En el vaivén de una aguja hay poesía. En el hilo de la costura hay un sinfín de relatos. Así teje la vida una mujer cuya habilidad y dedicación transforman telas en obras de arte. En su pequeño taller, cada puntada es un verso, cada prenda una prosa llena de cariño y autenticidad.
Jenny Beatriz Suárez Cordones nace en Puerto cabello hace cuarenta y cinco años, hija de Nancy Cordones y Luis Suárez. A temprana edad se muda con su familia a Borburata incentivados por su abuelo, quien amaba la naturaleza. A los trece años aprende a coser viendo a su mamá. Entre los quince y dieciocho años perteneció a la selección de Carabobo en las disciplinas de lucha y pesas.

Comienza a trabajar como secretaria. Se casa con Vladimir Palencia, tienen su primer hijo, Ricardo. Inicia estudios de enfermería alternando con trabajo y familia. Buscó opciones para pagarse los estudios; vender perros calientes fue una de las tantas alternativas que encontró. Antes de graduarse nace su segunda hija. Para Jenny ser madre ha sido uno de los retos más grandes, pero sin duda el mayor ha sido entender a Luciana por su condición de Autismo, sus distintos estados de ánimo e interpretar lo que siente sin que lo diga.
En el Hospital Universitario Dr. Ángel Larralde trabajó en el área de quirófano. Se levantaba a las 3:45 de la madrugada y antes de las siete de la mañana era la primera en recibir la guardia en el servicio.
Jenny confeccionaba trajes de baño para ella y su hija en una máquina de coser doméstica. Cuando iba a las tiendas en Valencia detallaba impresionada cada una de las prendas de lencería erótica. Los encajes, cortes, costuras, sabía que lo podía hacer.

Emprende en el mundo de la confección cuando cambia su lugar de trabajo, al hospital Dr. José Francisco Molina Sierra en Puerto Cabello, animada por su compañera Andreina Lampe Pinosch, quien se convierte en su asesora y luego socia.
Con el tiempo decide renunciar a su trabajo de enfermera y vende su mini Cooper para invertir en la compra de máquinas industriales para confeccionar trajes de baño y lencería erótica. Muestra su trabajo cada día de 9 a 4 de la tarde, acompañada de su madre, quien forma parte de su equipo, un buen café y su música predilecta, el Heavy Metal junto al ronroneo de su gato.
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Coser es un trabajo que requiere concentración, constancia y disciplina. Cose a mano la etiqueta que identifica su marca en los trajes de baño en su taller mientras escucha «Have you ever see the rain». Cree en las energías, le gusta trabajar sin presión, porque asegura que eso influye en su trabajo con la máquina. Se preocupa por no repetir modelos ni telas. De forma orgánica ha hecho crecer su marca en Puerto cabello. En la actualidad cose para otra marca sin abandonar la propia.

Amante de la naturaleza forma parte del grupo de senderismo «Los Inmortales”, siendo una de las fundadoras. La organización nace en la cascada del Diablo el 24 de febrero del 2020.
Jenny es una mujer auténtica que no negocia su libertad de vivir, conocer y aprender, segura de sí misma, honra su origen de mujer con determinación para hacer las cosas que se propone.
Crea trajes de baño deseables y amables, eliminando lo superfluo, para mujeres fuertes. Piezas que muestran el camino más cool para no pasar desapercibida.
Una propuesta con atención en los detalles, con énfasis en el color y en las siluetas para que sean más versátiles.
Ciudad Valencia / Marhisela Ron León













