NOS (OTRAS)
CASI, CASI
Por María Alejandra Rendón
El último título a convenir por este año, me colocó, por supuesto, en la necesidad de desearles una na-vida-d feliz, pero cabría preguntarnos si lejos de todo el bullicio, el consumismo de algunos, las precariedades de otros, el acercamiento deseado o no, los apuros, la foto en redes, la ansiedad infaltable para cumplir con el propósito de hacerlo todo, estar con todos y, también, satisfacer las expectativas impuestas, nos está dejando serlo realmente, así, sin poses, ni anhelos fingidos.
Hace poco, en la semana del caos que siempre antecede a la “noche buena”, experimenté un cansancio atípico que año tras año me imposibilita disfrutar de aquello que planifiqué y “logré”. Un cansancio de quien se detiene luego de ser perseguida varios kilómetros por un depredador imaginario. Obligadamente me detuve a pensar en la cantidad de cosas y tareas obligantes de las que es difícil zafarse. El cúmulo de costumbres a las que se adicionan otras más cada año y hacen de la navidad un impresionante componente metafísico disfrazado de festejo, pactos y promesas; un hilo indigerible de gratitudes que desaparecen tras su culminación; un despilfarro de deseos comunes que no trazan una práctica bondadosamente coherente; una catarsis colectiva para ahuyentar momentáneamente el desasosiego; un cenit que desemboca en un enero donde la pesadez se prolonga y lo hace culpable o responsable de todo inicio truncado.
Honestamente deseo que prescindamos de calendario a la hora de las promesas y compromisos. Que seamos testigos silenciosos del cumplimiento de proyectos que nos hagan sentir bien y que nos aproximemos a la felicidad del somos, sin dar tregua al individualismo, la soberbia y la indiferencia. Deseo que luchemos febrilmente por hacerlo mejor todas las veces, es decir, hoy, mañana y después; que lo intenten frente a ustedes mismos sin dar muchas explicaciones; que los comienzos y la gratitud no ignoren a los abriles y los gloriosos octubres; que la calidez no prescinda del marzo luminoso y que la tristeza no sea compañera de la lluvia que todo lo alimenta. Deseo que mayo sea la lumbre del fruto que florece y que noviembre no nos empuje a declinar tempranamente. En fin, deseo lo constante, lo inmarcesible por encima de lo efímero y deseo que el amor no dependa del último mes para ser declarado y ejercido genuinamente.
Deseo la cosecha de voluntad colectiva necesaria, esa que, como pueblo, hemos puesto a prueba cada día en la zafra común que nos permite de sostenernos y alimentarnos mutuamente, anhelo que la marcha sea continua y en cada cual el paso sea auténtico. Deseo la calma, esa sensación tan difícil de labrar, que podamos cultivar la soledad necesaria para reconocer nuestra máxima capacidad de proveernos de paz y compañía constantemente.
Los proyectos promisorios no parten de la instantánea tarea de prometer, sino de los estados dolorosos necesarios, aunque impliquen noches de confusión que transcurren cuando el calendario nos desorienta y nos deja sin pascua. Así que, siendo que no puedo declarar la felicidad de ustedes, admito que he de admirar el coraje de quienes en medio de las fragilidades y la furia de los días, saben escapar sabiamente para hacer de la na-VIDA-d una expresión de coraje común, siempre y cuando no dejemos de ser gentiles con nosotros y nosotras mismas sin miramientos, sin segmentaciones, sin mezquindad, y aumentando nuestra capacidad de dar más allá de lo que puedan aspirar las palabras. Desear la felicidad del resto nos pone en el compromiso de ser parte de ella, de ayudar a construirla y, si no es posible, que nos permitas reafirmarnos en la alegría de quien no ha dejado de ser consecuente. Deseo que puedan seguirse inspirando en sus afectos y ejemplos más cercanos.
Cuentan con esta servidora siempre en la palabra y la vida. Agradezco profundamente a quienes se mantuvieron por esta ventana y establecieron un diálogo fructífero, honesto y provechoso.
Nos vemos en una semana para seguir avanzando. Será 2023 y, entre ustedes y yo, el acuerdo es el mismo: mantenernos en cercanía.
Salud!
Pásenla bien!
Nos (Otras): «Navidad Mundial», por María Alejandra Rendón Infante
Nos (Otras): «Navidad Mundial», por María Alejandra Rendón Infante
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María Alejandra Rendón Infante (Carabobo, 1986) es docente, poeta, ensayista, actriz y promotora cultural. Licenciada en Educación, mención lengua y literatura, egresada de la Universidad de Carabobo, y Magister en Literatura Venezolana egresada de la misma casa de estudios. Forma parte del Frente Revolucionario Artístico Patria o Muerte (Frapom) y es fundadora del Colectivo Literario Letra Franca y de la Red Nacional de Escritores Socialistas de Venezuela.
PREMIOS
Bienal Nacional de Poesía Orlando Araujo en agosto de 2016 y el Premio Nacional de Literatura Stefania Mosca 2019 en poesía.
PUBLICACIONES
Sótanos (2005), Otros altares (2007), Aunque no diga lo correcto (2017), Antología sin descanso (2018), Razón doméstica (2018) y En defensa propia (2020).
Ciudad Valencia









