Municipio Cabimas

Desde la mirada de la educación en patrimonio cultural que transmite, documenta, promociona y enriquece, hablaré del municipio Cabimas, estado Zulia, y sus elementos asociados, declarados Bien de Interés Cultural por el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC), según Providencia Administrativa N° 003/05 del 20-02-2005, Gaceta Oficial N° 38.234 del 22-07-2005. Toda vez, como Portadora Patrimonial de la Nación (Gaceta Oficial N° 43.127 del 14-05-2025).

Cabimas, municipio petrolero por excelencia, se encuentra ubicado en la costa oriental del lago de Maracaibo; limita al norte con los municipios Santa Rita y Miranda; al sur con Simón Bolívar, Lagunillas y el lago de Maracaibo; al este con el municipio Lagunillas y al oeste con el lago de Maracaibo. La palabra Cabimas proviene del vocablo cabimo, que en lengua aborigen es el bálsamo de la copaiba, también llamado aceite de palo. Actualmente el municipio es una zona totalmente urbana, dividida geográficamente en nueve parroquias: Parroquia Ambrosio, Arístides Calvani, Carmen Herrera, Germán Ríos Linares, Jorge Hernández, La Rosa, Punta Gorda, Rómulo Betancourt y San Benito. Prevaleciendo como actividad económica la petrolera, la economía informal y comercial. Esta comunidad es conocida como una de las zonas más importantes del estado Zulia y de Venezuela.

Cabimas Garzas

A la entrada de Cabimas, se puede observar la Ciénaga, una extensión de agua que se une con las aguas del lago de Maracaibo a través de un caño pequeño, y con el barrio Los Olivos. Es un paraje de gran belleza, que representa gran atractivo visual para la ciudad, ya que se pueden apreciar gran cantidad de garzas que adornan el lugar. Se puede observar en la parte izquierda, cuando se entra a la ciudad de Cabimas, viniendo del Municipio vecino Santa Rita. En esta ciénaga abundan varias especies de peces, entre ellos el bocachico.

El origen de Cabimas, se remonta como la mayoría de los pueblos de América a asentamientos indígenas, que poblaban las costas buscando el sustento primordial para vivir. Al igual que muchos poblados, la fundación de Cabimas nace con la colonización que realizaron los españoles al instaurar misiones a lo largo del territorio nacional. Existen varias fechas posibles de fundación de Cabimas, pero la que hasta ahora se toma como la más acertada es la que posee el Centro Histórico de la ciudad; con certificación sostiene que fue para el año 1758, época en la que se desarrollan varios acontecimientos en los que participaron diferentes misiones que se establecieron en la zona, lo que ayudó a conformar toda la hipótesis de fundación. A su vez, dentro de los orígenes del municipio Cabimas se encuentra el árbol cabimo, el cual es muy importante destacar, ya que forma parte de la identidad de este pueblo, de sus entrañas se extrae el aceite cabimo o aceite de palo, ungüento o panacea medicinal en la cura de inflamaciones severas. Su nombre científico es copaifera oficcianilis, de tallo color amarillo claro, poco frondoso, su período de vida oscila entre los 80 y 100 años, logra obtener una altura de 15 a 20 metros.

 

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En el desarrollo histórico del municipio han intervenido diversos factores demográficos, económicos, sociales y políticos, constituyéndose a partir de diversos poblados establecidos en la ribera oriental del lago de Maracaibo. Se puede decir que ya para el final del siglo XIX se reconocen los caseríos de La Misión, La Represa, Pueblo, Aparte, Ambrosio, Punta Icotea, La Vereda, La Salina, El Cardonal, La Rosa, vinculados en su mayoría por un camino real proveniente del poblado de Santa Rita en el norte y extendido más allá del caserío Punta Gorda hacia el sur. El origen de estos caseríos se desconoce, ya que se carece de datos que den fe del surgimiento de los mismos. Lo que sí se sabe, es que constituían asientos poblacionales dedicados principalmente a la pesca, cría de ganado, cultivo, cortes de madera muy especialmente el árbol cabimo, entre otros. En esa época, la producción se orientaba principalmente hacia la venta externa del coco. No es sino hasta comienzos de la segunda década del siglo XX, cuando la nación otorgó extensas concesiones para la explotación del petróleo en el estado Zulia, produciéndose gran movimiento económico, proveniente de esta práctica.

Para honrar la importancia de esta arteria vital que ha visto crecer a la ciudad, que evoca el paso del tiempo y la nostalgia de los caminos antiguos, y bajo el asfalto late el pulso del ayer, donde cada paso es un reencuentro con la memoria y el antiguo Camino Real, se vuelve el hilo de seda que teje el destino de un pueblo. Cuentan los estudiosos de la historia y la comunidad en general, que la calle principal o antiguo Camino Real, era la única forma de comunicación vial que tenía la ciudad de extremo a extremo. Es por ello que posee gran importancia histórica. Ha sido reformada, ya no es el camino real, sino la calle principal. Comienza en el sector La Misión y termina al final de la Rosa Vieja, con la reestructuración, se hicieron trabajos de pavimentación y ahora funciona como doble vía. En este sector se encuentran centros comerciales, farmacias, estaciones de servicios, supermercados, ventas de comida rápida y también el hotel más grande de la ciudad, el terminal de pasajeros y comercios de trabajadores informales. Entre el centro comercial y la avenida Carnevolli/Carnevalli, existe una isla de separación de 1 m de ancho con alumbrado y una doble vía. En este tramo se encuentra el casco central de la ciudad con locales comerciales, ópticas, clínicas, la Catedral de la ciudad, entre otros.

Entre la orilla y el olvido, mitad de tierra, mitad de espuma, la casa abraza el vaivén del lago, donde el cemento y la tabla se funden en un antiguo y salobre halago, bajo su techo de zinc y su altura, late la estirpe de un nombre eterno, un muelle de vida que aún perdura frente al abrazo del sol fraterno. El palafito de Rodrigo Ridao Clemente, una casa muy antigua, una de las primeras que se construyeron en el centro de la ciudad. La mitad se encuentra en tierra firme y la otra dentro del lago, está construida de tabla, lata, techo de zinc y piso de cemento. Fue reestructurada, ampliada y bajada al nivel del suelo. Está conformada por una sala, cuatro cuartos, comedor, cocina y baño, mide 18 m de largo, 3,5 m de ancho y 9 m de alto. En esta casa han funcionado algunos comercios. Conserva su estructura original con excepción de la fachada principal, que es de metal y vidrio, habitada por su propietario, dos hijos y un nieto.

Como un rastro de tinta sobre el lienzo del tiempo, así se despliegan estas verdades. La Colonia Inglesa, es un conjunto de viviendas valoradas por las comunidades por ser parte del patrimonio histórico tradicional de la región era un sector que cubría parte del centro de Cabimas y sector Punta Icotea, fundado en su mayoría por nativos de Trinidad y Tobago, quienes llegaron a estas tierras atraídos por el petróleo, en el año 1925. El caserío levantado con casas de madera y techos de zinc, se encuentra a punto de desaparecer, quedan pocas viviendas, actualmente existen cinco casas de un total aproximado de 30 que se construyeron. Estas viviendas poseen dos cuartos, sala, cocina–comedor y baño. La madera utilizada era pino envenenado de petróleo. Ese material servía de envoltorio de las maquinarias de la industria petrolera, las cuales eran traídas en barcos. Las casas se construyeron sobre pilotes de madera, ya que en ese lugar había una ciénaga y de esta forma se protegían del agua.

Entre hierro y brisa el suspiro de una época, donde las maderas centenarias aún guardan el eco de los viajeros y la elegancia se asoma al balcón para ver pasar la historia. El hotel El Carmen o El Tablero, es una de las pocas casas de madera de dos plantas con balcón que existe en la región, fue construido hace cien años aproximadamente, la puerta del piso principal es de barandas de hierro de tipo protección, posee un balcón con vista a la plaza. Este hotel está ubicado en la calle El Muelle, al lado del Parque Bolívar. Actualmente es denominado hotel El Tablero, en esta estructura funcionó el primer Hotel de lujo de Cabimas denominado Hotel El Carmen, cuya dueña fue Carmen Cueto.

Cimientos de nostalgia y viento, donde el eco de las hachas y el susurro de la marea cuentan la historia de un pueblo. Son estas crónicas el refugio de los apellidos que fundaron la esperanza entre el pino y el crudo, dejando su huella eterna en la capa de la tierra que hoy nos reclama memoria. La Urbanización Miraflores, ubicada entre la avenida Miraflores y la calle Cumaná, fue construida por la empresa petrolera Mene Grande Oil Company, fundada aproximadamente en el año 1937. Originalmente su nombre era Campo Miraflores, esta compañía realizó allí aproximadamente 60 casas para ser ocupadas por sus trabajadores. Estas casas son bifamiliares pegadas, en un inicio tenían dos habitaciones, sala-comedor, cocina, lavandería, patio trasero y suficiente área de jardín. Representa para las comunidades un valor histórico.

El sector El Cardonal, surgió a raíz del auge petrolero en 1922, estaba situado en el lugar donde Lagoven tenía sus depósitos de tuberías. A pesar de ser una zona cenagosa, los oriundos de la isla de Margarita y algunos falconianos levantaron allí sus casas con paredes de madera o de barro y techos de zinc, colocados a un nivel por encima del suelo para evitar las inundaciones del lago y de las lluvias. Ese caserío fue habitado por las familias Marcano, Quintero, Díaz, Chirinos, entre otros. La mayoría de estas personas arribaron a esta región sin hogar, sin familia y empezaron a construir sus casas. El barrio existió hasta el año 1977, cuando el presidente de la República de ese entonces, Carlos Andrés Pérez, ordenó la reubicación y traslado para la urbanización Los Laureles, aun cuando los habitantes se resistieron y fueron obligados a mudarse a un sitio distante y extraño para ellos. Actualmente, el sector El Cardonal se encuentra desolado y sirve como depósito de tuberías de la industria petrolera.

Municipio Cabimas 3

El barrio Las Tierritas, fundado hace aproximadamente 70 años, se encuentra ubicado en el casco central de Cabimas, desde la calle El Muelle nº 1 hasta la entrada de la calle Páez y calle Popular. El terreno donde se encuentra ubicado el barrio era propiedad de Carlos Montero. Las primeras casas eran de tabla y lata y todavía quedan algunas en el barrio. Los primeros habitantes llegaron atraídos por el trabajo petrolero, pero algunos se dedicaron al comercio, vendedores de comidas tradicionales, entre otras.

El sector Ambrosio, construido por los Freites, González, Bermúdez, Matos, Ochoa, Piña, Antúnez, Fernández, Perozo Suárez, entre otros. Se dice que el nombre de este sector se debe a que por allí pasó el conquistador alemán Ambrosio Alfinger, cuando solo existían aldeas indígenas ribereñas y lacustres; que posteriormente fueron pobladas por el mestizaje. A comienzos del siglo XX estaba conformada por seis calles muy largas, trazadas desde el final de la calle El Rosario hasta el espacio ocupado hoy por el Hospital de Cabimas. Está ocupado por familias con oficios y ocupaciones bien definidos: pescadores, conuqueros, criadores tradicionales de ganado vacuno, caprino y porcino. Después se produjo la unión de esas familias con margariteños, andinos y falconianos. Igualmente, esto ocurrió en la Costa Oriental del Lago, ya que llegaron atraídos por la actividad petrolera. Porque no son solo muros, ni solo calles, ni solo nombres perdidos en el viento. Son las raíces que aún respiran bajo el asfalto, el sudor de los abuelos que se hizo madera y el valor de un pueblo que aprendió a caminar sobre el agua. Preservar estos rincones es cuidar el espejo donde nos miramos; porque un pueblo que olvida sus huellas, es un pueblo que camina sin brújula. Que nuestra historia no sea solo un recuerdo, sino el cimiento sagrado de nuestro mañana. ¡Visitemos, preservemos y salvaguardemos, estos elementos y sitios Declarados Bien de Interés Cultural!

 

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Danfny Velásquez-columna Patrimonio Cultural de Venezuela

Danfny Esther Velásquez Sosa (1960, Santa Ana, Nueva Esparta) danfnyescritora@gmail.comEscritora, locutora, maestra pueblo en la Radiodifusión Sonora, productora nacional independiente, cronista comunal, abogada y científica social (doctora en Ciencias de La Educación y en Patrimonio Cultural). Actualmente es la directora interinstitucional de Radio América: R. A. «La Onda de la Alegría» 90.9 FM, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación (G. O. N° 42.670, del 13-07-2023).

Su trayectoria incluye un TSU en Producción de Medios de Comunicación Social (Alternativa, Popular y Comunitaria), una licenciatura en Pedagogía Alternativa, sub-área Registro del Patrimonio Cultural, y un posdoctorado en Corrientes Filosóficas para la Investigación.

 

Ciudad Valencia/RM