Las improntas de la cultura venezolana II

La guerra de independencia integró a las clases que sufrieron el rigor de la esclavitud y segregación social con los blancos criollos que procuraban una igualdad económica y de participación en el control de la sociedad. Ello marcó una manera de hacer política que se mantiene casi sin alteración hasta el siglo veinte; después, la independencia pasó a ser un discurso que procura la igualdad formal y jurídica y descuida las desigualdades reales.

En adelante, la sociedad venezolana, específicamente, la clase dirigente y dominante, trazaría una estrategia cultural para sustituir el molde gestado por la madre patria por el diseñado por Simón Bolívar, el cual no tuvo mucho éxito. Esto está suficientemente estudiado por Germán Carrera Damas; lo que importa reseñar aquí, es que un tal molde identitario, a saber, “el latinoamericano”, no fue encarnado por el venezolano común; y cada grupo siguió reproduciendo su molde y su serialidad cultural, a pesar de las conexiones. Además, se debe señalar que la falta de un molde común gestado a partir de la independencia determina en gran parte la ausencia de una identidad nacional sólida. A esto hay que agregarle el hábito de generar políticas que siguieron reproduciendo la exclusión de los grupos mayoritarios de la sociedad.

La otra impronta dejada en la traza de nuestra temporalidad cultural e identitaria, es la que aparece conjuntamente con la explotación del petróleo. Venezuela antes de este momento era prácticamente rural e indígena. Podría ser considerada como una sociedad premoderna. Las familias tenían el sitio de trabajo en las mismas casas, o cerca, podían decidir qué hacer con sus tiempos. Las diferentes ritualidades en la siembra, en la recolección, en los actos de compromisos matrimoniales, los ritos religiosos, tipo de casas, música, comidas, cantos y las supersticiones, marcaban y determinaban de manera considerable el ritmo de la vida.

 

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Surge la figura del criollo que luego se impondrá como una identidad colectiva distintiva del venezolano. Pero esta figura fue y es limitante, el término tiene procedencia colonial y está referida a la clase blanca criolla, que así se distinguía de los blancos peninsulares. El criollo, por tanto, no representa, no envuelve ni sintetiza las diversas manifestaciones  de las identidades que se dan a lo largo de nuestro territorio. No pueden representarse en él,  ni el indígena ni el negro, tampoco el marginal, el presidiario, las pandillas de barrios, las nuevas tribus urbanas…

No podemos dejar pasar por alto que, durante este período, el país sufre la dictadura de Juan Vicente Gómez, y posteriormente, la de Marcos Pérez Jiménez, cuyos talantes nacionalistas coadyuvaron a marcar más fuerte a la figura del criollo.

El 27 de febrero de 1989, detonan los moldes de pasividad política inducidos en la población como consecuencia de la vinculación de los partidos políticos y los medios de comunicación, quienes a través de la manipulación publicitaria e ideológica que habían mantenido hasta esa fecha, habían logrado aquella aparente tranquilidad social. La impronta es doble. La violencia es la bandera que es manejada por las clases sociales.

 

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Arnaldo-Jiménez- cultura-Divagaciones

Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.

Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).

Ha publicado:

En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).

En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021). (Tomado de eldienteroto.org)

 

Ciudad Valencia/RM