Sé que esta historia ya tiene sus años, pero la recordé hace poco y no pude evitar la nostalgia. Como si fuera cierto, una comedia romántica con tintes sobrenaturales, dirigida por Mark Waters y protagonizada por Reese Witherspoon y Mark Ruffalo. A simple vista parece una trama ligera sobre un romance, pero en el fondo, es mucho más que eso. Es una reflexión dulce y emotiva sobre el amor más allá del cuerpo, sobre el duelo, la soledad, y la posibilidad de volver a vivir cuando todo parece perdido. El film no invita a explorar los aspectos emocionales, simbólicos y psicológicos que hacen que esta película, pese a su sencillez, deje una huella duradera.

Como si fuera cierto

 

Argumento

La película arranca con Elizabeth siendo una médica súper dedicada, de esas que viven para el hospital. Casi no tiene vida personal, no sale, no descansa, nada. Y del otro lado, tenemos a David, un tipo completamente aplastado por la pérdida de su esposa. Está en modo automático, deprimido, aislado… hasta que, en un giro bastante raro, alquila un departamento… y resulta que ¡ya está habitado por un fantasma! O eso creemos al principio.

Como si fuera ciertoComo si fuera cierto

 

¿Eres un fantasma, una alucinación, o algo más?»

La premisa parece media loca: David empieza a ver a Elizabeth en el departamento, pero solo él puede verla. Ella insiste en que está viva, que ese es su departamento, y él piensa que está perdiendo la cabeza. Pero acá comienza lo extraordinario: lo que podría haber sido una típica comedia de enredos tipo «El fantasma de mi ex», se convierte en una historia muy emocional sobre duelo, conexión humana y segundas oportunidades.

Como si fuera cierto

David, que no tiene ganas de vivir, empieza a reconectar con el mundo gracias a una mujer que no está físicamente presente. Y Elizabeth, que se había “desconectado” de la vida, aunque estuviera viva, empieza a redescubrirse a sí misma estando en coma. Resulta hasta un tanto poético.

 

¿Y si lo miramos desde un ángulo psicológico?

Sí, porque esta historia da para eso. Tiene un montón de simbolismo emocional y psicológico que me encanta:

  1. El duelo no resuelto: David perdió a su esposa y se quedó congelado en el tiempo. Vive rodeado de culpa, nostalgia, soledad. No es que esté “triste”, es que está emocionalmente muerto. Y ahí aparece Elizabeth, como una presencia que lo obliga a salir del cascarón. Ella no solo “invade su departamento”, también invade su corazón, su zona de confort, su estado vegetativo emocional.
  2. El vacío existencial: Elizabeth está viva técnicamente, pero completamente desconectada de su esencia. Se dedicó tanto a su trabajo que no se permitió amar, disfrutar, ni vivir fuera del hospital. En coma, su espíritu sale a vagar y, simbólicamente, por fin empieza a vivir. Es una locura hermosa: tiene que morir “un poco” para empezar a vivir.
  3. Ambos están perdidos, pero se encuentran: Esto es clave. Los dos personajes están vacíos por distintas razones, y se completan mutuamente. Se ayudan a recordar lo que es amar, lo que es arriesgarse, lo que es volver a sentir. No es solo “amor romántico”, es como una resurrección emocional de ambos.

 

El cuerpo en coma, ¿significa algo?

Elizabeth está en coma. Eso la deja “varada” entre dos mundos. No está ni viva del todo, ni muerta del todo. Y eso funciona como metáfora de su vida antes del accidente: vivía anestesiada, sin emociones, sin riesgos. El coma la representa perfectamente. Y lo que me pareció sublime: ¡David se enamora de ella sin necesidad del cuerpo físico! Lo cual es como decir “me enamoré de tu alma, de tu esencia”.

 

Tensión emocional real

Cuando David descubre que Elizabeth está internada, en coma, y que su cuerpo está a punto de ser desconectado… todo se convierte en una especie de misión desesperada por salvarla. Y ahí, el tipo que no tenía fuerzas para levantarse del sillón se convierte en alguien capaz de asaltar un hospital para darle a ella otra oportunidad.

¿Lo importante de todo esto? Que, al salvarla, también se salva a sí mismo. Porque al luchar por ella, vuelve a tener propósito. Vuelve a vivir.

 

Pequeños detalles

El departamento: es el espacio íntimo de Elizabeth, su “hogar” interior. Cuando David entra ahí, no solo está alquilando un lugar: está entrando en la mente y el corazón de ella, y ayudándola a recordar quién era.

El hecho de que nadie más la ve: esto puede interpretarse como que sólo alguien profundamente conectado emocionalmente puede verla. O sea, el amor verdadero como medio para ver lo invisible.

6

La pérdida de memoria final: cuando Elizabeth despierta, no recuerda nada de lo vivido “fuera de su cuerpo”. Y eso es como un balde de agua fría. Pero también es realista: a veces en la vida conoces personas que te cambian para siempre, aunque ellas no lo sepan o no lo recuerden. David se queda ahí, con toda esa historia de amor vivida… y ella, en blanco, aunque no del todo. El amor siempre deja huellas, no importa el tiempo ni la distancia.

 

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Como si fuera cierto

Entonces, ¿es una comedia romántica? Sí, pero con alma y profundidad. No es solo chistes y besitos. ¿Te hace pensar? Bastante. Sobre cómo estamos viviendo, a quién dejamos entrar a nuestro mundo, y qué estamos haciendo con el tiempo que tenemos. ¿Es cursi? Sí, pero en el buen sentido. Se podría decir que es una historia tierna, sin cinismo, delicada. No será una película con ese tecnicismo del cine, es sumamente sencilla y muy fácil de ver y querer tan pronto pasan unos pocos minutos, pero emocionalmente pega donde tiene que pegar. Así que, como siempre les digo: “Si no la han visto, véanla, y si ya la vieron, vuélvanla a ver, no tiene pérdida de nada”.

Como si fuera cierto

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Isabel Londoño-columna El Rincón CinéfiloIsabel Londoño, egresó de la Universidad de Carabobo (UC) en el área psicosocial, tiene también estudios universitarios en turismo y sistemas.

Es una apasionada de la música y del Séptimo Arte desde que tiene memoria, siendo el cine y sus distintos géneros la pasión a la que ha dedicado más horas y análisis. Sus reseñas sobre clásicos o estrenos del cine aparecen ahora, cada viernes, en Ciudad Valencia desde “El Rincón Cinéfilo”.

 

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