MATERIAS Y PRÁCTICAS PEDAGÓGICAS
Estrategias pedagógicas
Las siguientes estrategias solo son guías que pretenden orientar a los docentes en la búsqueda de sus propias estrategias.
1-Círculos de aprendizajes: se conforman varios grupos de educandos, todos y cada uno de ellos deberán trabajar en las siguientes actividades: lectura comprensiva, taller de redacción, dibujo libre, lectura libre, teatro, pensamiento lógico. Se pueden combinar los círculos, tres o cuatro por día. En lectura comprensiva se pueden incluir materias de conocimientos.
2-Libertad de expresión y de movimiento: los educandos tienen derecho a cambiar las estrategias, a opinar sobre lo que quieren trabajar. Tienen derecho a pararse cuando quieran de sus pupitres y conversar con otros grupos.
3-Alumnos tutores: los alumnos más sobresalientes en algunas de las áreas enseñarán a sus compañeros, nivelarán a los que tienen algún atraso evidente con respecto al grado.
Recursividad del conocimiento y el pensamiento
1-Las materias de pensamiento remiten a las materias de conocimiento y las materias de conocimiento a las de pensamiento. Ejemplo: ecología remite a política que a su vez remite a la historia y a la cosmología.
2-Inclusividad de las materias: conocer implica pensar y pensar implica conocer. Se piensa para conocer y se conoce para pensar.
3-Vinculaciones entre ciencias y humanidades, entre humanidades y ciencias. Ejemplo: Película remite a historia, biografía, cultura, roles sociales, creatividad y a lectura. Historia remite a ecología, a cuento, poema, película etc.
Desde la segunda sección de la escuela básica, a la planificación de materias de conocimiento se le debe añadir un guion de trabajo pedagógico (que sustituya al programa) con base en los géneros literarios: poesía, narrativa, ensayo. La literatura sería la sustancia de este guion. El guion de trabajo pedagógico va directo a lo que necesita el educando, sus objetivos son formativos, incluye el trabajo con el inconsciente de las personas, tiene como finalidad la producción de educandos creativos y críticos.
En la primera sección, a partir de segundo grado, y en la segunda sección completa, se debe dividir el aula de clase según los niveles de comprensión lectora que hayan alcanzado los educandos. Esto permitiría no darles clase a salones homogéneos, y reducir las dificultades lectoras que se traigan de grados o escuelas anteriores.
La idea sería que a través de la enseñanza particularizada del docente y los alumnos tutores, se vayan limando las deficiencias académicas de esos alumnos; para lograr esto el docente trazará un guion de trabajo pedagógico dirigido a las necesidades reales de su salón de clase. Quizás pueda trazar varios sub-guiones para dedicarle tiempo a los grupos que surgieron de acuerdo a los niveles de comprensión lectora: allanar carencias y potenciar aprendizajes adquiridos.
El trabajo de los géneros literarios daría como resultado la creación de un alumno libre, pensante, autocrítico. Se requiere por parte del docente un mínimo de conocimiento sobre estos géneros, sería interesante que la escuela invitara a escritores locales para que dieran talleres desde un punto de vista no académico. Por lo pronto podemos adelantar algunas palabras al respecto:
1-El ensayo: género reflexivo por esencia. Por medio de la ilación de pensamientos razonados el autor teje un discurso que puede dar la sensación de demostración, propio del discurso científico, cuando en realidad el ensayista siempre muestra; sobre todo, el modo de cómo se tantea uno o varios ámbitos de lo real o de lo literario.
El trabajo ensayista es el arte de la sugerencia y la invitación a la duda. Pudiera iniciarse a los alumnos por medio de las opiniones, nada más subjetivo que una opinión, e irles sumando poco a poco más argumentos a las opiniones de acuerdo a las lecturas y las opiniones de otros compañeros de clase.
El enriquecimiento de un tema, sus múltiples aristas, sus desplazamientos metafóricos hacia otras regiones del pensamiento, las mezclas de géneros, de temas y la pasión por pensar, son algunas de las características más importantes del ensayo. No hay objeto que no pueda ser tratado por un ensayista, este no tiene la pretensión de agotar el objeto de manera que ya no haya más nada qué decir sobre el mismo, sino de colocarlo de tal manera frente al lector que este también pueda decir algo sobre aquel. Un cambio de perspectiva en relación con el objeto elegido.
Las nubes, los lentes, el pan, la perinola, las muñecas, los parques, las ollas, los papagayos, los bastones, etc., son objetos susceptibles de ser pensados y tratados por un ensayista. El ensayista disecciona sin destruir el objeto, su meta es ampliarlo. Los docentes pueden consultar: Y va de ensayo, de Mariano Picón Salas, Cuarenta ensayos de Arturo Uslar Pietri. Además, todo el gran arsenal de información que existe en Internet.
2-Cuentos: el cuento abre el oído y el oído abre el pensamiento. En este género, al igual que en el ensayo, el sujeto puede aprovechar al máximo sus capacidades para curiosear e imaginar. El cuento atrapa a los alumnos y tarde o temprano los invita a escribir: “Una historia maravillosa jamás oída” (Salvador Garmendia).
De más está decir que a través del cuento podemos indagar en las realidades emocionales de los estudiantes, así como en la realidad socio-cultural que los envuelve. Por supuesto, no es ocioso reiterar que la narrativa no puede ser un objetivo del programa que se informa y pasa, es un objetivo permanente, los géneros son cauces de objetivos. Con el cuento se incentiva la imaginación, la comprensión lectora, la competencia escrituraria, la adquisición de nuevas palabras, la comprensión de lo real, la conversación y la participación.
El cuento es una pieza de lenguaje que bien usado, desde tempranas edades, puede convertirse en una puerta hacia el mundo de la lectura y de la literatura, el conocimiento y la sabiduría. Las características más celebradas del cuento, aunque no se agotan en ellas ni tienen por qué ser un canon exclusivo y rígido, son: la brevedad, la intensidad y la resolución. Digamos algunas palabras sobre cada una de ellas a manera de guía:
a-) La brevedad: un cuento debe ser leído de una sola sentada, algunos autores, como Poe, le daban hasta media hora como máximo, lo cual sería, en este tiempo, una sugerencia incómoda, dada la prisa con la que vive el ser citadino. Lo cierto es que el cuento debe iniciar captando el interés del lector, haciendo que este sienta la necesidad de llegar al final para saber qué va a suceder; por eso el autor debe mostrar un tema con muy pocas escenas y pocos personajes, estos no tienen por qué ser desarrollados, ni tampoco pueden abundar las descripciones del ambiente como en la novela; el cuento va directo al grano, sin perder tiempo, para ello la brevedad es importante.
Un cuento corto que pase de dos cuartillas ya tiene que pedir ayuda a otras características para no causar aburrimiento en el lector. Un tema puede ser tan preciso y condensado que un cuento puede abarcar hasta siete palabras como en el caso de Monterroso (Cuando despertó, el dinosaurio aún estaba ahí), son los llamados microcuentos, con los cuales el docente puede hacer maravillas dentro del salón de clase. La minificción es otro instrumento que arroja resultados increíbles, por su flexibilidad y su constante pedir préstamos a otros ámbitos de lo real y de la literatura: recetas de comidas, chistes, cartas, bestiarios imaginarios, avisos y clasificados… La minificción desarrolla la imaginación y esta incide en el pensamiento para que capte totalidades sin perder de vista los detalles.
b) La intensidad: hay una imagen que me gusta usar para describir la importancia que tiene la intensidad en el cuento: imaginemos un cordón corto por medio del cual se van a ir lanzando unas cuentas de collar, el cordón debe estar tenso por los extremos, y representa el tema, uno solo, corto, directo. Las cuentas se van a lanzar poco a poco, esto sería la captación del interés del lector por medio del relato, la voz que le va descubriendo un busto lentamente, recordemos, además, que la palabra cuento proviene del latín computare, que significa contar, uno, dos, tres…, por tanto, el final es cuando el cordón se llena y se vacía al mismo tiempo. Los colores de las cuentas, en sus repeticiones le hicieron creer al lector que la alternancia del verde y el rojo, por ejemplo, le daban por seguro que la última cuenta era uno de esos colores, pero resultó ser un híbrido o un color distinto, esto sería el final inesperado de la historia.
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c) La resolución: todas las características que he venido analizando pertenecen al cuento clásico que se inaugura con Edgar Poe, pero es preciso tener en cuenta que hay otras vertientes del cuento que apenas consideran estas características, me refiero a la vertiente tipo Chéjov, para quien el cuento es un recorte de una realidad imaginada o real, o ambas a la vez, que se le presenta al lector para que cobre en este una significación demás.
El lector se mira a sí mismo en su monotonía, sus repeticiones, sus ambiciones, comprende los avatares de la existencia, el papel efímero e insignificante que en ella jugamos. Es decir, la resolución de un cuento, en la versión de Poe, tiene que ver con un final inesperado planificado matemáticamente por el autor, un final sorprendente que también pone al lector a realizarse conjeturas, dudas, preguntas y a darle significaciones personales; pero esto es una característica que puede ser obviada.
Ahora, para efectos pedagógicos nos convienen más los cuentos tipo Poe, porque estamos en procura de captar la atención, de conquistar el gusto por la literatura, y la sorpresa y el asombro enganchan a los niños ya que tienen un carácter más lúdico. Para la redacción se debe empezar con microcuentos, con minificciones, con relatos de la comunidad, descripciones de personajes de la localidad o de familiares… Hay muchas personas que son cuentos, otras son personas-ensayos porque gustan analizarlo todo, y hay muchas que son personas poemas.
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Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.
Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).
Ha publicado:
En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).
En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021).
(Tomado de eldienteroto.org)
Ciudad Valencia













