Para un evento fraterno entre poetas y amigos de la poesía (“La poesía nos une”), que se realizó esta semana como un generoso reconocimiento a mi labor literaria, Manuel Cabesa, me hizo las preguntas que reproduzco en esta columna junto a mis respuestas y su nota introductoria. (LAA)
Desde la nostalgia primigenia: el llano de piedemonte donde naciera a la luz, hasta las circunstancias que rodean al hombre de este tiempo, la poesía de Luis Alberto Angulo se ha abierto a las posibilidades del decir y manifestar a través de ella su visión muy particular del mundo: religiosidad de la memoria confluyendo con los avatares del presente sin perder ese hilo de Ariadna tan necesario para internarse en el laberinto de las palabras. Es esta manera de expresarse a través del arduo ejercicio de la poesía lo que nos lleva a mantener con el poeta este diálogo en la distancia. (MC)
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I.: Vista en retrospectiva ¿cómo evaluarías tu trayectoria desde aquella Antología de la Casa Sola en tus inicios hasta Coplas de la Edad Ligera tu más reciente publicación?
L.A.A.: Antología de la Casa Sola que es un libro escrito en los 70 y publicado a inicios de los 80, continúa gustándome. Me siento bien expresado allí. Los poemas que aparecen de varias épocas, algunos los escribí en Barinitas antes de 1970, incluso, pero aparecen datados posteriormente.
Existe allí una casa sola física, mental, psicológica, llena de signos, y otra de carácter espiritual que está vinculada a la vacuidad misma, a una visión y una búsqueda que aún persiste. En ese sentido esa sería su trayectoria. La pregunta me recuerda unos versos de un cuaderno anterior a esa compilación:
“Tanto caminar para saber
que todo estaba allí
a la vuelta de la esquina
que a la distancia de 360°
se encontraba el Dios buscado
y bajo sus pies angulares,
el universo ansiado de poder”.
Por otra parte, hay un libro de mi padre donde aparezco como coautor, Contrapunto Barinés, que fue mi primera publicación en 1978 con el título Viento Barinés (Ediciones del Rectorado de la Universidad de Carabobo), cuyo gran protagonista es la copla llanera.
Fíjate, Coplas de la Edad Ligera es un retorno en cierta forma a toda esa trayectoria que refieres. Una vuelta a esa casa inicial de la poesía que es la del Ser como la llamó un gran pensador.
Sin duda que ha sido un largo camino el recorrido y hablar de eso es lo que he hecho con todo lo demás.
II.: Perteneces a la llamada Generación de los 80 que brindó grandes aportes a la poesía venezolana; tú como parte de ella ¿qué visión tienes de esa experiencia?
L.A.A: Sí, es posible que pertenezca a esa promoción de poetas venezolanos porque coincide con la publicación de Antología de la Casa Sola (Fundarte) en 1981; sin embargo, pudiera pertenecer de igual manera a una generación intermedia anterior pues aparezco publicando un libro con mi padre en 1978 (Viento barinés, UC), y en 1977 pertenecí a al grupo “Talión” (Valencia).
En Barinas publiqué en el primer número (1967) de la revista ICAM que dirigía el poeta Alberto José Pérez; un poema ambicioso que del que solo apareció un fragmento y se perdió pero que quizá define ya mi compromiso radical con la poesía.
Posteriormente, publiqué en la revista “Talud” de Mérida dirigida por Gabriel Jiménez Emán e hice una lectura en el Taller de poesía de la Escuela de Letras de la ULA que conducía el profesor Ruiz Caldera.
La generación del 80 lo marca para mí, el fallecimiento de Gelindo Casasola, el taller de poesía en el Rómulo Gallegos y mi libro en Fundarte. Fue y sigue siendo una generación o promoción poética muy importante para el país.
III.: La compilación más reciente de tu obra lleva por título Antología del Decir ¿podrías definir qué es para ti esa «poética del decir»?
L.A.A.: Bueno, el conjunto es la propuesta. Son textos reunidos desde una perspectiva común entre ellos mismos y que definen su decir, la poética de un autor en particular, la mía en este caso; es una selección personal que intenta mostrar el propio hallazgo.
Antología del decir, necesariamente tiene implícito un arte poético y he venido trabajando en ello, publicando en mi columna Sábado de Ciudad Valencia lo que creo constituye un “Ars poética”.
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IV.: Has tenido una vinculación con la poesía que ha trascendido los años; en este punto ¿qué podrías decirle a los que hoy se acercan al «más humilde de los menesteres», como lo llamaba Holderlin?
L.A.A.: El camino de la poesía tiene algo común con el de los guerreros y el de los místicos; un guerrero a la manera del don Juan de Castañeda, o el de Sun Tzu y un místico como el del Tao Te King, sin embargo, el camino de la poesía tiene sus propias singularidades.
Hay dos instancias indivisibles en esta vía, dice Octavio Paz: «la de ver y la de creer».
Un buen punto para quienes se inician es advertir que el diletantismo no es bueno para el poeta quien ante todo es también una creación de sí mismo.
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Manuel Cabesa
*Manuel Cabesa
Conocí al caraqueño Manuel Cabesa en 1980 en el taller de poesía que coordinó el poeta Luis García Morales en el CELARG (Centro de Estudios latinoamericanos Rómulo Gallegos) en el que ambos participamos. Manuel era el menor del grupo de jóvenes conformado también por: Yolanda Blanco, Carolina Carlín, Sixto Sánchez, Igor Barreto, Blanca Elena Pantín, Carlos Ochoa (que abandonó el taller), Jesús Chucho Salazar (editor de “La espada rota”), Ritzzia Reinfeld, y Carmen Isabel Maracara, los nombres que ahora recuerdo también en referencia a la promoción de poetas del ochenta. Ofrezco disculpas si olvido alguno pero han pasado ya 45 años y sólo acudo a la frágil memoria.
Manuel Cabesa
Manuel Cabesa
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Luis Alberto Angulo [Rivas], nació en Barinitas, estado Barinas en 1950. Desde 1972 reside en Valencia (Carabobo). Poeta y articulista.
Bibliografía directa: Antología de la casa sola, Una niebla que no borra, Antípodas, Fusión poética, La sombra de una mano, Antología del decir, Coplas de la edad ligera.
Premios: “IV Concurso Internacional de la revista Poesía (UC)”, así como de los certámenes nacionales de poesía “Francisco Lazo Martí” y “Rómulo Gallegos”.
Antólogo de: San Juan de la Cruz, Miguel Hernández, Enriqueta Arvelo Larriva, Ana Enriqueta Terán, Gelindo Casasola, Ernesto Cardenal; “Rostro y poesía, poetas de la Universidad de Carabobo”, “El corazón de Venezuela, patria y poesía”.
Coautor con Luis Alberto Angulo Urdaneta de “Viento barinés”; con Luis Ernesto Gómez de “Poetas venezolanos en solidaridad con Palestina, Irak y Líbano”; con Nereida Asuaje de “Lubio Cardozo, Del lugar de la palabra”.
Textos suyos aparecen incluidos en las antologías: “Jóvenes Poetas de Aragua, Carabobo y Miranda” (Fundarte 1978), de José Napoleón Oropeza; “Poetas de Venezuela (Revista Poesía UC), de Reynaldo Pérez Só, y “Barinas, cien años de poesía” (1995), de Leonardo Gustavo Ruiz.
Ha sido invitado en varias ocasiones al Festival mundial de Poesía de Venezuela y a la Feria Internacional del libro de Venezuela (Filven).
Ciudad Valencia / RM













