Tepuy-bien por lo conforme-resiliencia

“Bien por lo conforme”, respondían los campesinos del pie de monte barinés a la pregunta de cómo estaban. Era, pienso, una respuesta filosófica desde la praxis del estoicismo que vivían para lograr sobrevivir en medio de tantas dificultades materiales. ¿De dónde viene esa expresión? ¿Expresa conformismo espiritual o hay un velado reclamo en ella?

La expresión contiene una complejidad filosófica y social donde “conforme» no es solo resignación, sino el estado de ajuste a las circunstancias. No es un regionalismo exclusivo del pie de monte andino, pero en el contexto adquiere una carga especial: es una respuesta desde una cultura de trabajo duro, escasez material y una relación constante con la naturaleza impredecible.

 

DEL MISMO AUTOR: TRES TEXTOS DEL DECIR

 

Es un puente entre la conformidad no pasiva y el estoicismo llanero en el cual «conformarse» no implica abandonar la lucha, sino aceptar el presente sin abandonar la faena.

Es un equilibrio entre aceptar lo que no se puede cambiar y la perseverancia en las labores diarias. Contiene un matiz de dignidad en la adversidad. Al decir «por lo conforme» se reconoce que las condiciones no son ideales, pero se elige no quejarse.

Es una forma de mantener el orgullo ante la precariedad. En el fondo comporta una crítica a un sistema que ofrece lo mínimo para conformarse, pero no para prosperar.

El estoicismo criollo es una ética del aguante sin victimismo, del «conformarse sin rendirse». Una estrategia psicológica para mantener la paz interior frente a dificultades.

Se está «conforme» porque no hay más opción aparente, pero se señala que la situación es límite.

Una forma llana, sobria, resistente, poco dada al dramatismo. Una manera de nombrar la resiliencia sin vanidad y, a veces, de expresar descontento con elegancia lacónica. Es el estoicismo convertido en saludo cotidiano.

 

Escriba

Con el cálamo en la oreja

el poeta escribe y canta

de los gozos y las quejas

que le ciñen la garganta.

 

Arrojado en el mundo

el hombre vive su pena,

un pensamiento profundo

que lo libera y condena.

 

Betino-pintura-Genaro-Luis Alberto Angulo

 

Betino

Mi padre nació en Barinitas un día 23 de enero, hace 113 años. De niñito fue mimado por la poeta Enriqueta Arvelo Larriva, y estando un poco más grande, como a los diez o antes, conoció al hermano de ella, el legendario poeta Alfredo Arvelo Larriva.

Esos dos hechos siempre los recordó. Creo que despertaron la voz poética que todos los humanos llevamos interiormente, pero solo algunos logran desarrollar a plenitud. Papá publicó dos libros: Viento barinés (Ediciones del rectorado de la Universidad de Carabobo, 1978), y El llano y sus llaneros (Ediciones Piedemonte, 1992), pero escribió otros y fundamentalmente eligió una posicionalidad de poeta ante la vida que trasmitió a sus hijos y nietos.

Fue mi primer maestro junto a Andrés Eloy, Neruda, Vallejo, Arvelo, pero el único de carne y hueso. Recuerdo oírle decir no temer a la muerte porque se sentía renacido en sus hijos. Genaro, su bisnieto, nació el año del centenario de su nacimiento y a los tres, hablando con el profesor Luis Bermúdez y conmigo en mi casa, dijo claro y preciso: “Nosotros los poetas”. Ese día sentí la voz de mi padre recorrer su siglo jineteando el corcel alado.

 

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Del mundo de la forma

Luis Alberto Angulo [Rivas], nació en Barinitas, estado Barinas en 1950. Desde 1972 reside en Valencia (Carabobo). Poeta y articulista.

Bibliografía directa: Antología de la casa sola, Una niebla que no borra, Antípodas, Fusión poética, La sombra de una mano, Antología del decir, Coplas de la edad ligera. 

Premios: “IV Concurso Internacional de la revista Poesía (UC)”, así como de los certámenes nacionales de poesía “Francisco Lazo Martí” y “Rómulo Gallegos”.

Antólogo de: San Juan de la Cruz, Miguel Hernández, Enriqueta Arvelo Larriva, Ana Enriqueta Terán, Gelindo Casasola, Ernesto Cardenal; “Rostro y poesía, poetas de la Universidad de Carabobo”, “El corazón de Venezuela, patria y poesía”.

Coautor con Luis Alberto Angulo Urdaneta de “Viento barinés”; con Luis Ernesto Gómez de “Poetas venezolanos en solidaridad con Palestina, Irak y Líbano”; con Nereida Asuaje de “Lubio Cardozo, Del lugar de la palabra”.

Textos suyos aparecen incluidos en las antologías: “Jóvenes Poetas de Aragua, Carabobo y Miranda” (Fundarte 1978), de José Napoleón Oropeza; “Poetas de Venezuela (Revista Poesía UC), de Reynaldo Pérez Só, y “Barinas, cien años de poesía” (1995), de Leonardo Gustavo Ruiz.

Ha sido invitado en varias ocasiones al Festival mundial de Poesía de Venezuela y a la Feria Internacional del libro de Venezuela (Filven).

 

Ciudad Valencia/RN