En el hogar II
Es impostergable cualificar cuál es la actitud del adulto ante los medios de comunicación y, sobre todo, ante las redes sociales, canales, los videos juegos y el Internet en general. Hay varias posiciones que podemos aventurarlas: considerar a estos seres virtuales mortales enemigos inconciliables. Aceptarlos como compañeros inevitables y procurar entenderlos para poder disminuir su daño, o pensar que son invalorables instrumentos que contribuyen a profundizar el pensamiento al poner a nuestra disposición las más increíbles y disímiles informaciones.
Querida amiga, apreciado amigo, ¿en cuál de estas posiciones se ubica usted, o acaso tiene otra actitud diferente y que podría darnos una solución más efectiva ante este asunto álgido y delicado?
Yo trataré de aportar algunas ideas y me confieso limitado para dar una solución segura. Siempre tomando en cuenta que lo que queremos es convertir o crear un hijo lector. Pienso que el Internet, los videos juegos… o lo que se le ocurra a la industria del entretenimiento producir, son y no son enemigos, ya que pueden contribuir a ampliar nuestro acervo cultural y también contribuir a destruirlo.
Su meta es, sin embargo, la creación de un ser consumidor de las nuevas mercancías que el capitalismo tardío o la sociedad postindustrial está produciendo cuando los signos clásicos del consumo se han devorado a sí mismos y tienden a acelerar la multiplicación de los medios del consumo. Si no tenemos claro esta finalidad nosotros mismos podríamos caer en sus zonas de transformación del ser y trastrocamiento de las nociones del tiempo y del espacio, es decir, de la historia.
No considere a su hijo un ser sin opiniones o sin posturas ante los problemas del hogar o la sociedad, se trata de lo contrario, quizás tenga actitudes más equilibradas que los adultos que le rodean o pueda dar una visión diferente del problema. Por eso pregúntele cuál es su opinión ante la cuestión que estamos tratando, por supuesto, después de explicarle las virtudes y las desgracias de los medios virtuales de entretenimiento. Quizás puedan arribar a un manejo más maduro de la situación.
Si usted ha comprendido que las máquinas de entretenimiento procuran, en primer lugar, vender un nuevo tipo de mercancía que la sociedad de consumo ha denominado mercancías virtuales y que el uso del Internet debe ser bien orientado por los adultos, que depende de su inteligencia en la maniobra de dicho instrumento, este puede convertirse en un ángel aliado o en un demonio engañador.
Esto, no obstante, carece casi de importancia cuando el hogar ha edificado sus ritos, no solo respecto a la lectura, me refiero a otros ritos que se han perdido, que se han podrido sin nunca haber estado verdes y ni siquiera guindando en el árbol de la cultura, léase el árbol del bien y del mal.
Tanta queja nuestra de que la familia está desintegrada, de que los valores deben armarse como piezas de rompecabezas a partir del hogar o de la escuela, etc. y quizás muy pocas personas hemos caído en cuenta de que en las casas hacen falta los rituales de comunión, los rituales de acercamiento, los rituales de ternura.
Como ser cultural añoro una sociedad estructurada en torno a la presencia del amor y la solidaridad en la mesa, por ejemplo, a la hora de comer, y es esa una parte de nuestra especificidad, todo es rito sin base en lo afectivo, porque no es forjado por nuestra herencia histórica y queremos convertir el rito en monotonía y allí todo se vuelve máscara. Disculpen el haber tomado este atajo, pero es necesario, pues el momento de la lectura debe tratarse con la dignidad de un rito, con la profundidad de almas dispuestas a compartir algo que está dentro y fuera del libro, los afectos.
Apreciado amigo, querida lectora, si desde tempranas edades la infancia establece un nexo espontáneo y libre entre la palabra hablada y la escrita, si el ritual de leer se mantiene en el tiempo, usando buena literatura y las más adecuadas, variando las estrategias y eligiendo los lugares entre todos, no tendrá usted mucha necesidad de halarse los cabellos cuando al Internet le salgan los cachos y la cola y empiece su hijo a oler a azufre, pues el demonio huye de la seguridad que da el cariño. No es pues leer por leer, no es el agotamiento de la lectura en sí misma, nunca ha sido así. El ambiente debe ser una gran bandeja donde nos sirvamos humildad.
2-En la escuela básica
Amigo docente, la lectura es la savia del sistema educativo. Es urgente revisar el concepto de lectura que utilizamos en la escuela básica, es necesario cambiarlo o complementarlo. Yo sé que a nuestras funciones se suman una larga cadena de labores innecesarias, enredijos burocráticos que no nos permiten atender lo que realmente exige un esfuerzo mayor: el alma de los estudiantes.
El alma solo se alimenta de afectos y estos llegan a través de las palabras. La literatura nos sirve para acariciar a los estudiantes y regalarle los dones más poderosos para que ellos se echen a andar por los caminos inciertos de la vida.
Es por ello que, tomando el riesgo de tornarme fastidioso, te invito a que retomemos el tema de la lectura en el aula, pero esta vez trataremos de dar algunas estrategias para ser aplicadas en el salón de clase, dividiremos las mismas según las etapas y trataremos de aclarar ¿qué es la literatura?, ¿qué es la lectura?, ¿cuáles son sus beneficios y cuáles son los obstáculos o lo que no se debe hacer si se quiere promover la lectura en la escuela básica? El rol principal del docente es, sin duda, ser un promotor de lectura.
Empezaremos conversando un poco sobre lo que es la literatura en la escuela y lo que es fuera de los programas: en la escuela la literatura no es más que una materia en la cual se le enseña al estudiante la manera de cómo se ha operado al interior del lenguaje y del habla para convertir sus estructuras y sus funciones en datos de conocimiento.
Allí desfilan fragmentos de buenos cuentos, nombres de autores y sus biografías esquematizadas, las diferencias entre algunos géneros literarios. Lo cierto es que todo ello aleja al estudiante de lo esencial de la literatura, un vehículo de conocimiento de las realidades del ser humano; tanto la interna como la externa.
Fuera de la escuela básica, la literatura se extiende en la vida, simple y llanamente en todos los recovecos de la existencia pasional, cultural, política, etc., que nos marcan como ser humano e histórico. Ya hemos dicho que es una especie de archivo donde se registran los vaivenes impredecibles de las miserias y virtudes del ser humano. Fuente del lenguaje y, por tanto, útero de todo ser viviente, cúmulo de la historia y donde esta se mantiene viva. Expresión del poder de la imaginación y de la libertad del ser humano en todas las épocas y lugares. Formación profunda, sensibilidad ante los problemas propios y ajenos, elevación de la conciencia social, ecológica y del nivel de criterio ante las manipulaciones de la industria del entretenimiento y los medios de desinformación de masas, entre otras funciones y bondades. Fuera de la escuela, es indudable que, los cuentos andan vivos por las calles, ya sea dentro de los autores o fuera de ellos, dentro de los hogares y de las formaciones culturales.
La poesía es el sinónimo más genuino de la vida, en las páginas de los libros viven los poemas, pero la poesía es pan y sangre del ser humano, quiera o no quiera. Siempre he creído que las civilizaciones vienen de más a menos, han decrecido en sus creaciones poéticas para entender los misterios que nos cruzan: las religiones, los mitos, los ritos, las leyendas o los cuentos populares son tributarios del torrente de poesía que el planeta desparrama por todos lados y todos los días.
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Solo cuando las civilizaciones y las culturas dejan a un lado los misterios y les son indiferentes, se empobrecen sus espíritus. Vivimos en una sociedad donde estamos huérfanos de miradas hacia el cielo y hacia la tierra, los dos polos donde hemos simbolizado lo que no podremos conocer nunca. Nuestras miradas son horizontales, solo nos quedamos con nuestro registro de lo social, del plano intermedio de nuestras existencias.
Por último, queremos suscribir la idea de Bernal Pinilla cuando dice: “La formación integral de un ser humano es difícil, si no se tiene desde los primeros años un acceso natural, estimulante, válido y placentero a la lectura” (2005). Subrayamos los adjetivos de esta cita, ninguno está de más, son importantes tenerlos en cuenta como norte de nuestra labor de promotores.
Cada docente es un promotor de lectura, ¿puede acaso renunciar a ello, puede dejar a un lado la lectura y dedicarse a otra cosa? Es imposible, pero la lectura que usa, generalmente, no es la más adecuada. Debe hacerse consciente de ello para que promueva el cambio, primero en él o en ella, y luego vaya con otra actitud hacia la literatura y la enseñanza.
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Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.
Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).
Ha publicado:
En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).
En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021).
(Tomado de eldienteroto.org)
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