En el reposo obligado de estos días me encuentro con un audiolibro en YouTube: “El médico interior. Cúrate a ti mismo. Josep Murphy”. Leo agradecido y a mi manera:
Por tus palabras serás justificado; eres lo que dices, dicen las escrituras.
Mi cuerpo es joven, fuerte y sano; tu otra voz ordena vida.
Gracias por este día.
Háblale a tu corazón y a tus manos. Son el corazón y las manos de Dios y el Universo.
La ciencia de la atención transforma la realidad con las palabras.
Proclama que estás vivo
Háblale a tu cuerpo, él te escuchará.
Respira, respira tus palabras; inhala la vida, exhala la muerte, lo que ya no te sirve.
Respira sin temor, el aire es un regalo, da a tus pulmones el aliento divino que respira en ti.
Sana tu postura interior.
Mantén la verticalidad del pensamiento:
La columna es el centro de tu campo energético.
Es el mástil de una nave sagrada.
Suelta toda carga que no te pertenezca.
Eres columna sagrada.
Tienes derecho a vivir con una columna de oro.
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De oídas
“He tenido una vida muy intensa”, dijo el agonizante músico a sus asombrados hijos, que sólo oyeron a su padre tocar, noche y día, en el estudio de la casa.
Empedocles
No, no nos lanzaremos
al volcán Edna, calzaremos la sandalia de Empedocles
para recordar el fuego,
el dilema de la belleza
y el decir, pero no, no renunciaremos a la poesía.
Concierto
Mientras oigo por el móvil un preludio de Bach en la guitarra de Ana Vidovic, veo en la pantalla de YT el duelo de Bivol y Chilemba, dos espadachines del ring.
Por un momento me olvido de Gaza y otras guerras; del desastre ecológico, de la muerte de Toco y de mi espalda maltratada.
Soy
(A doña Dolores Castellanos, I. M.)
Soy venezolano de varias generaciones; mi bisabuela paterna era hija legítima de una aborigen y un español, que no creo fuera sefardí, tampoco me he sentido castellano, aunque era el segundo apellido de mi abuelo, y mucho menos judío; soy simplemente de aquí, un mestizo étnico y cultural orgulloso de la historia libertaria de este pueblo y de su gesta magnífica; no soy racista, xenófobo ni patriotero, pero estoy históricamente convencido de que Europa cometió genocidio en este continente en contra de la población originaria; he abominado desde niño de la esclavitud en cualquiera de sus formas y del holocausto del pueblo judío por los nazis; ahora ya viejo abomino del genocidio del sionismo en Gaza; creo en el humano derecho de vivir sin guerra y en el mandamiento del amor por el cual fue sacrificado Jesucristo, un judío de la Palestina.
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Luis Alberto Angulo [Rivas], nació en Barinitas, estado Barinas en 1950. Desde 1972 reside en Valencia (Carabobo). Poeta y articulista.
Bibliografía directa: Antología de la casa sola, Una niebla que no borra, Antípodas, Fusión poética, La sombra de una mano, Antología del decir, Coplas de la edad ligera.
Premios: “IV Concurso Internacional de la revista Poesía (UC)”, así como de los certámenes nacionales de poesía “Francisco Lazo Martí” y “Rómulo Gallegos”.
Antólogo de: San Juan de la Cruz, Miguel Hernández, Enriqueta Arvelo Larriva, Ana Enriqueta Terán, Gelindo Casasola, Ernesto Cardenal; “Rostro y poesía, poetas de la Universidad de Carabobo”, “El corazón de Venezuela, patria y poesía”.
Coautor con Luis Alberto Angulo Urdaneta de “Viento barinés”; con Luis Ernesto Gómez de “Poetas venezolanos en solidaridad con Palestina, Irak y Líbano”; con Nereida Asuaje de “Lubio Cardozo, Del lugar de la palabra”.
Textos suyos aparecen incluidos en las antologías: “Jóvenes Poetas de Aragua, Carabobo y Miranda” (Fundarte 1978), de José Napoleón Oropeza; “Poetas de Venezuela (Revista Poesía UC), de Reynaldo Pérez Só, y “Barinas, cien años de poesía” (1995), de Leonardo Gustavo Ruiz.
Ha sido invitado en varias ocasiones al Festival mundial de Poesía de Venezuela y a la Feria Internacional del libro de Venezuela (Filven).
Ciudad Valencia







