Según opinan diversos historiadores, la ciudad es una creación nacida gracias a uno de los inventos más importantes de la humanidad: la rueda.
Para entender esto, es necesaria una explicación.
El hombre se hizo sedentario tras la invención de la agricultura e inició así su vida en comunidad. Las primeras comunidades fueron, obviamente, pequeñas y, desde la perspectiva actual, solo pequeñas tribus, la mayoría de las veces constituidas por miembros de una misma familia.
DEL MISMO AUTOR: PROEZAS DE UN ATLETA DIMINUTO: LA PULGA
Los primeros poblados fueron establecidos por grupos de individuos cuya idea primordial era la defensa común de sus territorios cultivados, contra quienes aún se empeñaban en mantenerse nómadas.
Pasado un tiempo y gracias a los excedentes de producción de alimentos, nació el comercio, cuya práctica, a su vez, condicionó el surgimiento de las agrupaciones humanas que luego devendrían en las primeras ciudades.
Para erigir tales urbes, se hizo necesario que los sembradíos y los poblados se asentaran a orillas de los grandes ríos, donde hubiese abundante agua no solo para el riego sino también para la vida cotidiana.

Estos lugares debían contar con un clima seco y soleado e inviernos suaves, que posibilitaran la renovación del suelo y facilitaran el transporte. En las regiones donde se cumplieron tales requisitos, se desarrollaron las grandes culturas históricas como la egipcia y la mesopotámica.
La confluencia tierra-agua, generada por el establecimiento de las comunidades a orillas de los grandes ríos, determinó dos tipos de desplazamientos que requirieron, por su parte, dos medios de transporte diferentes.
En la búsqueda de un material idóneo para superar ambos obstáculos –tanto en la tierra como en el agua–, se descubrió que ese material era la madera, debido a su flotabilidad, su relativo bajo peso y su resistencia.
Las mercancías y los individuos que las mercadeaban necesitaban moverse de sus lugares de origen a otros donde sus productos fueran necesarios. A la inversa, en sus espacios, otras personas llegarían a ofrecer y vender aquello que aquí no se produjera.
Fue entonces cuando surgió el elemento que faltaba para facilitar tales desplazamientos.

Se cree que la rueda nació a partir de la observación de troncos llevados al agua. La forma cilíndrica de estos hacía que encontraran menor resistencia en sus traslados terrestres y que, por lo tanto, avanzaran a mayor velocidad que cuando se les arrastraba.
No se sabe con certeza qué pueblo de la antigüedad inventó la rueda, aunque el indicio más remoto la atribuye a los sumerios, 3.500 años antes de Cristo, es decir, hace cinco milenios y medio.
Solo después de la invención de la rueda, nacieron las ciudades. Al ser posibles tanto los grandes como los pequeños recorridos de personas y mercancías, se expandieron los límites de las comunidades y estas, al mismo tiempo, aumentaron el volumen de sus integrantes.
La rueda permitió, además de la expansión comercial, los asentamientos militares de aquellos pueblos que tras adoptar la rueda iniciaron la expansión de sus territorios. Obviamente, este suceso dio origen a las guerras, dado que los ejércitos que se lanzaban a invadir encontraban resistencia en quienes no estaban dispuestos a ser dominados, controlados e incluso esclavizados.
La historia de la rueda puede decirse que es la de la civilización y, a la par, la del expolio de unos pueblos por otros, pues aquellos que se dedicaban al comercio y se hicieron grandes, se convirtieron, con el tiempo, en joyas suculentas a las cuales imponerse.
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Armando José Sequera (Caracas, 1953) es un escritor y periodista venezolano. Autor de más de cien libros, todos publicados, gran parte de ellos para niños y jóvenes. Ha obtenido cerca de 30 premios literarios, ocho de ellos internacionales (entre otros, Premio Casa de las Américas, 1979; Diploma de Honor IBBY, 1995); Bienal Latinoamericana Canta Pirulero, 1996, y Premio Internacional de Microficción Narrativa “Garzón Céspedes”, 2012). Es asimismo Premio Nacional de Cultura, mención Literatura, 2026.
Es autor de las novelas La comedia urbana y Por culpa de la poesía. De los libros de cuentos Cuatro extremos de una soga, La vida al gratén y Acto de amor de cara al público. De los libros para niños Teresa, Mi mamá es más bonita que la tuya, Evitarle malos pasos a la gente y Pequeña sirenita nocturna.
«Carrusel de Curiosidades se propone estimular la capacidad de asombro de sus lectores».
Ciudad Valencia/RN/Foto del autor Gerardo Rosales










