Los cazahuracanes son aviones diseñados y equipados para volar en el interior de los huracanes y estudiarlos a domicilio, es decir, dentro de ellos.
Dichos aviones penetran en el ciclón a baja altura y, a continuación, suben lentamente, atacando al viento en ángulo recto. Cuando el viento tiene una velocidad superior a los 130 kilómetros por hora, los pilotos de tan especiales naves ubican a estas de tal modo que la corriente de aire les dé en la cola y les sirva de impulsor.
Como resulta obvio pensar, a bordo de los cazahuracanes, el movimiento es pavoroso: la estructura cruje ante cada nueva ráfaga de viento y las gotas de agua pegan en las ventanillas con tanta ferocidad que parecen golpes dados con los puños. Sin embargo, cuando parece que el fuselaje no resiste más, este infierno aéreo desaparece como por encanto. Ello se debe a que el cazahuracanes ha llegado al ojo del ciclón, donde el cielo se encuentra despejado, aunque rodeado por rugientes muros de nubes en espiral.
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Allí, en el ojo del huracán, el avión deja caer dos objetos: el primero, una radiosonda que mide la presión, la temperatura y la humedad del aire. El segundo objeto es una emisora automática, incorporada a un globo, que señala la posición del ojo del tifón y permite hacerle un seguimiento. Los datos que suministran estas peligrosas misiones se añaden a los sucesivos mapas del tiempo que se obtienen mediante satélites y, con ellos, se determina la extensión del huracán, su estructura y su eventual trayectoria.

Mientras el fenómeno existe, los aviones cazahuracanes no descansan. Cada tantas horas efectúan nuevos vuelos de reconocimiento y, con ello, ayudan a salvar miles de vidas, en los lugares por donde se prevé el paso del huracán.
Como es de suponer, muchas de esas misiones han concluido con un saldo trágico, pues no siempre la naturaleza permite que se exploren sus intimidades.
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Armando José Sequera es un escritor y periodista venezolano. Autor de 93 libros, todos publicados, gran parte de ellos para niños y jóvenes. Ha obtenido 23 premios literarios, ocho de ellos internacionales (entre otros, Premio Casa de las Américas, 1979; Diploma de Honor IBBY, 1995); Bienal Latinoamericana Canta Pirulero, 1996, y Premio Internacional de Microficción Narrativa “Garzón Céspedes”, 2012).
Es autor de las novelas La comedia urbana y Por culpa de la poesía. De los libros de cuentos Cuatro extremos de una soga, La vida al gratén y Acto de amor de cara al público. De los libros para niños Teresa, Mi mamá es más bonita que la tuya, Evitarle malos pasos a la gente y Pequeña sirenita nocturna.
«Carrusel de Curiosidades se propone estimular la capacidad de asombro de sus lectores».
Ciudad Valencia / Foto del autor: José Antonio Rosales












