Este tramo (abril de 1997 a octubre del año 2000) representa una etapa de inserción laboral y un aprendizaje que estimo extraordinario. Como coordinador de Extensión de la Facultad de Agronomía (Fagro UCV) estuvo hasta 1998 un camarada excondiscípulo de los años ’70, ya para entonces docente universitario, quien facilitó mi incorporación a su equipo técnico, con todas las limitaciones contractuales del momento.
Asumí una contratación de medio tiempo los primeros 6 meses, tiempo tope de todo empleo para quien ingresara por primera vez. Tras esto, mi contrato se concertó a tiempo completo, trabajando en forma continua, pero “cortando” cada período vencido. Estuve asignado a varias tareas con énfasis en la atención al Programa Nacional de Extensión Agrícola del CIARA (dependiente del Ministerio de Agricultura), donde la Facultad de Agronomía administraba dos núcleos municipales, que incluía a Urdaneta (Barbacoas) en el sur de Aragua.
Al momento en que yo asumía este primer contrato en Fagro UCV, en La Arboleda-Parque Valencia (donde vivía), la directiva vecinal entregaba un merecido reconocimientos a la Comisión de Asuntos Vecinales del Congreso Nacional, representada en su presidente el diputado Alberto Salcedo (fallecido poco tiempo después)) y su asesor jurídico abogado Miguel Díaz Zárraga. La marcha exitosa de la negociación de las viviendas favorecía una mayor atención a mi desempeño laboral en Maracay.
En Fagro UCV fui asignado luego, en exclusiva, al Núcleo de Urdaneta. Debía apoyar desde Maracay y viajar al campo por varios días, cada cierto tiempo, a llevar insumos, realizar supervisión y reportar sobre el avance del trabajo de acuerdo al plan definido por la UCV como agencia ejecutora.
Para finales de 1998 hubo cambios de jefatura en la Coordinación de Extensión, y asumió otro docente de larga trayectoria y orientación socialcristiana (según la alianza que existía). Afortunadamente nada cambió en relación a mi contratación y continué al frente de la supervisión del núcleo en Urdaneta. Este Programa Nacional de Extensión MAC-CIARA desarrollaba actividades en más de cien municipios del país caracterizados de vocación agrícola.
El Programa Nacional de Extensión estuvo basado en un préstamo del Banco Mundial al gobierno de Rafael Caldera. Contemplaba desarrollar tareas de capacitación y reforzamiento de la actividad agropecuaria en cada municipalidad, estableciendo porcentualmente un financiamiento con cuotas a las gobernaciones, las alcaldías y los propios agricultores beneficiarios. Estos últimos debían organizarse en asociaciones civiles para luego asumir directamente la conducción del Programa.
El Gobierno Nacional de entonces se planteaba descentralizar y privatizar la labor de asistencia técnica repartiendo el costo del programa entre los diferentes entes involucrados, que incluía a los productores beneficiarios. La acción de capacitación se cumplió, por lo menos en nuestro caso, como UCV en los municipios atendidos (2). En relación a Urdaneta (Barbacoas), el programa pudo cumplir sus metas principales y se llegó a atender a unos 150 productores de diferentes comunidades aledañas.
La falla estuvo en el co-financiamiento acordado, ya que ni la Gobernación, ni la Alcaldía ni tampoco los productores cumplieron con los pagos requeridos. Para septiembre-octubre del año 2000 en Urdaneta (Aragua) el Programa Nacional de Extensión CIARA-MAC estaba por cerrarse. Los técnicos contratados como extensionistas, tanto los radicados en Barbacoas, como quienes les asistíamos desde la UCV Maracay, veíamos frustrado el gran esfuerzo realizado en años de intenso trabajo de campo.
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En Urdaneta existió adicionalmente un equipo de investigadores de alto nivel en el área de ganadería bovina, adscritos a la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR). Con ellos pudimos intercambiar y apoyar positivamente varios proyectos del Programa de Extensión. Estos investigadores, antes del final del Programa UCV-CIARA en Barbacoas, me propusieron una contratación como docente investigador en la UNESR.
Culminaron así mis contrataciones en UCV Agronomía (casi 4 años) y pude obtener la constancia requerida para el reconocimiento de este tiempo como antigüedad. Todos estuvieron satisfechos con el trabajo cumplido pese al desenlace. Los compañeros de la Coordinación de Extensión me brindaron una amistosa y emotiva despedida.
A finales de octubre del año 2000 me reporté en el Rectorado de la UNESR en Caracas para iniciar mis actividades, reencontrándome allá con el profesor Freddy Gil González (1940-2015) decano, camarada y amigo de Fagro UCV, quien ya jubilado asumía como jefe de las estaciones experimentales UNESR, donde yo estaba asignado. Celebré este detalle como inicio promisorio de esta nueva etapa.
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“…ha emergido una nueva metodología de conocimiento de lo social que se apoya en la experiencia de lo vivido, en la subjetividad como forma de conocimiento, tan válido como los números, los modelos, las curvas o cualquier otro instrumento estadístico”. (Profesor Víctor Córdova. UCV, 2003)
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José David Capielo Valles es ingeniero agrónomo y magíster en Desarrollo Rural, egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Campus Maracay. Nacido en Coro, estado Falcón, en 1949. Es docente jubilado de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR), Núcleo Canoabo (2016). Es locutor, comunicador alternativo y colaborador de Ciudad Valencia desde 2014.
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