Vielsi Arias-Ciudad Escrita-Cristóbal Ruiz-El Pintor de La Luna

Democratizar la escritura

 

Según cifras oficiales, para el año 2013 el 52% de los venezolanos eran lectores.

Estos números nos dan cuenta de las políticas públicas que se desarrollaron en el país para garantizar la democratización del libro y que le permitieron, en su momento, a muchos jóvenes escritores publicar su primer libro a través el sistema de publicaciones que llevaba la Fundación Editorial El Perro y la Rana, los sistemas de imprentas regionales, la Imprenta Nacional, la publicación de premios de las Bienales, el sistema nacional de talleres de la Casa Nacional de las letras.

Política que se acompañó del plan nacional de lectura Leer es entender, la Red nacional de promotores de lectura de la Biblioteca Nacional, el financiamiento a iniciativas editoriales: periódicos, revistas, círculos de lectura etc.

En los últimos ocho años, como consecuencia de la crisis compleja por la que atraviesa el país, el consumo del libro mermó; muchas librerías cerraron y la producción editorial se hizo más costosa, razón por la cual el mercado se ha visto profundamente afectado.

Por otro lado, con la llegada de la pandemia la vuelta a la lectura se hizo más inminente, así como la necesidad de promover iniciativas en torno al libro puesto que ante situaciones de tensión e incertidumbre, la lectura fue una gran aliada.



 

Puesto que las condiciones de vida en Venezuela cada vez son más duras, menos personas compran libros, pues el presupuesto de las familias está centrado en garantizar las necesidades básicas, y menos recursos públicos se destinan para el impulso de iniciativas de promoción del libro y la lectura.

Asimismo, el deterioro de la educación (asociado a bajos salarios de maestros, condiciones de la infraestructura, renuncia del personal, falta de servicios públicos) ha impactado profundamente en los procesos de lecto escritura de niños y niñas.

Hoy muchos pequeños han desertado de la educación formal por distintas razones: emigración, falta de recursos, trabajo, dificultad para movilizarse y ausencia de los padres.

Esto hace que la educación en Venezuela cada día sea más desigual, así como el acceso al libro y la lectura y que la garantía de una educación de calidad no sea posible. Sin embargo, el lado positivo de esta situación es que frente a este panorama también han surgido en Venezuela muchas iniciativas de organizaciones y emprendimientos con propósito que apuntan a contribuir con un país más humano.

Elisabel Rubiano

Uno de ellos es el trabajo que lleva adelante la marca editorial independiente Rubiano ediciones. Un sello editorial que nació en plena pandemia y que hasta la fecha ha editado 43 títulos de autores dentro y fuera del país.

En el ánimo de su lema “democratizar la escritura” esta marca lleva adelante un proyecto de promoción de la lectura titulado Semilleros Rubiano. Sobre esta iniciativa su coordinadora editorial Elisabel Rubiano nos comenta:

“El semillero Rubiano ediciones surge a partir del lema de la marca editorial ‘democratizar la escritura’, poner la escritura a través de las mentorías particulares, la edición y corrección particular, interactiva, dialógica, pudiera tener acceso todo el mundo.

Con la idea de que la escritura se convierta en un instrumento de expresión, organización del pensamiento, extensión de la memoria y la imaginación de las posibilidades expresivas que pueden tener las personas a través de los diferentes géneros, y en aras de que verdaderamente se pudiera lograr esa filosofía con una equidad, tomando en cuenta la diversidades culturales y generacionales, considerando que nos interesa la formación de los escritores, ofrecemos nuestros servicios y posibilidades de promoción de la escritura, la lectura de los libros, a los niños, niñas y jóvenes”.

El proyecto Semilleros Rubiano surgió a partir de la experiencia de promoción del libro y la lectura desarrollada en la comunidad de Naguanagua Bella Vista I en alianza con la editorial independiente Utopía, donde se desarrollaron actividades de lectura, escritura e impresión de ilustraciones de los niños sobre vidrio y papel.

Un proyecto que dio sus primeros pasos con la experiencia que impulsó durante siete años una maestra de la comunidad y luego fue asumido por el sello editorial y le dio la oportunidad a muchos niños de salvarse de la violencia de las drogas, las armas y la prostitución.

En el año 2021, surge la necesidad de atender a una niña con diversidad funcional que requería ser alfabetizada. Martina, una niña de doce años que estudiaba en una escuela regular pero aún no sabía leer.

Es así como el semillero toma mayor impulso a través de un plan de alfabetización basado en la escritura de dos libros (poesía y narrativa), cuyo resultado fue la publicación del libro «Amor puro, puro amor» un hermoso poemario donde emerge la sensibilidad de la autora y sirvió como referencia para demostrar las posibilidades que se pueden lograr cuando un niño o un joven tiene la oportunidad de acceder al libro, expresar su sensibilidad y mundo interior.

Elisabel Rubiano
Elisabel Rubiano

Con la escritura de estos libros se descubrió que a Martina le habían dado un diagnóstico médico equivocado. Como ella tenía un serio problema de motricidad su capacidad cognitiva se disminuía dando lugar a un retardo moderado.

A través del plan de alfabetización con la narrativa y la poesía se develaron procesos de asociación de ideas, observación, síntesis, análisis y secuenciación, que no se habían podido ver a través de otras pruebas. Se observó la conexión de imágenes, la apropiación de recursos literarios y la escritura dejó ver cuál era el nivel real de competencia de la niña.

La escritura también reveló la posibilidad de potenciar los aprendizajes de una manera significativa al despertar procesos cognitivos que a través del método tradicional no se logra fácilmente. En este sentido, la experiencia permitió ver como la lectura y la escritura potencian el desarrollo del lenguaje, el desarrollo cognitivo, afectivo y social.

Martina fue una puerta abierta para otros autores, que no tenían estas condiciones, pero que no se atrevían a escribir, lo hicieran. Es así como nace el proyecto de los Semilleros Rubiano para darle la oportunidad a muchos niños, con la convicción de que la escritura es un importante mediador del desarrollo de los más pequeños.

En el año 2022 la marca impulsó una experiencia comunitaria de promoción del libro y la lectura, que lleva adelante la iglesia Misión Última Frontera, en la comunidad Batalla de Bomboná ubicada en el municipio Naguanagua. Espacio donde atienden a niños de bajos recursos y que forman parte del taller de escritura creativa, del que nació el libro Palabra de luvia. Una antología que recoge los textos del taller, publicada por la editorial y el libro La calle los sueños, autoeditado e ilustrado por los participantes.

Este último se trata de un texto emotivo que cuenta la historia de la calle donde viven y juegan estos niños. Que da cuenta de su sensibilidad, su mirada del lugar donde habitan, la memoria e importancia que dan a sus seres queridos, juguetes amigos y donde se devela el impacto de la emigración en sus vidas.

Si se da un sentido social a la escritura está tiene un impacto maravilloso en la vida de los más pequeños. El Semillero Rubiano ediciones quiere llegar a todos los espacios donde hayan niños y niñas escribiendo para darles la oportunidad de descubrir su potencial creador y publicar sus historias.

Este proyecto también ha tocado las puertas de algunos colegios privados de Valencia como: Joseph Lancaster, donde se está trabajando en un libro de minificción, el colegio Juan XXIII, donde se trabaja en un proyecto de libro de cuentos escritos por los estudiantes, así como el acompañamiento gratuito que se le está dando a algunos jóvenes que escriben a través de la plataforma Wattpad y que quieren publicar sus libros.

Celebramos el entusiasmo de esta marca editorial que asume su compromiso social y en tiempos de crisis apuesta por la alegría, la solidaridad y el sentido de la esperanza.

 

***

Vielsi Arias Peraza, Valencia, Venezuela (1982), docente egresada de la Universidad de Carabobo (UC) Mención Artes Plásticas. Ha publicado Transeúnte (2005), colección Cada día un Libro, editorial El Perro y la Rana; Los Difuntos (2010), editorial Fundarte, galardonado con Mención Honorífica Premio Nacional Estefanía Mosca; Los Difuntos (2011), reedición del sistema de imprentas regionales de Carabobo; La Luna es mi pueblo (2012), editorial El Perro y la Rana; Luto de los árboles (2021). Ha publicado también en distintas revistas nacionales literarias y académicas como: Cubile, A plena Voz, Revista Estudios Culturales UC, entre otras. Actualmente coordina la Plataforma del Libro y la Lectura del Ministerio de la Cultura en el estado Carabobo.

  

Ciudad Valencia / Foto de la autora por Luis Felipe Hernández