La mayoría de los minerales que conocemos proviene de la mezcla natural de dos o más elementos. En la antigüedad, el hombre descubrió que combinando dos elementos con determinadas características obtenía un tercero con gran parte de las cualidades de ambos e, incluso, con atributos propios.
A estas mezclas las conocemos con el nombre genérico de aleaciones.
Algunas han resultado tan importantes en la vida de la humanidad que, en el período de la Prehistoria que los arqueólogos y los antropólogos han llamado Edad de los Metales, una de las tres divisiones de la misma se conoce como Edad del Bronce.
El bronce, formado a partir de cobre y estaño, es la aleación más conocida, aunque no la más utilizada en el mundo actual.
Ese primer lugar se lo disputan dos aleaciones que, aunque abundan a nuestro alrededor, pasan inadvertidas de tan cotidianas. Se trata del acero, empleado en la construcción de edificaciones, y del latón, integrado a automóviles y cientos de objetos de uso común.
El acero mezcla hierro y carbono, en tanto el latón es una aleación de cobre y zinc. El latón, sin embargo, puede decirse que es también una variedad del bronce, ya que en muchos de sus tipos intervienen tanto el cobre, como el zinc y el estaño.

Quienes establecieron la medalla de bronce como premio para el tercer puesto en las competencias deportivas estaban tan acostumbrados a su presencia que lo creían un mineral natural. Los premios para el primer y el segundo lugar son de oro y plata, respectivamente, elementos metálicos considerados preciosos por su resistencia al tiempo y al óxido.
En nuestro tiempo, son muchas las aleaciones que nos acompañan en la vida diaria, aunque sus nombres no nos resulten familiares. Aparte de las ya mencionadas, he aquí un pequeño registro de algunas de las más comunes. Las presento en orden alfabético:
Álnico (cobalto, aluminio y níquel). Con él se fabrican los imanes.

Alpaca (zinc, cobre y níquel). Este es el mineral de los múltiples nombres. Aparte del que aquí mencionamos, se le conoce también como alfénido, argentán, metal blanco, plata alemana y plata nueva. Los cubiertos metálicos, los instrumentos quirúrgicos y los alambres que usamos están hechos con ella.
Babbit (estaño, antimonio y cobre). Se emplea en los cojinetes utilizados para evitar la fricción en todos los aparatos y vehículos que poseen motor.
Constantán (cobre y níquel). Llamado también Advance, Eureka y Ferry, se usa en la fabricación de monedas y alambres finos.

Cuproníquel (cobre, níquel, hierro y manganeso). Se emplea en tuberías, hélices de barcos y monedas.
Magal (magnesio, aluminio, zinc y manganeso). Usado en carrocerías e instrumentos quirúrgicos.
Nitinol (níquel y titanio). Es una de las llamadas aleaciones con memoria ya que, después de una deformación plástica, el material recupera su forma tras un calentamiento suave. Tiene múltiples usos, especialmente, en Medicina.

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Peltre (estaño, cobre, antimonio y plomo). Utilizado, entre otros productos, en bandejas y trofeos. Aunque al acero porcelanizado, esmaltado o vitrificado con el que se fabrican ollas y vajillas también se le llama peltre en nuestro continente, en realidad, se trata de otra aleación.
Zamak (zinc con aluminio, magnesio y cobre). Empleado en la elaboración de componentes de automóviles, en la construcción, la electricidad, la electrónica y la telefonía, entre innumerables otros usos.
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Armando José Sequera es un escritor y periodista venezolano. Autor de 93 libros, todos publicados, gran parte de ellos para niños y jóvenes. Ha obtenido 23 premios literarios, ocho de ellos internacionales (entre otros, Premio Casa de las Américas, 1979; Diploma de Honor IBBY, 1995); Bienal Latinoamericana Canta Pirulero, 1996, y Premio Internacional de Microficción Narrativa “Garzón Céspedes”, 2012).
Es autor de las novelas La comedia urbana y Por culpa de la poesía. De los libros de cuentos Cuatro extremos de una soga, La vida al gratén y Acto de amor de cara al público. De los libros para niños Teresa, Mi mamá es más bonita que la tuya, Evitarle malos pasos a la gente y Pequeña sirenita nocturna.
«Carrusel de Curiosidades se propone estimular la capacidad de asombro de sus lectores».
Ciudad Valencia / Foto del autor: José Antonio Rosales










