Ídolos de los ídolos» por Ramón Toro

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La curiosidad, para bien o para mal, es una de las características que más sobresalientes del ser humano. Grandes logros históricos y científicos se les deben a ella y, en el caso de las artes, ¿a quién no le gustaría saber, así sea de modo superficial, quiénes son los referentes o ídolos de esos artista y personalidades que tanto admiramos y respetamos?

Todo artista, sin excepción, está influenciado por otros u otras, quienes les han servido de estímulo, impulso o fuente de inspiración para atreverse a dar ese paso que tanto se temía afrontar. Algunos caen en la imitación y se estancan en un modelo; otros logran implementar su propio estilo aunque surjan o afloren ciertas pinceladas de ese ídolo venerado.

Entre los cantantes destacados de la Salsa, existe la sana rivalidad de auto calificarse el uno como mejor que los otros, sobre todo en eso conocido como “el soneo”, es decir, ser mejor improvisador. Esta rivalidad lleva décadas y cobró mayor fuerza y notoriedad gracias al cantante cubano Benny Moré, un “Sonero Mayor”, quien creó esa informal categoría y se la otorgó a su paisano Miguelito Cuní y al boricua Ismael Rivera.

Después de eso cobró un matiz especial el ser tildado, o tildarse, como “sonero”. En términos generales se puede decir que, para los cantantes de Salsa, el máximo referente ha sido Benny Moré, aunque éste se destacó mucho antes del uso de esa palabra adherida a la música afro-caribeña. El hecho es que cada quien tiene su propio ídolo, un tanto más contemporáneo tal vez, al cual ha podido ver en persona o hasta conocer.

Entre tantos vocalistas destacados tenemos a Oscar D’ León. Para nadie es un secreto su admiración por el gran Benny Moré, con quien ha sido comparado incluso por los mismos cubanos y, como cosas del destino, la propia madre del Benny, cuando vio a Oscar en 1983 en su visita a La Habana, afirmó que le parecía estar viendo a su propio hijo. Por otra parte, el flautista de la orquesta Aragón, René Llorente, ha afirmado que para él Oscar está a la par del Benny.

El cantante de Ray Barretto, y corista excepcional, Adalberto Santiago, siempre ha profesado su admiración por el “Sonero Mayor” Ismael Rivera. Y otro que no se ha cansado de expresar su admiración y respeto por Cheo Feliciano es Rubén Blades, hasta el punto de imitarlo en sus primeras grabaciones con la orquesta de Ray Barretto y con las Estrellas de Fania; una prueba de ello son los temas “Vale más un guaguancó”, de Barretto, y “A los muchachos de Belén” con la Fania All Stars. Sin embargo, con los años, Rubén logró moldear su propio estilo.

Al dominicano José Alberto “El Canario” siempre le gustó el estilo de Pete “El Conde” Rodríguez, y no solo a José Alberto, también a su paisano y director de las Estrellas de Fania Johnny Pacheco, quien decía que, para él, su compadre Pete “El Conde” era el mejor.

El boricua Jerry Rivera, cuyos años de gloria se dieron en la década de los 90’s, sintió gran admiración por Frankie Ruiz, y en su honor grabó una producción la cual, en mi opinión, es uno de sus mejores trabajos discográficos.

El sonero Ray de la Paz ha manifestado que su decisión definitiva de dedicarse a la música, en especial al canto, ocurrió cuando escuchó a un cantante cubano llamado Justiniano Betancourt, es decir, cuando escucho el swing de Justo Betancourt, “El Bravo de Matanzas”. Mayor muestra de admiración es imposible.

Si hay un cantante que soñaba desde jovencito cantar con El Gran Combo de Puerto Rico, ese es Gilberto Santa Rosa, ya eso nos da la certera idea de quién es su ídolo, Andy Montañez, de quien Santa Rosa es en la actualidad entrañable amigo; su sueño se ha cumplido, ha cantado y grabado en calidad de invitado con la llamada “Universidad de la Salsa”, como también es conocido este Combo.

 

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Por la orquesta del maestro Luis María Frómeta, La Billo’s Caracas Boys, pasaron excelentes cantantes de la talla de Cheo García, Memo Morales y Felipe Pirela, entre otros. El sustituto de de Pirela  fue, en su momento, el joven José Luis Rodríguez, posteriormente conocido internacionalmente como “El Puma”, quien ha manifestado que como bolerista su gran ídolo es el chileno Lucho Gatica, quien fuera el mayor competidor del venezolano Alfredo Sadel, antes de que nuestro compatriota se dedicara a la ópera, al “bel canto”.

Para cerrar este escrito no puede faltar el seguimiento, veneración y respeto que le profesó “El judío maravilloso”, Larry Harlow, al “Ciego maravilloso”, Arsenio Rodríguez, tresista y compositor cubano quien revolucionó el Son y hasta creó una variante llamada Afro-son. Harlow versionó muchos de los temas de Arsenio y fue precisamente con un tema de éste que logró consolidar su popularidad.

La versión de “La cartera”, de 1974, en la voz de Junior González, fue un éxito arrollador. También versionó Harlow Suéltala, Buenavista en guaguancó, Tumba y bongó, Dundumbanza y Suéltame”, entre muchas más.

 

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Ramón Emilio Toro Martínez (Caracas-Venezuela, 1966) es licenciado en Educación, mención Lengua y Literatura, de la Universidad de Carabobo (UC) en 1993. Es también Productor Nacional Independiente y locutor con experiencia en el desarrollo de programas radiales sobre música afrocaribeña en la ciudad de Valencia, estado Carabobo: Ciento por ciento Natural, por Lago 91.5 FM; Letras y Notas, por Salsera 96.3 FM, y Óyelo que te conviene, por RNV Región Central 90.5 FM. Es autor del libro «Letras y Notas sobre la Música del Caribe» (2020), presentado en la FILVEN Caracas 2020 (Casona Cultural Aquiles Nazoa) como el único proyecto editorial independiente de ese año. 

 

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