“Oye, Chato, ¿por qué no usas la otra mascarilla?*” por Arnaldo Jiménez

0
67
(*Discurso de orden de Cantinflas, dirigido a Donald Trump, en tiempos de pandemia)

 

Pido permiso a esta distinguida audiencia virtual y tan virtuosa que está audiesando plenamente esta pantalla que debería ser una sala o su masculino salón, pero es que ya por aquí no se ven los muebles ni cortinas ni qué decir de rinconcitos empasillados pa uno fumase un cigarrito por ahí a escondiditas… Es que tengo muchas ganas de ejercer mi derecho a la habladera de expresión para así expresar unas palabras bien expresadas que desde hace rato que las tengo aquí atarugadas; digo, las ganas y las palabras; y bueno, ya que estoy aquí y no allá, pues ni modo, ahí les va la verborrea:

 

Publicidad: nuevo cigarrillo

Atención fumadores, ya está a la venta los nuevos cigarrillos “AZUL” con fuerzamóvil: unos microagentes que al incubarse en sus sistemas respiratorio y sanguíneo le transmiten la fuerza de voluntad de la nicotina y el alquitrán; de esta manera, los nuevos cigarrillos “AZUL”, nunca dejarán de fumarse su cuerpo hasta que solo queden cenizas.

ADVERTENCIA: se ha determinado que el fumarse los cuerpecitos humanos es una excelente manera de sacarle provecho económico tanto a la vida como a la muerte. Dejándonos fumar, todos nos beneficiamos. Ley de impuesto sobre los somas y las voluntades.

 

Otro saludo pa que no queden dudas

Hoy, tarde de los corrientes, de un año que ya pega corriente de tanto uno estar metido en la casa; yo, el moreno aquel que ustedes conocen, me atrevo a dar los buenos días y seguir de largo si me dejan; repito entonces: buenos días mi distinguido público lector y no tan lector con sus menores exponentes y los mayores también, aunque pobrecitos los medianos, casi no los toman en cuenta por aquello de que se han quedado sin cuenta y ya casi no toman, porque dígame usted, y corríjame si no digo la mera verdad, esa clase media está como metida entre dos, ¿no es cierto?; y no sabe sumar sino puro restar y dividirse y multiplicarse como era en un principio; y la mandan pa bajo y la suben; la suben y la mandan pa bajo, y, pues, así no se puede, porque dígame si se marea sin haber bebido; no, qué ofensa y qué vergüenza; así no vale.

Pero lo que quiero incomunicarles es algo que tiene que ver con el raciocinio del hombre sapien, no crean que estoy diciendo sapo, no, sapien, del latín sapiensus que se conjuga con todos sus jugos en cada persona del singular y del plural porque no hay distingo de condiciones gramaticales y sin tácticas; me refiero a la mente pensante de quienes andamos por acá abajo y la mente que no es mente de los que andan por allá arriba y a veces lo que provoca es mentearles a sus progenitoras; y no estoy hablando del diosito que no tiene carne ni hueso, sino de uno que porque se cree que tiene sus misiles y sus cohetes de largo alcance que hasta parece que los cargara en el maletín o en el bolsillo, porque, cómo le gusta a ese chato repartirlos a diestra y siniestra, mejor dicho, a purítica siniestra nada más, y pum, por aquí, y pum, por allá; no les digo pues, y lo pior es que uno no sabe cómo escapárseles porque si le doy duro a la pata y al pedal, como quien dice, no hay forma, porque la bala sabe quién soy, la balita sabe con quién vive este naco y cuántos hijos tengo, qué si bebo o cómo y dónde y cuándo y por qué y qué caraj, me lleva la chingada con esta tecnología de la muy fina pa matar gente solo gente; y el proyectil proyecta mi nombre allí caligrafiado y todo pa borrarlo en lo que me toque, y si es que me toca, porque déjenme decirles que, aquí donde me ven, yo corro muy duro y duro corriendo lo que un suspiro sale cuando uno ve a una muchacha que está requetechula chulita por las cuatro esquinas. Ya me volví a extraviar, pero no se me olvida a lo que vine.

 

A lo que vine, pues

Ah, ustedes creen que no me da cosa verlos ahí sentados tan por allá uno di otro y con esas cosas que les tapan las narices y las bocas y uno no sabe si le sacan la lengua o se burlan o le mientan a uno quién sabe a quién; ah, y todos colaborando con los agentes que obran bien o, al menos hacen el intento de obrar algo limpio, porque no todo lo que se obra huele bien, eso es algo resabido por nosotros que a veces comemos… ¿Y qué hace el chato de al lado?, el vecinito este que me cae requete mal y no lo puedo ni ignorar, díganme, ¿qué hace? Anda con su cara muy limpia con la misma mascarilla que usó cuando ganó las elecciones; anda con su trumpa bien entrumpada dizque poniendo el mundo pata pa bajo y amenazando hasta al Papa.

 

LEE TAMBIÉN: “LA NECEDAD DEL AZAR (Y DALE CON LAS PALABRAS CLAVES)”

 

Yo no sé a ustedes, pero a mí el vecino se me parece a una caja registradora, ¡y cómo le gusta al chato registrar!, ¡cómo le gusta pasá los treinta dedos que tiene y esos cien tentáculos! que, como lo hizo aquel otro ejecutivo que en la misma silla se puso dizque a tentar el culo de la secre y se metió en tremendo lío por y obra y gracia de la lengua. Yo sé mi chato que no usas guantes en las manos; claro, porque quién ha dicho, ya tus manos son amarillas de nacimiento, pa qué lavártelas si a los virus solo les importa los naco nada más; ¿los ricachones?, pues no, pa qué, si ellos también cargan sus coronas y todavía les falta mucho pisoteo sobre el planeta y andan siempre limpiecitos, hediondos a petróleo; pero eso es normal, ándale si no, a qué otra sustancia podrían heder, perdón, oler esos manes, y no porque sean blancos con orillas por el Medio Oriente, no, qué va, si el negro aquel que llegó a posar sus posaderas en la silla esa también era bien blanquito en los lobis, o sea, los sitios donde se reproducen los lobos, y sabía disparar con toda exacquietud, tanto, que hasta un premio le dieron dizque porque la paz sea con ustedes les dijo a los países que invadió y triunfó y se fue cómo quien se la da de César no; de tal manera que me apresuro a comentar lo que me motivó a salir de mi paz duradera ya que no me faltan ganas ni fuerzas; porque, aunque ya tengo tiempo con mi máscara de tierra, yo salgo de vez en cuando a meterme en la voz de los que soplan y no apagan ni siquiera las velas de cumpleaños y no sigo porque me pongo triste y ahí sí es verdad que se sube la gata al techo o a la batea; las cosas suben, ya lo sé, no se priocupen, por eso es que yo también subo como están viendo, ¿y qué es lo que quiero decir?; no, no a ustedes, que ya lo saben y lo suponen y no hay quién les eche cuento ni mentiras de esto y aquello y lo que falta y se ponen a bienobrar; no, sino al vecinito, sí, al vecino que planta un muro aquí y otro muro allá y saca gente y saca gente de un territorio que ese mismitico país se robó hace mucho tiempo… Es un consejito que no le cae mal a nadie, ojalá y se digne a bajar la mirada para acá bajo; así pues, digo, ya va, no me empujen, ahí voy; digo: oye, chato, sí, es contigo, mira mi cuate, ¿por qué no usas la otra mascarilla? No hay necesidad de quitarte la que ya tienes puesta, yo que te lo digo, anda hombre, póntela, quizás los blancos de tu altura se pongan a pensar un poquito; anda hombre, póntela, a ver si así a mucha gente deja de pegarle tu olorcito.

Publicidad: compra y venta de máscaras

Vendemos y compramos máscaras para cualquier día del año. Si usted ha pensado en perderse dentro de su oficina como el camaleón en la rama, si usted quiere tratar a sus familiares y que ellos no lo terminen de conocer nunca, etc. venga a nuestra tienda y adquiera una magnifica serie de 365 máscaras completamente adheribles a su piel.

Y con esto me despido; claro, les pido disculpas por tantas palabras claves aquí metidas a lo mero macho y por esas publicidades que no sé si vienen o no al caso… Gracias, muchas gracias por esos aplausos; ya saben que en un ratico no estaré aquí sino allá, así que, hasta otra tarde de estas en que ande molesto de tanto escuchar barbaridades. Y como decía Ron Damón: “Hasta lueguito dijo monchito”.

 

***

 

Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde el 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.

Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).

Ha publicado:

En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).

En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021).

(Tomado de eldienteroto.org)

 

Ciudad Valencia