Del Medanal venimos-José David Capielo- Freddy Gil González
José David Capielo autor de la columna Del Medanal Venimos

En la madrugada del día domingo 14 de julio de 1816, hace 208 años, murió en la prisión de Las Tres Torres, en el Arsenal de La Carraca, Cádiz, España, el Generalísimo Francisco de Miranda.

Fue un acontecimiento que en ese entonces pasó no solo ignorado, principalmente en nuestro continente, sino que permitió la invisibilización por muchos años de la inmensa obra de este indiscutible precursor independentista de nuestra América Meridional o América del Sur, que incluyó igualmente la desaparición de sus restos mortales, que terminaron en una fosa común.

Considero importante referencia bibliográfica el libro: “Francisco de Miranda. Precursor de las Independencias de la América Latina”, de Carmen Bohórquez, 2016, de la Editorial Monte Ávila Latinoamericana.

La profesora Bohórquez, filósofa, historiadora, doctora en estudios ibéricos y latinoamericanos, además de docente investigadora de la Universidad del Zulia (LUZ), ha dedicado buena parte de su vida profesional al estudio y reivindicación de este prócer nacional, que en muchos casos solo es recordado, desde nuestra escuela básica, como el creador de nuestra bandera nacional y aquel patriota que simplemente murió preso en La Carraca, España.

Sebastián Francisco de Miranda (llamado siempre como Francisco, a secas) nació en Caracas un 28 de marzo de 1750. Hijo mayor de nueve hermanos, de un padre español, originario de las Islas Canarias y de una madre caraqueña de ascendencia portuguesa-española. Muy joven, en 1771, viaja a España, bajo el auspicio de su padre, con el fin de incorporarse al ejército español y hacer carrera en el mismo.

Culmina su servicio militar en 1775, con dificultad para lograr el anhelado ascenso como oficial al servicio de la Corona. Igualmente resultó investigado por la llamada Inquisición, que castigaba severamente al que resultara incurso en actividades o lecturas prohibidas por la Iglesia Católica. En  1780 se une a una misión militar española para apoyar la independencia angloamericana, enfrentando a los ingleses.

Tuvo una importante participación en la independencia de las colonias que constituyeron los Estados Unidos de América. En 1782, en España, la Inquisición ordenó su arresto, lo cual lo lleva a desertar del ejército español. Pasó un tiempo en tierras estadounidenses, donde logra contactar a sus líderes independentistas en una búsqueda de apoyo a su proyecto emancipador ya en mente.

Entre 1785 y 1789 realiza un largo periplo por casi toda Europa y parte de Asia Menor. Es un recorrido que refuerza su experiencia vital y amplía su estudio profundo de las distintas realidades presentes y los diferentes autores ilustrados de la época. En su peregrinaje va fortaleciendo su visión emancipadora americana. Pasa por Holanda, Prusia, la región checa, Austria, los principados italianos desde Venecia hasta las ruinas de Pompeya, Grecia, Egipto, Turquía y Rusia.

Luego va a Francia, desde Marsella hasta París, y en junio de 1789 regresa a Londres. Interesado en la Revolución Francesa va a París en 1792 y es designado Mariscal de Campo del ejército francés, participando en distintos combates y siendo ascendido a Teniente General. Luego de distintos episodios en Francia, en 1798, sale de este país y regresa a Londres.

Sus esfuerzos por conseguir apoyo a su proyecto emancipador, en muchos casos, fracasaron ante las visiones de las principales naciones europeas como Inglaterra o Francia, que aun teniendo enfrentamientos con España, jerarquizaron sus propios intereses coloniales. A inicios del siglo XIX se fue a EEUU, en razón del antagonismo coyuntural que esta nación tuvo con España. Allí logra concertar la organización de su fallido desembarco emancipador en Venezuela de 1806. El gobierno estadounidense le autorizó para organizar su plan, con participación privada de algunos de sus connacionales, sin comprometer formalmente a esta nación. Luego de su fallido intento en Venezuela, debió huir y finalmente regresar de nuevo a Londres.

En años posteriores, Francisco de Miranda envía comunicaciones a distintas personalidades en la hoy Venezuela, principalmente gente notable que consideraba podían influir en asumir la vía independentista. Existía una enorme pelea entre los criollos mantuanos y los peninsulares nativos de España, por los privilegios que otorgaba la Corona. Francisco de Miranda creía básicamente en la acción decisiva de una élite que pudiera asumir la causa de la independencia, ya que era impensable todo lo que involucraba a las mayorías nacionales de pardos, indígenas, negros esclavos u otros, ya que esto era para él y para muchos un sinónimo de anarquía.

Al darse en Venezuela los sucesos del 19 de abril de 1810 y la declaración independentista del 5 de julio de 1811, Francisco de Miranda decide regresar a su patria (finales de 1811). Su ingreso por La Guaira debió ser autorizado por la Junta de Gobierno, existiendo resistencia de muchos, a que pretendiera asumir protagonismos en el proceso iniciado.

Existió desde siempre una campaña de los españoles contra Miranda, catalogándolo de desertor, hereje y agente inglés. Hubo desconocimiento a su lucha incesante por un proyecto emancipador para toda la América del Sur, al que llamó primero que todos “Colombeia” o simplemente Colombia, el cual fue asumido años más tarde por nuestro Libertador Simón Bolívar, en su visión de “Patria Grande”. Quedó el legado mirandino de sus archivos, 63 volúmenes recuperados por Venezuela (1929).

Lo sucedido en esa Primera República fue algo funesto para Francisco de Miranda. Pese a toda la hostilidad en su contra, por su experiencia política y militar, resultó nombrado jefe máximo de las fuerzas patriotas ya bastante golpeadas. Esta primera tentativa nació en medio de contradicciones y serios problemas económicos, lo que se unió luego al terremoto de 1812, que devastó ciudades enteras, calculándose en unos 20 mil los fallecidos.

 

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Como contraparte hubo la marcha ofensiva del jefe realista Domingo Monteverde, que desde occidente fue tomando las principales ciudades. Se considera decisiva la caída de Puerto Cabello, donde un grupo de prisioneros realistas se unen con algunos soldados republicanos traidores. Francisco de Miranda decide pactar una capitulación con Monteverde, que se realiza el 24 de julio de 1812, en San Mateo, Aragua.

Monteverde incumple lo acordado en la capitulación y desata nueva ofensiva contra los patriotas. Miranda debió huir a Puerto Cabello y contradictoriamente fue apresado por un grupo de jóvenes oficiales patriotas, incluido Simón Bolívar. Ellos, mostrando una gran inmadurez, lo inculparon de todo ese fracaso. Resultó finalmente entregado prisionero a los españoles, quienes lo trasladan a Cádiz, a la prisión de las Tres Torres, donde fallece dos años después.

 

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José David Capielo Valles es ingeniero agrónomo y magíster en Desarrollo Rural, egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Campus Maracay. Nacido en Coro, estado Falcón, en 1949. Es docente jubilado de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR), Núcleo Canoabo (2016). Es locutor, comunicador alternativo y colaborador de Ciudad Valencia desde 2014.

La Universidad Politécnica Territorial de Falcón “Alonso Gamero” (UPTAG) publicó digitalmente, en noviembre de 2023, su libro “Del Medanal Venimos. Un ensayo autobiográfico reflexivo”.

 

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