El químico y biólogo francés Louis Pasteur vivió entre los años 1822 y 1895. Fue el fundador de la microbiología, al descubrir tres tipos de seres invisibles a simple vista: los que producían la muerte de los gusanos de seda, los que dañaban cientos de barriles de los mejores vinos franceses y también aquellos que producían la fiebre tifoidea.
Pasteur refutó lo dicho por Aristóteles más de dos mil años antes, quien afirmó que los tres problemas mencionados se debían a lo que llamó generación espontánea, es decir, que surgían de la nada. Pasteur descubrió que los causaban diminutos hongos y bacterias.
Gracias a sus investigaciones, se salvaron entonces, y aún se salvan, millones de vidas en el mundo, por lo que a Pasteur se le considera como uno de los científicos más importantes de la historia. También se le recuerda como uno de los más distraídos.

Una noche, Pasteur asistió a un banquete que se daba en su honor. Al término de la comida, entre los postres se sirvieron cerezas, porque los organizadores sabían que esta fruta era del agrado del destacado químico francés.
Para sorpresa de los asistentes –en su mayoría, colegas del homenajeado–, Pasteur lavó cuidadosamente las cerezas que le correspondieron en su vaso de agua.
Entonces, tal práctica era desconocida, pues se ignoraba lo que ya Pasteur sabía, que en la piel de las frutas van adheridos millones de microorganismos e impurezas cuya ingestión es fuente de enfermedades.
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–¡Qué ridiculez! –comentó otro químico francés que estaba vinculado a Pasteur no por la vía de la admiración, sino por la antipatía que, sin lugar a dudas, le generaba la envidia.
–Quiere que pensemos que es alguien muy distinguido –señaló, sin disimular su odio, un biólogo belga–, y en sus comienzos solo era un bedel de la universidad.
–Pobre –dijo un amigo–, Louis es tan distraído que no se da cuenta de lo que hace.
Pasteur advirtió que su acto de higiene era la comidilla de sobremesa e improvisó un discurso sobre los riesgos que acarreaba el comer las frutas sin lavar. Cuando concluyó y como tenía la boca y la garganta secas, Pasteur tomó el vaso de agua donde había lavado las cerezas e inadvertidamente, se bebió su contenido.
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Armando José Sequera es un escritor y periodista venezolano. Autor de 93 libros, todos publicados, gran parte de ellos para niños y jóvenes. Ha obtenido 23 premios literarios, ocho de ellos internacionales (entre otros, Premio Casa de las Américas, 1979; Diploma de Honor IBBY, 1995); Bienal Latinoamericana Canta Pirulero, 1996, y Premio Internacional de Microficción Narrativa “Garzón Céspedes”, 2012).
Es autor de las novelas La comedia urbana y Por culpa de la poesía. De los libros de cuentos Cuatro extremos de una soga, La vida al gratén y Acto de amor de cara al público. De los libros para niños Teresa, Mi mamá es más bonita que la tuya, Evitarle malos pasos a la gente y Pequeña sirenita nocturna.
«Carrusel de Curiosidades se propone estimular la capacidad de asombro de sus lectores».
Ciudad Valencia / Foto del autor: José Antonio Rosales












