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El robo de la Mona Lisa | Armando José Sequera

Mona Lisa-Tras vidrio

El cuadro más conocido de la historia de la pintura –ojo, no el mejor, como piensan algunos– es “Mona Lisa”, de Leonardo Da Vinci, una obra que su autor demoró cuatro años en realizar y que, sin embargo, nunca concluyó.

Aunque parezca mentira, “Mona Lisa” o “La Gioconda”, como también se le llama, es un cuadro inconcluso al que Leonardo jamás dio la pincelada final.

El rostro de quien aparece en ella se considera el que ha recibido más miradas en la historia humana, especialmente en los últimos sesenta años, cuando los medios de comunicación masiva lo han reproducido tantas veces que casi todo el mundo lo ha visto al menos una vez en su vida.

 

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Ahora bien, ¿quién fue la persona que posó para esta obra maestra?

La “Mona Lisa” o “Gioconda” la pintó Leonardo Da Vinci por encargo del comerciante florentino Francesco del Giocondo, cuya esposa fue la modelo del conocido cuadro.

Antes de casarse, la “Gioconda” se llamaba en realidad Lisa Gherardini y provenía de una familia pobre que vivió en Florencia, entre los siglos XV y XVI. Lisa fue la tercera esposa de Francesco del Giocondo, pues este ya había enviudado dos veces.

Lisa Gherardini posó para Da Vinci durante cuatro años, comprendidos entre 1503 y 1507, pese a lo cual el cuadro nunca fue concluido.

Mona Lisa-La Gioconda-La Joconde

El nombre de “Mona Lisa” le fue puesto por el autor, quien le dio a la palabra “mona” la connotación de “feliz” y “graciosa”, que eran las que privaban en su época.

Se cuenta que, aparte de este cuadro, Leonardo hizo otro, en el que pintó desnuda a Lisa Gherardini, pero tanto esta obra como los bocetos hechos por él para realizarla, si existieron alguna vez, han desaparecido.

Para muchos, el desnudo de Lisa Gherardini no pasa de ser una leyenda, pero las fuentes de las que proviene la información son tan dignas de confianza que pocos historiadores del arte dudan actualmente de su veracidad.

Eso sí, nada se sabe del destino de tal cuadro y, como señalamos, tampoco de sus bocetos.

Como es sabido, el detalle más famoso de la “Mona Lisa” es la sonrisa de Lisa Gherardini, su modelo. Al parecer, esta era una persona de carácter melancólico y de allí esa sonrisa a medio camino entre el rictus y una lejana evocación de la alegría.

Al respecto, se ha especulado bastante y algunos sostienen que se trataba de una sonrisa de coquetería para Leonardo; otros señalan que Lisa Gherardini se sentía satisfecha porque su esposo era un anciano rico al que pronto iba a heredar. Unos cuantos críticos afirman que la razón de tan enigmática sonrisa era la falta de habilidad de Leonardo para pintar los labios pues, aunque tenía grandes conocimientos de anatomía humana, le costaba mucho pintar los rostros.

La verdad parece haber sido más prosaica, a juzgar por lo dicho por Giorgio Vasari, un crítico de arte del siglo XVI, quien en un libro de su autoría escribió lo siguiente:

“Mona Lisa era muy bella y, mientras Leonardo hacía su retrato, contrató a algunas personas para que cantaran y tocaran instrumentos, y también a bufones para que la mantuvieran alegre y quitaran la melancolía que la pintura generalmente da a los retratos.

“Esta figura de Leonardo tiene tal sonrisa placentera que parece más divina que humana”, concluye el mismo Vasari.

Si observamos la mayoría de los retratos de la época, realizados por Leonardo, descubriremos que otros personajes de ellos también poseen esa melancólica sonrisa, solo que el gesto de la Gioconda –tal vez porque el cuadro nunca fue concluido–, es más ambiguo que en los demás.

La “Mona Lisa” se halla, como casi todo el mundo sabe, en el Museo del Louvre, de París, donde llegó en 1548, cuando fue adquirida por el rey Francisco I de Francia. Este pagó por ella 4 mil florines, una cantidad equivalente a poco más de cuatro mil dólares de nuestro tiempo.

En 1911 fue robada del Louvre por Vincenzo Peruggia, un italiano nacionalista que decidió que “Mona Lisa” debía regresar a su patria. La sacó oculta bajo su chaqueta y logró llevarla a Italia, donde fue recuperada dos años más tarde.

Desde entonces y luego de otros atentados, la obra ha sido objeto de medidas de seguridad muy rigurosas.

De hecho, actualmente se encuentra detrás de un panel de vidrio a prueba de balas y bajo vigilancia las veinticuatro horas del día.

Tal elemento extra pictórico ha hecho de este cuadro, hablando en términos económicos, la obra pictórica más costosa del mundo.

 

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la mansedumbre-Armando José Sequera-Carrusel de curiosidades-Guzmán Blanco

Armando José Sequera (Caracas, 1953) es un escritor y periodista venezolano. Autor de más de cien libros, todos publicados, gran parte de ellos para niños y jóvenes. Ha obtenido cerca de 30 premios literarios, ocho de ellos internacionales (entre otros, Premio Casa de las Américas, 1979; Diploma de Honor IBBY, 1995); Bienal Latinoamericana Canta Pirulero, 1996, y Premio Internacional de Microficción Narrativa “Garzón Céspedes”, 2012). Es asimismo Premio Nacional de Cultura, mención Literatura, 2026.

Es autor de las novelas La comedia urbana y Por culpa de la poesía. De los libros de cuentos Cuatro extremos de una sogaLa vida al gratén y Acto de amor de cara al público. De los libros para niños TeresaMi mamá es más bonita que la tuyaEvitarle malos pasos a la gente y Pequeña sirenita nocturna.

«Carrusel de Curiosidades se propone estimular la capacidad de asombro de sus lectores».

 

Ciudad Valencia/RN/Foto del autor Gerardo Rosales