“EEUU en sus interioridades: Un estudio profundo de Vladimir Acosta” por José David Capielo

Se trata acá de resumir ideas centrales del libro “El monstruo y sus entrañas. Estudio crítico de la sociedad estadounidense”, del profesor Vladimir Acosta, publicado por Monteavila/Editorial Galac en su segunda edición del 2020 (versión digital), disponible vía internet.

Vladimir Acosta Ramos es historiador, licenciado en filosofía, doctor en Ciencias Sociales y docente titular jubilado de la UCV. Nacido en Acarigua en 1938 ha estado dedicado por largo tiempo a la investigación social y ha publicado unos 25 libros. Fue dirigente de izquierda y co-fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), con participación destacada en la insurgencia armada de los años ‘60 y con un posterior exilio político en Francia.

El trabajo que hoy comentamos es un examen serio, extenso y minucioso, producto de varias décadas de lecturas y reflexiones. Para  el autor representa un estudio crítico de una sociedad vendida al mundo como modelo democrático por sus defensores a ultranza a través de textos, filmes y documentales complacientes.

Se trata de mostrar lo que esta sociedad oculta, lo que trata de disimular. Una sociedad basada en una profunda e hipócrita religiosidad, un omnipresente fundamentalismo, un arraigado e invencible racismo, una permanente xenofobia, unido a su autoproclamación como país indispensable y su insaciable expansionismo guerrerista.

Principia el texto estableciendo cómo EEUU es una sociedad profundamente religiosa. La religión se manifiesta en todas partes y a cada paso. Una sociedad atada al cristianismo y a la Biblia, tanto al Antiguo como al Nuevo Testamento. Domina el protestantismo activo, que se ha reproducido en multitud de iglesias y grupos religiosos e infinidad de sectas medianas y pequeñas de todo tipo, que penetran la vida cotidiana. En EEUU, el Estado federal no es laico, es cristiano, protestante, bíblico y en cada integrante de la Unión predomina alguna corriente cristiana protestante.

Junto a eso está el fundamentalismo como manifestación intransigente del pensamiento religioso, en este caso del cristianismo protestante, que para imponerse requiere forzosamente convertirse en factor político, tener el poder o ser parte esencial del Estado. El calvinismo, en su forma puritana, fue la religión fundante de la sociedad estadounidense desde los tiempos coloniales. El calvinismo se fue diluyendo con la diversidad de corrientes religiosas que asumieron sus ideas, o que simplemente participan de ellas, aun sin declararse calvinistas.

De esa carga religiosa se deriva el extremo individualismo como patrón de la sociedad estadounidense y, con ello, la celebración a quienes logran el éxito. Para el calvinismo, los elegidos y exitosos son pocos. En esta opción religiosa se celebra la riqueza, el éxito empresarial o comercial y se condena a los pobres como fracasados o no exitosos, y éstos no pueden culpar a la sociedad ni al Estado de su fracaso. Toda esta filosofía perversa ha convertido la sociedad estadounidense en una plutocracia, sometida a una minoría de multimillonarios sin ninguna otra opción gubernamental posible.

Por otra parte, la sociedad estadounidense es en extremo racista, basada en la superioridad de su población blanca europea de origen nórdico anglosajón y protestante. Una sociedad que por siglos se ha dedicado a una “limpieza étnica” (o simple exterminio) desde la población indígena originaria, a la población negra desde los tiempos esclavistas, el racismo brutal contra la población mexicana y de todos los demás sectores migrantes excluidos de los círculos del poder.

Vladimir Acosta ahonda directamente el tema político, demostrando que EEUU no es una sociedad democrática, ya que desde sus orígenes se fue configurando el predominio de los sectores poderosos, en una Constitución del siglo XVIII con sus posteriores  enmiendas como “colcha de retazos”, lo que no es nada excepcional ni mucho menos “obra de semidioses”, como se ha calificado.

 

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Se detalla lo referido al “Destino Manifiesto”, la Doctrina Monroe y el fundamentalismo maniqueo (del bien o el mal), de acuerdo a unos intereses preestablecidos. Detalla Acosta asimismo la persecución “anticomunista”, desatada con fuerza en el siglo XX para justificar la hegemonía de los sectores dominantes.

Se profundiza en todo el expansionismo de EEUU con la invasión de territorios en nuestro continente y en el mundo entero. Cómo el guerrerismo imperialista sigue imperando aún más luego del sospechoso atentado a las Torres Gemelas y la llamada Ley Patriota. Es una política exterior que se mantiene aún en la actualidad, dentro de una clara decadencia.

Este libro del profesor Vladimir Acosta merece ser leído y discutido en los distintos colectivos revolucionarios para nutrir la discusión presente y nuestra propia formación. Para conocer mejor a quien nos sigue golpeando cotidianamente, simplemente por no arrodillarnos ante sus designios. ¡Venceremos!

 

José David Capielo / Ciudad Valencia