Y no me refiero a lo que se ha denominado inteligencia artificial, sino a aquellas tareas (actividades o eventos) como copias y dictados que crean situaciones sin propósito definido, que no representan oportunidades de aprendizaje contextualizadas ni plantean problemas para buscar soluciones: una copia o un dictado solo para cubrir un contenido.

Un uso real, por ejemplo, sería si entre los estudiantes se efectúa un debate (intercambio oral) o concurso para escoger los mejores dulces criollos venezolanos, y así las recetas ganadoras se copiarían o se realizaría un dictado. Y mucho mejor si se combina con un catálogo ilustrado por los escolares. Seguramente, queridos lectores, podrían ustedes ampliar el registro.

 

Importancia de la interacción social

Aprender a leer y a escribir supone que el sujeto va adquiriendo habilidades, destrezas o competencias en la aplicación de estrategias orientadas de forma significativa, en un largo proceso que le permite pasar de aprendiz a experto.

En ese tránsito, la acción más importante es el papel que desempeñan las actividades de lectura y escritura en las interacciones sociales y culturales. Esto es, los modos de comunicación que existen en la sociedad donde vive, las expectativas que expresa esa sociedad, su comunidad o grupo, su familia.

Un enfoque educativo que considere que leer y escribir son actividades artificiales, solitarias y no reales, formará para hacer de la adquisición de la lengua escrita un proceso ajeno y alejado del ser humano que aprende: le resta sentido de propiedad, le impide plantearse hipótesis y establecer alternativas de solución, lo encierra en una burbuja que dejará ver las debilidades ­­­—tal vez muy tarde— en el mundo de las realidades complejas.

 

¿Se repite en el hogar el mismo uso indiferenciado con las tareas?

Una educación que tienda a la emancipación del sujeto y, al mismo tiempo, procure la formación de una conciencia plural compartida, establecerá espacios y estrategias de usos contextuales, sociales, colaborativos, entre la escuela, la familia y la comunidad.

Los espacios destinados al aprendizaje en la escuela deben ser una extensión de lo que los estudiantes conocen sobre lectura y escritura en otros contextos, y a partir de allí dar el salto a una zona próxima.

Recordemos el concepto de mediación y andamiaje de Vygotsky, el adulto significativo —sea docente, madre o padre—, actúa como apoyo cognitivo y afectivo en el armazón del conocimiento.

Lo que viven los niños y niñas como experiencias de lectura y escritura, antes de estar escolarizados, se convierte en una fuente provechosa que vierten en los procesos de socialización con sus pares. Por ejemplo, el contacto con libros o materiales de lectura o el observar el momento de escribir una lista de mercado (así sea en un dispositivo móvil).

Atendiendo a las recomendaciones de realizar los diagnósticos al inicio de cada año escolar, y preferiría llamar exploraciones como etapa previa a todo proceso formativo e investigativo, sería importante observar si los estudiantes dan muestras de preferencia al trabajo colaborativo, si evidencian cierta autonomía en su proceso de aprendizaje, o por el contrario solo están a la espera de las indicaciones o del monitoreo del docente.

Por ejemplo, si al invitarlos a participar en la lectura de cuentos lo hace de manera solitaria, aislada o busca leer en compañía de otros estudiantes; de igual forma si interviene en los diálogos e intercambios grupales antes, durante y posteriores a la lectura.

Atención aparte merecen las “tareas mandadas para la casa”, ¿acaso reproducen el uso artificial de la lengua escrita?, ¿se convierten en actividades solo para aprender a leer o aprender a escribir, en vez de leer para aprender o escribir para aprender?

La exploración o conocimiento de los estudiantes, de sus potencialidades como lectores y escritores, de su propia conciencia de lo que significa leer y escribir, de los usos diferenciados de interacción con el texto escrito desde sus familias y comunidades, les daría enormes oportunidades de incrementar su definición como lectores y escritores.

¿Cómo tejer los hilos desde el hogar hacia la escuela y desde esta a su hogar y comunidad? ¿Cómo hacer que las tareas dirigidas no amplíen la brecha?

 

A propósito del Día Internacional de la Alfabetización

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ha celebrado, desde 1967, el 8 de septiembre como Día Internacional de la Alfabetización. La alfabetización es un concepto que define que se está en conocimiento del alfabeto (conjunto de signos que representan letras utilizadas en el lenguaje articulado, de sus combinaciones y significados en una lengua, para leer y escribir).

Este año, el lema es «Promover la alfabetización en la era digital».  Las tecnologías de la comunicación y la información, dominadas en gran medida por la digitalización, han marcado nuevas formas de relacionarnos, trabajar, aprender; en consecuencia, plantean nuevos retos en cuanto a la producción de contenidos, identificación de plataformas confiables, manejos en ambientes complejos.

“En efecto, ya no basta con saber leer y escribir. Los países deben integrar también la alfabetización mediática e informacional en sus planes de estudios escolares, y la UNESCO los está ayudando a hacerlo». (1)

En Venezuela, se estableció en la Ley Orgánica de Educación (2009), en el artículo 9, la incorporación de unidades de formación para el análisis crítico de los contenidos de los medios de comunicación social.  En lo referente al uso de equipos electrónicos y aplicaciones informáticas, desde 2010, con el Proyecto Canaima y con el desarrollo de una política de impulso de centros tecnológicos en todos los  subsistemas educativos. (2)

La alfabetización en la era digital demanda mayor formación en el desarrollo del pensamiento crítico como estrategia humana que permite analizar, evaluar, jerarquizar las informaciones u opiniones con criterios de racionalidad, búsqueda de perspectivas para lograr juicios fundamentados. También representa un desafío en cuanto a la necesidad de ejercitar la escritura caligráfica (a puño y letra), habida cuenta de la relación con el desarrollo cognitivo.

Venezuela llevó a cabo un ejemplar proceso para lograr la alfabetización de un millón quinientas mil personas mediante el método Yo Sí Puedo, instrumentalizado por la Misión Robinson. Una legión de personas se extendió por toda la geografía nacional para enseñar a leer y a escribir, esfuerzo reconocido por la UNESCO en 2005.

La misma institución otorgó, en 2010, un reconocimiento a Venezuela por lograr la alfabetización digital en comunidades vulnerables en sectores apartados del país, gracias al programa Infocentro.

El éxito del método Yo Sí Puedo estribó, entre otras razones, en partir del contexto de vida de los participantes para el aprendizaje de la lectura y la escritura, el tomar en cuenta sus experiencias, el lugar de residencia, sus formas de relacionarse, su mundo cultural y social. En la mayoría de los ambientes de Robinson hubo prosecución hasta el sexto grado, lo que incrementó las competencias para leer y escribir.

Las Misiones Ribas y Sucre fortalecieron en gran medida los procesos iniciales de la formación. Se imprimieron libros tipo manuales, de texto, bibliotecas específicas.  En lo que concierne al comportamiento lector, una encuesta realizada en 2011, evidenció que los libros más leídos fueron de ensayos políticos y literarios.

Otro aspecto que destacar en Venezuela, es la creación de la sede nacional y subsedes de la Cátedra UNESCO para el Mejoramiento de la Calidad y Equidad de la Educación en América Latina, con base en la Lectura y la Escritura, en el año 2001. Impulsada en el ámbito regional por la profesora María Cristina Martínez Solís (Colombia), en 1996, actualmente la profesora Karen López Gil lleva adelante esta responsabilidad.

 

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La sede en nuestro país, es coordinada por la profesora Norma González de Zambrano; en la subsede Carabobo, quien suscribe y el equipo de investigación y promoción. Esta red de apoyo interinstitucional conformada por investigadores, académicos y promotores, ha contribuido, en gran medida, a avances en la comprensión y producción de textos, a partir de la Lingüística del Discurso y otras disciplinas.

A propósito del Plan Nacional de Lectura anunciado por los entes responsables de la educación y la cultura, lo imagino transversal en todo el país: leer y escribir desde la ciencia y la tecnología, la comuna, el petróleo, los surcos de la tierra, la economía, el ambiente.

Revisten gran importancia las acciones, actividades, programas, iniciativas; sin embargo, no es menos trascendente la investigación, es decir, la sistematización de experiencias, encuestas, instrumentos que permitan desde la cartografía de lectura y escritura, contar con un panorama que visibilice en todo el ciberespacio, nuestros propios sistemas de categorización y nuestra propia historia como país de lectores y escritores.

 

(1) https://www.unesco.org/es/days/literacy
(2) Plan de la Patria 2013-2019.

 

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Maria-Auxiliadora-Castillo-Espinoza-Columna-Sin-timbre-y-sin-distancia 2

María Auxiliadora Castillo Espinoza (Valencia, Carabobo) es docente e investigadora de la Universidad de Carabobo (UC). Exrectora de la Universidad Politécnica Territorial de Valencia. Comunicadora social y productora y conductora del programa radial Verdiras y Mentades (RNV Región Central 90.5 FM).

Magister en Investigación Educativa y estudios de Postgrado en Lingüística; Doctora en Educación por la Universidad de Carabobo, ha llevado a cabo estudios postdoctorales en investigación y Especialización en Gerencia Pública.

 

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