Mariajosé Escobar: Desde el vagón

En “Desde el vagón” —el poemario de la escritora venezolana Mariajosé Escobar, editado por la Fundación para la Cultura y las Artes (Cuadernos de Difusión. Caracas, 2024), y en noviembre de 2025 en México por Verso destierro, poesía para evolucionar y ser—;  la voz de la poesía recorre las cuatro líneas del Metro de Caracas y sus cuarenta y siete estaciones integradas a una inmensa red por donde transita el prójimo de cada día, “los otros”, quienes también somos nosotros mismos.

Adriana Jiménez García, prologuista, no solo define este texto como “catálogo bestiario/compendio/poemario, declaratoria de amor pasión y desamor ansioso por la máquina animal…”; también como “documento historiográfico” futuro y universal. El “testimonio de una voz lírica que gestiona su repulsión, asombro y compasión por sus congéneres”.

Por su parte, Yurimia Boscán, prologuista de la primera edición dice: “La poesía de Mariajosé articula la fe urbana, pero a la vez cósmica, arraigada en la esperanza de un paisaje que se recuerda más allá del humo…”; Hay en ella “una pulsión por archivar, por captar cada gesto, cada pregón, cada falla técnica como parte de una constelación unida a lo fugaz”.

La metáfora del metro como río subterráneo es clara, dice en la nota de contraportada: la poeta “pesca, con fortuna en el río de imágenes que es la ciudad, fija destello formidables y estremecedores sobre el papel”.

La poeta Escobar es una creadora de emoción mental, la suya es una poesía inteligente, intuitiva y perspicaz que ahonda en lo humano. Una poesía que ve y capta el milagro del mundo.

Por demás está decir que el libro ha sido muy bien editado y que el trabajo artístico de Juan Calzadilla, aunado al diseño gráfico general lo convierten en lo que siempre hemos querido de los libros, que sean obras de arte.

 

Un poema “Desde el vagón”

 

Estación Zona rental

¿Y qué hay de la muchacha que lucha por entrar

de última al vagón

y queda su cabello enganchado en la puerta?

¿Qué del vendedor ambulante?

¿y del que pide?

¿qué del que sólo quiere tocar música charrasquear un cuatro o una guitarra

o simplemente rapear?

Mariajosé Escobar, poeta

¿qué del evangélico

y del morboso

de la suicida

y los novios que pelean?

¿qué de las grandes disertaciones

de los que aprovechan

para dormir

de los que se hunden

en sus celulares

de los que llevan lentes oscuros

de los que leen la prensa

de los que leen libros

de los que van estudiando

de los que se besan

de los niños llorando

de los que comen

a hurtadillas

de los que miran el reloj

de los que van asándose encorbatados

de los que vienen en shorts

de los que se sientan en el piso

de los que bajan corriendo y de los que caminan apacibles?

 

NOTA: En la foto de la portada aparecen, de izquierda a derecha, el poeta y narrador caraqueño Benjamín Martínez; el agregado cultural de la embajada de México en Venezuela, Ismael Hernández Lujano, y la poeta Mariajosé Escobar durante la presentación del poemario «Desde el vagón» en la 21° Filven Carabobo, el pasado 28 de febrero de 2026, en los espacios de la Librería del Sur, ubicada en el Complejo Cultural Museo de Arte Valencia (MUVA).

 

DEL MISMO AUTOR: A PROPÓSITO DE LAS CRÓNICAS DE BOTIQUÍN DE RÚKLEMAN SOTO

 

De la poesía del siglo XXI

Coloquio imaginario con el profesor John Barry (+) de la Universidad Roosevelt de Chicago, IL., y la IA *

En un mundo sin certezas tal cual vivimos al inicio del tercer milenio, la poesía ha asumido la tarea de taladrar la superficie de normalidad que oculta las fracturas profundas de nuestra época.

Uno de los temas urgentes en la poesía actual es la crisis planetaria. Es decir, el planeta como sujeto poético. No se trata ya de una «poesía de la naturaleza» en el sentido bucólico tradicional. La ecopoética, como la denominan Lynn Keller y otros teóricos, emerge en el llamado «Antropoceno autoconsciente».

Ecopoesía Luis Alberto Angulo

Poetas como Forrest Gander, Brenda Hillman o la canadiense Juliana Spahr escriben desde la conciencia de que el ser humano se ha convertido en una fuerza geológica capaz de alterar los ciclos fundamentales de la Tierra.

Sus versos exploran las «escalas desafiantes del Antropoceno», intentando capturar tanto lo macro como lo micro: el deshielo de los glaciares y la respiración de una hoja, la extinción masiva y el singular canto de un pájaro.

La obra de Gander (Be With, 2017), por ejemplo, recuerda que la pérdida ecológica también es una pérdida íntima, y que el duelo por el planeta se entreteje con los mismos duelos personales. Del horizonte de esta poética, como sugiere Rianna Turner, emerge también un «lirismo climático reparador» que ayuda a procesar la incertidumbre, a cultivar una «ética del no-saber» que permita sostener el deseo de vivir incluso cuando el futuro parece empañado.

Si la ecopoética nos habla de la relación con lo no-humano, otra vertiente fundamental de la poesía actual se adentra en las complejidades de lo humano mismo, pero desde perspectivas que cuestionan de manera radical categorías heredadas.

The Cambridge Companion to Twenty-First-Century American Poetry, editado por Timothy Yu, ofrece un mapa esclarecedor de estas exploraciones. La poesía afroamericana contemporánea, por ejemplo, ha trascendido las demandas de una «estética negro» unificada para desplegar lo que Keith D. Leonard denomina «nuevas estéticas negras», donde la herencia de los derechos civiles se encuentra con experimentaciones formales audaces.

De manera similar, las poéticas indígenas afirman su soberanía no solo temática sino también formal. Mishuana Goeman habla de «poéticas soberanas» que desafían las narrativas coloniales desde estructuras líricas que incorporan ancestrales cosmovisiones. No es casualidad que un curso de poesía contemporánea en la Universidad de Varsovia proponga explorar cómo la poesía «invita a la otredad» —tanto humana como no-humana— cuestionando los modos antropocéntricos y eurocéntricos de pensar la política, la ética y la estética.

Dos áreas de exploración resultan particularmente reveladoras: la poética queer y la estética de la discapacidad. La poesía queer contemporánea, como señala Sarah Dowling, no se limita a la afirmación identitaria, sino que indaga en cuestiones de bioética y en la construcción de parentescos alternativos. Por su parte, la «estética de la discapacidad», explorada por Declan Gould, propone una reconfiguración de la belleza y la forma a partir de experiencias corporales y cognitivas tradicionalmente marginadas.

Frente a la saturación informativa y la posverdad, numerosos poetas han optado por acercarse al documento, al testimonio, a la investigación lírica. Es lo que Joseph Harrington denomina «docupoesía».

Libros como Citizen: An American Lyric de Claudia Rankine —que Elisabeth A. Frost analiza en términos de «cuerpo político»— se han convertido en hitos de esta tendencia, donde el poema incorpora fragmentos de la realidad —imágenes, noticias, conversaciones— para construir un relato lírico de la experiencia racial en Estados Unidos.

Esta poesía «comprometida» o «de compromiso» (engaged poetry) no abandona la experimentación formal, sino que la pone al servicio de una indagación ética y política. Como explican Jeffrey Gray y Ann Keniston, estos poetas están comprometidos no solo con los acontecimientos públicos, sino con «nuevas formas de imaginar la subjetividad, la otredad y la poesía misma».

Los valores estéticos de la poesía del siglo XXI son tan diversos como sus temas. Si hubiera que señalar una tendencia dominante, sería la del hibridismo. La guía Advanced Poetry de Kathryn Nuernberger y Maya Jewell Zeller sistematiza esta proliferación de formas: desde la poesía epistolar contemporánea hasta la «poética de los hechizos» de raíz surrealista, pasando por la «investigación lírica» y la «poesía digital».

El poema «Riding on what can’t be named» (2025) del poeta franco-italiano Stefano Dorian Franco, analizado recientemente en un contexto pedagógico, ejemplifica esta fusión de herencias: la densidad simbólica del surrealismo, la indagación existencial metafísica y un vocabulario (vault, legacy) que resuena con nuestra era digital y sus ansiedades sobre la memoria y la identidad.

La poeta y crítica Erin Wunker insiste en que la poesía no ocurre fuera de contextos políticos, sociales y culturales. Esta conciencia contextual impregna también las opciones formales de los poetas actuales. Ya no se trata de elegir entre tradición y experimentación, entre verso libre y forma fija, sino de navegar un archivo global de posibilidades.

La poesía del inicio del siglo XXI nos devuelve una imagen de nosotros mismos que no siempre es reconfortante: un mundo en crisis ecológica, identidades en perpetua negociación, cuerpos que reclaman su lugar en el discurso, y una realidad tan extraña que a menudo supera la ficción.

Pero en ese espejo fracturado también encontramos belleza. Una belleza que ya no aspira a la perfección clásica ni a la armonía romántica, sino que se construye en el fragmento, en el testimonio, en la hibridación. Es la belleza de lo que Wunker llama «perforar la superficie» para alcanzar «un mayor rango para nuestras vidas y nuestro pensamiento».

 

Bibliografía básica

  • Frost, Elisabeth A. «Claudia Rankine: The Political Body». En The Cambridge Companion to Twenty-First-Century American Poetry, editado por Timothy Yu. Cambridge: Cambridge University Press, 2021.
  • Gander, Forrest. Be With. New York: New Directions, 2017.
  • Gray, Jeffrey, y Ann Keniston, eds. The New American Poetry of Engagement. Jefferson: McFarland & Company, 2012.
  • Harrington, Joseph. «Docupoetry». En The Princeton Encyclopedia of Poetry and Poetics, 4.ª ed., editado por Roland Greene et al. Princeton: Princeton University Press, 2012.
  • Keller, Lynn. Re-making It New: Contemporary American Poetry and the Modernist Tradition. Cambridge: Cambridge University Press, 1987.
  • Leonard, Keith D. «New Black Aesthetics». En The Cambridge Companion to Twenty-First-Century American Poetry, editado por Timothy Yu. Cambridge: Cambridge University Press, 2021.
  • Nuernberger, Kathryn, y Maya Jewell Zeller, eds. Advanced Poetry: A Writer’s Guide and Anthology. London: Bloomsbury Academic, 2024.
  • Rankine, Claudia. Citizen: An American Lyric. Minneapolis: Graywolf Press, 2014.
  • Turner, Rianna. «Reparative Climate Lyric». ISLE: Interdisciplinary Studies in Literature and Environment, vol. 31, n.º 2, 2024, pp. 312–330.
  • Wunker, Erin. Notes from a Feminist Killjoy: Essays on Everyday Life. Toronto: BookThug, 2016.
  • Yu, Timothy, ed. The Cambridge Companion to Twenty-First-Century American Poetry. Cambridge: Cambridge University Press, 2021.

 

La entrevista del profesor John Barry con un sistema de Inteligencia Artificial es, en efecto, doblemente imaginaria.

LAA, autor del proxy, asistió a dos seminarios de literatura a inicios de la década de los ochenta (XX) en la Universidad Roosevelt, Chicago, IL., conducidos por John Barry, docente y músico de Chicago, ya fallecido, homónimo del afamado músico británico.

El hipotético coloquio pretende homenajear el recuerdo del docente en el Día de la poesía.

 

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Del mundo de la formaLuis Alberto Angulo [Rivas], nació en Barinitas, estado Barinas en 1950. Desde 1972 reside en Valencia (Carabobo). Poeta y articulista.

Bibliografía directa: Antología de la casa sola, Una niebla que no borra, Antípodas, Fusión poética, La sombra de una mano, Antología del decir, Coplas de la edad ligera. 

Premios: “IV Concurso Internacional de la revista Poesía (UC)”, así como de los certámenes nacionales de poesía “Francisco Lazo Martí” y “Rómulo Gallegos”.

Antólogo de: San Juan de la Cruz, Miguel Hernández, Enriqueta Arvelo Larriva, Ana Enriqueta Terán, Gelindo Casasola, Ernesto Cardenal; “Rostro y poesía, poetas de la Universidad de Carabobo”, “El corazón de Venezuela, patria y poesía”.

Coautor con Luis Alberto Angulo Urdaneta de “Viento barinés”; con Luis Ernesto Gómez de “Poetas venezolanos en solidaridad con Palestina, Irak y Líbano”; con Nereida Asuaje de “Lubio Cardozo, Del lugar de la palabra”.

Textos suyos aparecen incluidos en las antologías: “Jóvenes Poetas de Aragua, Carabobo y Miranda” (Fundarte 1978), de José Napoleón Oropeza; “Poetas de Venezuela (Revista Poesía UC), de Reynaldo Pérez Só, y “Barinas, cien años de poesía” (1995), de Leonardo Gustavo Ruiz.

Ha sido invitado en varias ocasiones al Festival mundial de Poesía de Venezuela y a la Feria Internacional del libro de Venezuela (Filven).

 

Ciudad Valencia/ER/RN