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La brevedad de una vida… Pensamos que un momento es efímero y eso tiene su magia. Sentarse a fantasear que esos breves momentos son globos aislados pintados en el cielo del lienzo, es otra suerte de arte que de una manera u otra nos acompaña. Cuando una persona accede a vivir ese instante, sabiendo que más temprano que tarde se acabará, se entrega a la aleatoriedad de ser puntos opuestos en el infinito que juega a converger con ellos a ratos. Como el vaivén de las olas del mar, estos puntos o personas acompañan su paso en los breves espacios que la suerte le permita. Aunque algunos puntos no coincidan en el horizonte, siempre encontrarán maneras de acceder al otro, de crear puentes, de estar bien y en compañía.

La brevedad de la vida

Juntando todos los breves momentos en los que hemos hecho algo memorable o que hemos compartido con alguien sin igual, se nos hace un largo recorrido, por eso no hace falta recordar específicamente cada día de nuestras vidas, sino los extremos en los que sentimos que ese pudo ser un punto álgido que le ha dado sentido a muchas cosas. Este artículo tratará sobre la serie de películas para describir el amor que tardó 18 años en materializarse, pero que por suerte del destino, veinte años atrás, siendo unos jóvenes veinteañeros e inexpertos, lograron conectar. Del mismo modo identificar, de acuerdo a los elementos que vivieron hace tanto, qué ha sido lo que los ha mantenido unidos en todos los escenarios posibles de su relación, en la etapa en la que todavía hay más opciones para escoger.

Benjamín Martínez escribió un poema sobre la brevedad de las cosas:

 

Amanece

la furia

entre las ruinas

del verbo

somos.

 

Un poema minimalista, que se hace entender y sobre todo, exalta y reivindica la figura de la brevedad porque ya de por sí, lo es. En la primera película, los protagonistas se conocen en medio de un viaje y deciden no mantenerse en contacto, a pesar de que tuvieron una química increíble. En la película, como en el amor, la juventud y el no saber cuál va a ser ese personaje decisivo que te acompañe, recrea la vulnerabilidad de pasar un día con ese alguien con el que podemos ser honestos e infantiles y estaría todo siempre bien.

Before Sunrise

Before Sunrise salió en el año 1995 y su continuación, Before Sunset, se realizó 9 años después, es decir, en el 2004, todas dirigidas por Richard Linklater. Lo interesante es que estos personajes son conscientes de que han encontrado algo extraordinario en el otro.  Entonces, la idea no ha sido ocultar los sentimientos, sino más bien explorarlos, aún sabiendo que pueden haber caído en manos desconocidas, o tal vez, ha sido una especie de punto coincidente donde sin duda han encontrado un joya de gran valor.

Sobre la brevedad, vamos a leer un fragmento del poema Carpe Diem de Walt whitman:

 

Aprovecha el día.

No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber alimentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte, que es casi un deber.

No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario…

No dejes de creer que las palabras y la poesía, sí pueden cambiar al mundo: porque,  pase lo que pase, nuestra esencia está intacta. Somos seres humanos llenos de pasión, la vida es desierto y es oasis. Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia…

 

Entonces al convertirnos en los protagonistas de nuestra propia historia, haremos como Whitman nos recomendó y haremos de cada día algo diferente, único, cautivador. Ese algo que de una manera u otra incluya el permitirse sentir aunque sea una vez, porque no sabemos a dónde nos llevará ese sentimiento, pero saben qué, aún con vértigo y todo sigue siendo hermoso.

Before Midnight

Ahora bien, continuando con las películas sobre el amor que se descubre en casi dos décadas, podemos decir que antes de ver el final en la tercera película, llamada Before Midnight en 2013, donde explorar no fue suficiente y ya, en la madurez de los años, decantan sus sentimientos y aprenden a compartir la experiencia de vida con el otro, el amor maduro es reflejado porque la misma naturaleza de la relación ha llevado a hacerlo, entendiendo que cuando hay una conexión muy fuerte, aprendes a saber que vas a elegir estar con esa persona sin importar el tiempo que pase. Para los amantes, elegirse debe ser un asunto de todos los días. Pero si por casualidad, los trenes de sus vidas los llevan a diferentes direcciones y brevemente los hace reencontrarse, falta dar ese salto, ese cambio de tren, esa bajada, esa parada urge para  decantar sentimientos y hacerlos más amenos y puros para ti y para el otro. Vestirse de ilusiones es algo que definitivamente nos recuerda… la brevedad de una vida.

La brevedad de una vida

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La brevedad de una vida

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Mirih Berbin (berbinm@gmail.com) es poeta, traductora, editora, promotora cultural y docente. Magíster en Lectura y Escritura en la Universidad de Carabobo (UC). Es profesora asistente de la UC y de la UAM. Es editora adjunta de la página literaria El Diente Roto. Fue especialista de poesía en el Museo de Arte Valencia con más de cien lecturas de poesía dentro y fuera del país. Ha escrito varios artículos arbitrados sobre la enseñanza del idioma y los aportes filosóficos para la educación.

Su poesía se ha publicado en numerosas revistas, páginas y antologías. Fue columnista de la página cultural semanal del Diario La Costa entre el 2009 y 2011. Ha publicado: Mareas (2009) y Hacerme Templo (2016), e Hilos Nacientes se encuentra en imprenta. Su poesía ha sido traducida al árabe, francés, italiano, catalán e inglés.

 

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