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César Vallejo-Contra el secreto profesional-El perro y la rana 2Finalizamos nuestro trajinar por la palabra que levanta su voz contra la guerra en compañía del poeta universal César Vallejo (Santiago de Chuco, Perú, 1892-París, 1938), novelista, cuentista, ensayista, periodista, traductor y educador, considerado uno de los grandes innovadores de la poesía del siglo XX.

Entre su vasta obra publicada podríamos destacar: Los heraldos negros (1918), Trilce (1922), Fabla salvaje (1923), Paco yunque (1931), España, aparta de mí este cáliz (1939), Poemas humanos (1939) y Contra el secreto profesional (1974), libro publicado en 2010 por la editorial El perro y la rana, con prólogo de Juan Calzadilla, donde destaca: “…es un libro muy poco divulgado -y menos valorado por la crítica”.

Según Thomas Merton,  Vallejo es el más grande poeta después de Dante.  Conocido como el poeta del dolor humano, revolucionó en la forma y el fondo del sentir y escribir poéticamente. Su poesía se puede dividir en tres etapas: la modernista (Los heraldos negros), la vanguardista (Trilce) y la revolucionaria y comprometida (Poemas humanos y España, aparta de mí este cáliz).

César Vallejo-España, aparta de mí este cáliz 2

En España, aparta de mí este cáliz, Vallejo se inspira en la guerra civil española (1936-1939), contienda que desangró ese país con la lucha fratricida librada entre milicianos republicanos contra militares monárquicos franquistas, asesinos del pueblo español y de su emblemático poeta Federico García Lorca.

El nombre de este libro lo toma Vallejo del pasaje del Evangelio según San Lucas, cuando Cristo tiene que decidir entre evitar sus sufrimientos físicos y psicológicos o sacrificarse por amor a la humanidad. La conocida cita bíblica dice: “Padre, aparta de mí este cáliz”.  Así nuestro poeta identifica al miliciano republicano que parte a luchar por su patria con el Cristo combativo que ha de sufrir y morir por su causa; y espera que de ella renazca con más brío y triunfante. Fue escrito en los últimos meses de 1937, en plena guerra civil, y publicado en 1939, poco después de su muerte. Está enmarcado en la corriente del Realismo Socialista y conformado por un conjunto de quince poemas, el último de los cuales da el título de la obra.

Cabe destacar que la impresión de este libro fue realizada por los soldados republicanos del Ejército del Este en la imprenta de la abadía de Montserrat y se especula que el papel fue fabricado usando como materia prima el uniforme de un general franquista caído en batalla. Los ejemplares de esta edición príncipe se daban por destruidos durante la toma del monasterio, junto con España en el corazón: himno a las glorias del pueblo en la guerra, de Pablo Neruda, y Cancionero menor para los combatientes (1936-1938), de Emilio Prados. Finalmente, fueron hallados en la biblioteca de dicho monasterio después de finalizada la guerra.

En México se publicó otra edición de España, aparta de mí este cáliz, con el subtítulo de Profecía de América, con el célebre retrato de Vallejo dibujado por Picasso, del cual tomamos el siguiente poema:

 

César Vallejo-Picasso 2

 Al fin de la batalla,
Y muerto el combatiente, vino
hacia él un hombre
Y le dijo: “¡No mueras, te amo
tanto!”
Pero el cadáver ¡ay! Siguió
muriendo.
 
Se le acercaron dos y
repitiéronle:
“¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve
a la vida!
Pero el cadáver ¡ay! siguió
muriendo.
 
Acudieron a él veinte, cien,
mil, quinientos mil,
clamando: “¡Tanto amor y no
poder nada contra la muerte!
Pero el cadáver ¡ay! siguió
muriendo.
Le rodearon millones de
individuos,
con un ruego común:
“¡Quédate hermano!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió
muriendo.
 
Entonces todos los hombres de
la tierra
le rodearon; les vio el cadáver
triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre;
echóse a andar…

 

César Vallejo. “Masa”, de España,
aparta de mí este cáliz (1939).

Este texto tiene relación con el contexto histórico en el que fue escrito, la guerra civil española, acontecimiento en el que Vallejo tuvo una activa participación solidaria junto con otros poetas y artistas de fama internacional, como Pablo Neruda con su libro de poemas España en el corazón (1938), y Picasso con el Guernica (1937), pintura en la que hace alusión al bombardeo de esa ciudad por las fuerzas militares nazi-fascistas de Alemania e Italia en apoyo al tirano Francisco Franco.

 

guernica-picasso-la lección

 

En el poema, Vallejo refleja el amor universal de “todos los hombres de la tierra”, del derecho a la vida, del poder de la “masa” humana unida por la filosofía marxista con los más débiles, con su dolor, con la importancia de permanecer unidos como un solo hombre para vencer la muerte, representada en la guerra civil que libraba España en ese aciago momento.

Hoy día, el mundo mira con estupor e impotencia el genocidio del pueblo palestino a manos del Estado sionista de Israel y del gobierno de Estados Unidos y sus aliados de Europa, caso parecido a lo que  hicieron los fascistas en las primeras décadas del siglo XX, en Italia, Alemania y España, contra los judíos, gitanos, homosexuales, afros, discapacitados, mujeres y mayoría explotada. Por todo ello se hace necesario mantener más vivo que nunca el ejemplo de la resistencia antifascista durante la Segunda Guerra Mundial, y el papel decisivo jugado por las tropas de la Unión Soviética a costa del sacrificio de millones de combatientes, hecho que hizo posible el triunfo de los pueblos.

Testimonio de lucha que hoy más que nunca debe estar presente ante la amenaza  del resurgimiento del fascismo y la imposición de un Nuevo Orden Mundial basado en el poderío militar, control y manipulación de la información de las redes a través de la guerra cognitiva o guerra híbrida dirigida por Estados Unidos.

Vallejo, en los “Enunciados populares de la guerra civil española”, da a entender las razones por las que quedó prendado de la causa republicana durante la Guerra Civil Española, llevándole a dedicar un libro sobre esa experiencia, España, aparta de mí ese cáliz. Al comienzo del ensayo, el poeta escribe:

 

“Por primera vez, la razón de una guerra cesa de ser una razón de Estado, para ser la expresión directa e inmediata, del interés del pueblo y de su instinto histórico, manifestados al aire libre y como a boca de jarro. Por primera vez se hace una guerra por voluntad espontánea del pueblo y, por primera vez, en fin, es el pueblo mismo, son los transeúntes y no ya los soldados, quienes, sin coerción del Estado, sin capitanes, sin espíritu ni organización militares, sin armas ni kepis, corren al encuentro del enemigo y mueren por una causa clara, definida, despojada de nieblas oficiales más o menos inconfesables. Puesto así el pueblo a cargo de su propia lucha, se comprende de suyo que se sientan en esta lucha latidos humanos de una autenticidad popular y de un alcance germinal extraordinarios, sin precedentes”.

 

Según la crítica, esta gesta heroica protagonizada por el pueblo español es única en la historia y hace evidente de lo que es capaz un pueblo decidido a defender por sus propios medios sus derechos, dejándonos el poeta por escrito su preocupación:

 

¡Y si después de tantas palabras,
no sobrevive la palabra!
¡Si después de las alas de los pájaros,
no sobrevive el pájaro parado!
¡Más valdría en verdad
que se lo coman todo y acabemos!
 
¡Haber nacido para vivir de nuestra
muerte!
¡Levantarse del cielo hacia la tierra
por sus propios desastres
y espiar el momento de apagar con
su sombra su tiniebla!
¡Más valdría francamente,
que se lo coman todo y acabemos!
 
¡Haber nacido para vivir de nuestra
muerte!
¡Levantarse del cielo hacia la tierra
por sus propios desastres
y espiar el momento de apagar con
su sombra su tiniebla.
¡Más valdría, francamente,
que se lo coman todo y qué más
da…!
 
¡Y si después de tanta historia,
sucumbimos,
no ya de eternidad,
sino de esas cosas sencillas, como
estar
en la casa o ponerse a cavilar!
¡Y si luego encontramos,
de buenas a primeras que vivimos,
a juzgar por la altura de los astros,
por el peine y las manchas del
pañuelo!
¡Más valdría en verdad,
que se lo coman todo, desde luego!
 
Se dirá que tenemos
en uno de los ojos mucha pena
y también en el otro, mucha pena
y en los dos, cuando miran, mucha
pena…
Entonces…Claro!…Entonces…¡ ni
palabra!

 

César Vallejo. “Y si después de tantas palabras”, del libro Poemas humanos (1939).

 

Luego de sumergirnos en el universo vallejiano a través de la lectura de este poema, salimos a la superficie con deseos de reflexionar en torno a la palabra y su poder de transformación de la realidad, cuestión que tenía muy clara Vallejo. Actualmente, podemos constatar con cierto estupor que la palabra como vínculo entre los seres humanos ha perdido credibilidad por el mal uso que hemos hecho de ella, sobre todo en lo que atañe al ámbito político y mediático.

Anteriormente, nos bastaba la palabra para acometer un contrato o compromiso, a ella se le reconocía suficiente garantía de honorabilidad. No obstante, ahora su poder convocante alrededor o en base al entendimiento entre los hombres ha sido vulnerado, se ha abusado de su función en el lenguaje y el idioma, utilizándola con aviesas intenciones, acrecentando la brecha y la discordia no solo entre las comunidades sino también entre los  países.

El hombre moderno se caracteriza por no estar en sintonía con lo que dice; hay una separación entre el discurso y la praxis, utiliza la palabra para lograr sus fines, no importa que después tenga que retractarse  al quedar al descubierto. La mentira se ha tecnificado con las nuevas tecnologías, creando otra realidad o realidad virtual, un mundo aparte, como una nueva manera de hacer la guerra sin misiles ni bombas ni drones, pero no menos mortal. Ahora está dirigida a la mente humana…

Finalizamos este viaje en torno a la singular y difícil poética vallejiana con este texto que podríamos calificar de  premonitorio:

 

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Me moriré en París con
aguacero.
Un día del cual tengo ya el
recuerdo.
Me moriré en París -y no me
corro-
tal vez un jueves, como es
hoy, de otoño.
Jueves será, porque hoy,
jueves, que proso
estos versos, los húmeros me
he puesto
a la mala y, jamás como hoy,
me he vuelto,
con todo mi camino, a verme
solo.
 
César Vallejo ha muerto, le
 pegaban
todos sin que él les haga
nada;
le daban duro con un palo y
duro
también con una soga: son
testigos
los días jueves y los huesos
húmeros,
la soledad,  la lluvia, los
caminos…

 

“Piedra negra sobre una piedra blanca”,
de Poemas humanos (1939).

 

César Vallejo murió el 15 de abril de 1938, un Viernes Santo con llovizna en París, no un jueves como quiso vaticinar en su poema. En su funeral, las palabras de despedida corrieron a cargo de su gran amigo Louis Aragon. Fue inhumado en el cementerio de Montrouge, posteriormente, el 3 de abril de 1970, sus restos fueron trasladados al cementerio de Montparnasse, donde su tumba, muy cercana al cenotafio de Baudelaire, es una de las más visitadas. En esta su compañera de vida, Georgette  Philipart, escritora francesa, militante comunista y ardiente defensora de su legado literario, dejó plasmado para la posteridad este epitafio:  He nevado tanto para que duermas.

(Continuará). ¡Salud, Poetas!

 

***

 

Mohamed Abí Hassan (El Tigre, 1956). Poeta, artista visual y editor independiente. Licenciado en Educación, Mención Artes Plásticas (cum laude), por la Universidad de Carabobo (UC). Ha ejercido la docencia en la UC y en la Universidad Arturo Michelena. Ha sido colaborador en las revistas Poesía y La Tuna de Oro (UC). Primer Premio II Bienal de Literatura Gustavo Pereira, Mención Poesía 2013; Primer Premio IV Bienal de Literatura José Vicente Abreu, Mención Poesía 2016; Primer Premio Concurso Nacional del II Festival 3.0 de Historias Comunales Ramón Tovar (2022).

Formó parte de la Comisión Rectoral del Encuentro Internacional de Poesía de la UC. Coordinó el Taller de Formación de Cronistas Comunales en Mariara, estado Carabobo, auspiciado por el Minci, la Revista Nacional de Cultura y el Centro Nacional de Historia. Actualmente se desempeña como facilitador de talleres de iniciación en la creación literaria, así como talleres sobre patrimonio histórico.

 

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