, albergaba locales de funcionamiento tanto del PRV-Ruptura, la Liga Socialista y el CLP; locales cercanos todos a la Facultad de Ingeniería.

Allí nos reunimos innumerables compañeros; algunos, como en mi caso, venidos de otras zonas del país. Se realizaba labor de propaganda día y noche, pintando pancartas e imprimiendo volantes en los tradicionales multígrafos. Se impulsaban jornadas nacionales o locales, desenmascarando la política antipopular del gobierno, tanto el de Carlos Andrés Pérez (CAP) hasta 1978, como el que se estrenaba con Luis Herrera Campins (LHC) en 1979-1980.

Se realizaron muchas campañas dirigidas al pueblo, como la referida a denunciar el alto costo de la vida bajo la consigna: “La pasividad no calmará tu hambre”. También se organizaron jornadas especiales ante las elecciones sindicales en la Siderúrgica del Orinoco (Sidor), estado Bolívar, donde se enviaba a algún equipo de compañeros para reforzar las actividades planificadas. En 1978 hubo una gran campaña llamando a la abstención en las elecciones presidenciales.

Todo este esfuerzo propagandístico generaba receptividad en muchos compatriotas y nuevas incorporaciones a la organización, tanto a las tareas legales como en el apoyo a las estructuras cerradas. Era fundamental cumplir con las llamadas “medidas de seguridad” a fin de evadir la represión enemiga.

El periódico “¿Qué Hacer?” jugó un papel protagónico, y al frente se mantenía un equipo de camaradas con experiencia comunicacional. Desde una oficina en el centro de Caracas se realizaba la diagramación, corrección y el envío a la imprenta. Debían garantizar, además, la distribución para todo el país. El equipo nuestro, adscrito al trabajo obrero, apoyaba como todos el trabajo del periódico.

En cuanto a la coyuntura política, tanto en la etapa final del gobierno de CAP, como en el inicio gubernamental de LHC, se mantuvo la combinación de represión abierta a las protestas populares, junto a una acción de exterminio hacía los grupos revolucionarios armados, en especial con la llamada política de “pacificación” del gobierno copeyano.

Entre 1977 y 1979, las organizaciones PRV-Ruptura y OR-Liga Socialista discutían, en lo interno, sobre su incorporación a la vida política pública. En la biografía de Douglas Bravo, escrita por Miguel Ángel Paz (“La utopía alternativa”/2010), se reseña cómo, en noviembre de 1979, en un acto de masas en la avenida Miranda de Coro, se incorporaba este histórico comandante guerrillero, y dirigente del PRV, a la vida política de forma abierta.

También la Liga Socialista (LS), luego de todo un proceso interno, decidió inscribirse como partido ante el entonces Consejo Supremo Electoral (CSE) y participar en las elecciones de 1978, logrando la libertad de David Nieves, detenido por el caso Niehaus, al ser electo diputado al Congreso Nacional (Libro: “LS/Pensamiento, acción y perseverancia revolucionaria”, 2007).

 

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No es mi intención valorar la justeza o no de tales acciones, que al final son decisiones autónomas de cada organización. Lo que resalto es que ya, para 1979, queda en ese caso Bandera Roja (BR), junto a sus instrumentos de masas, como la única organización que seguía reivindicando el desarrollo de la lucha armada. Esto creaba una concentración de fuerzas de la represión terrorista gubernamental contra toda esta estructura política.

BR había decidido, en su estructura militar, desde 1976, cuando se pierde el Frente Guerrillero “Antonio José de Sucre” en el oriente del país, reconstruir un nuevo instrumento armado. Esto se logra a partir de la fuga de la Cárcel de la Pica en 1977. Se crea así el Frente Américo Silva (FAS), que comienza a desarrollar toda una intensa actividad política y operacional.

Volviendo a Caracas y a nuestra labor en el frente de masas 1977-1980, logramos sobrevivir, sin mayores tropiezos, toda esta fuerte y riesgosa actividad, que nos correspondió asumir. Hubo siempre mucha solidaridad. Cumplimos también funciones de asistencia a los presos políticos revolucionarios existentes para ese momento.

Había logrado yo, además, consolidar la relación con la “compañera de siempre”, quien fue consecuente en este proceso. Igualmente no perdí nunca contacto con mi Coro natal, buscando siempre espacio para visitar y corresponder a los afectos familiares. Otros caminos nos tocaría recorrer desde mediados de 1980.

 

 

    “…ha emergido una nueva metodología de conocimiento de lo social que se apoya en la experiencia de lo vivido, en la subjetividad como forma de conocimiento, tan válido como los números, los modelos, las curvas o cualquier otro instrumento estadístico”. (Profesor Víctor Córdova. UCV, 2003)

 

 

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José David Capielo Valles es ingeniero agrónomo y magíster en Desarrollo Rural, egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Campus Maracay. Nacido en Coro, estado Falcón, en 1949. Es docente jubilado de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR), Núcleo Canoabo (2016). Es locutor, comunicador alternativo y colaborador de Ciudad Valencia desde 2014.

 

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