“El inicio del duro conflicto universitario en 1974 (6-II)” por José David Capielo

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Del Medanal venimos-José David Capielo-Fernández-Morán
José David Capielo autor de la columna Del Medanal Venimos

Visto ya el final de este conflicto universitario en la UCV Maracay en 1974, abordaré la iniciación de esta particular confrontación. Este período abarcó desde mayo hasta mediados de septiembre de 1974. Aspiro posteriormente referirme al “intermedio” de esta lucha, para más adelante intentar “recrear” todo lo vivido con algunas anécdotas propias o compartidas.

Debo insistir en el contexto político de todo este período entre el primer gobierno de Rafael Caldera, electo a finales de 1968 (luego de la nueva división de AD ante el desconocimiento del liderazgo del maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa), y el inicio del período adeco de Carlos Andrés Pérez en 1974. Hubo un severo intervencionismo gubernamental puntofijista a las universidades públicas desde 1969.

Ya no se trataba de reprimir y allanar circunstancialmente con su saldo de detenidos, heridos o asesinados, sino además de “legalizar” sus acciones y asumir el control permanente de estas instituciones, en especial las llamadas universidades autónomas. Se impuso la Reforma Universitaria de 1970 como ley impositiva que cercenaba los principales derechos que en materia de educación universitaria se habían conquistado, luego de la caída de la dictadura perejimenista en 1958.

Todo este proceso anti universitario se mantuvo el resto de estos años del “reino” puntofijista. En la UCV, además de la represión policial-militar, se destituyó al rector electo Jesús María Bianco y fueron impuestas autoridades interinas (final de 1970).  La Federación de Centros Universitarios (FCU) y otros gremios fueron clausurados. La universidad se mantuvo cerrada y ocupada militarmente por largo tiempo. Se creó un parapeto llamado FREUCV para suplir al gremio estudiantil. Se despojó a la UCV del Jardín Botánico (devuelto por el presidente Hugo Chávez treinta años después). Las tímidas medidas “restitutivas” desde 1972 no modificaban mayor cosa la situación.

La motivación de nuestra lucha en ese año 1974, luego de un largo batallar en los años anteriores, fue enfrentar el “Reglamento de Repitientes” (RR). El RR implicaba quedar sin derecho al estudio ante el aplazamiento de un determinado número de asignaturas en un semestre o año. En la UCV Maracay existieron para la época un número importante de afectados, tanto en el régimen semestral de Ingeniería Agronómica y aún más en el sistema por año de Medicina Veterinaria.

Desde mayo 1974, cuando se inicia el conflicto, las asambleas estudiantiles fueron masivas. Toda tentativa de lograr la atención y mediación ante las autoridades de cada facultad resultó infructuosa. La única opción, según los decanos, era que desistiéramos de la protesta so pena de ser sancionados sin contemplaciones.

Este conflicto se fue radicalizando con una participación siempre mayoritaria del estudiantado de ambas facultades. Para el mes de julio debió resolverse qué hacer ante las vacaciones de agosto. En una multitudinaria asamblea conjunta de más de 700 estudiantes, se decidió mayoritariamente mantener ocupada y “en custodia” las instalaciones de la Facultad de Veterinaria, aledañas a la avenida principal de entrada al recinto. Un número de 150 o más cursantes permanecimos instalados durante todo el período vacacional. Otros cien estudiantes se incorporaron en forma rotativa, es decir, nos acompañaban por tiempos determinados.

Esta “toma vacacional” fue una odisea. Existió un acoso policial y de sectores adversos, que inició con un ataque a tiros una madrugada desde la entrada de la Facultad de Veterinaria, cerca de donde pernoctábamos un grupo de estudiantes tomistas, lo que fue una primera advertencia a tono de amedrentamiento. No hubo heridos y debimos organizarnos en guardias diurnas y nocturnas de no menos de 10 cursantes, bloquear el acceso a las instalaciones y prepararnos para una anunciada “retoma” violenta con la que se nos amenazaba.

También hubo enfrentamientos aislados. En cada encuentro nuestro con sectores violentos que nos adversaban tendían a provocar y atacar en cambote. En unas tres ocasiones agredieron a compañeros estudiantes tomistas a quienes en solitario pudieron encontrar en algún espacio. En un episodio bastante grave, un estudiante de la fracción del Movimiento al Socialismo (MAS) y opositor al conflicto (a quien apodaban “Caballo Loco”) atacó a tiros de revólver a un grupo de nuestros compañeros, causándole una herida de bala en el pie derecho a uno de nuestros líderes de Veterinaria de origen andino.

Finalmente debió derrotarse un intento de desalojo efectuado por unos 30  civiles armados, vinculados a la Policía, a los sectores reaccionarios o a los conciliadores del MAS. Estos llegaron disparando desde las afueras y los pudimos contener en forma exitosa. El grupo de estudiantes que permanecíamos en las instalaciones (120) respondimos con decisión y una provisión de barricadas, “chinas” o gomeras, piedras y cohetones. Luego de algunas escaramuzas, los agresores decidieron retirarse. No hubo ninguna víctima y pudimos mantener el resguardo de las instalaciones.

Recuerdo el gesto solidario y valiente del estimado profesor Manasés Capriles (ya fallecido), consecuente luchador revolucionario de Agronomía UCV, quien al ser avisado de la agresión sufrida, se presentó en plena madrugada, con una escopeta de su propiedad para darnos apoyo en caso de una nueva incursión de estos sectores extremistas.

 

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Reflexiono en esta primera etapa del conflicto sobre la necesidad de mantener una actitud firme en defensa de una causa justa, avalada por una mayoría de estudiantes en asamblea, independientemente de que aprobaran 700 cursantes y participaran directamente poco más de 200.

Fue la dinámica de esta lucha. Parte determinante de los estudiantes apoyaron la lucha por su validez y por el aval consecuente de quienes la dirigían (grupo COPELBO). Existió el temor de comprometerse más, ante la presión, el chantaje y las amenazas. Quienes asumimos la vanguardia, debimos perseverar pese a todo. Entregarse era sucumbir ante todo ese aparataje estatal-represivo y sus colaboradores. Así culminamos aquellas especiales “vacaciones”…  

 

 

“…ha emergido una nueva metodología de conocimiento de lo social que se apoya en la experiencia de lo vivido, en la subjetividad como forma de conocimiento, tan válido como los números, los modelos, las curvas o cualquier otro instrumento estadístico”. (Profesor Víctor Córdova. UCV, 2003)

 

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José David Capielo Valles es ingeniero agrónomo y magíster en Desarrollo Rural, egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Campus Maracay. Nacido en Coro, estado Falcón, en 1949. Es docente jubilado de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR), Núcleo Canoabo (2016). Es locutor, comunicador alternativo y colaborador de Ciudad Valencia desde 2014.

 

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