Del Medanal venimos-José David Capielo- Freddy Gil González
José David Capielo autor de la columna Del Medanal Venimos

A propósito de haberse celebrado ayer, 27 de junio, en Venezuela el “Día del Periodista” realizaré una reseña sobre lo emblemático de esta fecha y la reivindicación de esta noble y comprometida profesión en nuestra sociedad.

Los profesionales de la comunicación social en nuestro país están de plácemes en esta nueva ocasión. En Venezuela, inicialmente desde los años cuarenta del siglo pasado, el “Día del Periodista” se festejaba el 24 de octubre, que coincidía con el “Día del Trabajador Gráfico”, donde se reivindicaba la fecha de la publicación del primer periódico impreso en Venezuela, que fue la “Gaceta de Caracas”, un órgano al servicio de la Corona Española.

Fue en el año 1964 cuando el periodista, escritor y dirigente político revolucionario Guillermo García Ponce (1925-2010), quien se encontraba detenido en el Cuartel San Carlos de Caracas acusado de rebelión militar, dirigió como agremiado una comunicación a la 4ª. Convención Nacional de la entonces “Asociación Venezolana de Periodistas” (AVP) para cambiar la fecha del “Día de Periodista” para el 27 de junio, que fue el día cuando salió por primera vez, desde Angostura (hoy Ciudad Bolívar) “El Correo del Orinoco”, fundado por nuestro Libertador Simón Bolívar en 1818.

Era prioritario exaltar ese órgano como parte de nuestro esfuerzo emancipador y no así al órgano de los invasores españoles. Lo cierto es que el gremio nacional de periodistas aprobó la propuesta de García Ponce y a partir de 1965 se asumió la conmemoración el día 27 de junio. Posteriormente, en 1994, con la Ley del Ejercicio del Periodismo fue ratificada está fecha.

El Libertador Simón Bolívar escribía en ese primer número de “El Correo del Orinoco” (sábado 27 de junio de 1818): “Somos libres, escribimos en un país libre y no nos proponemos engañar al mundo. El Correo del Orinoco será la voz de la libertad”.

Para el Libertador la imprenta era la artillería del pensamiento, tan útil como los pertrechos para la guerra independentista. Personalidades como Juan Germán Roscío y Cristóbal Mendoza (cuyos restos simbólicos fueron incorporados al Panteón Nacional, hace poco), acompañaron a Simón Bolívar en esta labor comunicacional. Hay, por tanto, una gran connotación histórica en este día especial.

Cabe destacar que en el contexto mundial existe un “Día Internacional del Periodista”, que está fechado el 8 de septiembre, que se estableció en memoria del periodista y escritor checoeslovaco Julius Fucik (1903-1943), militante anti nazi-fascista detenido y ahorcado en dicha fecha por la Gestapo alemana. De este periodista revolucionario quedaron sus escritos para la posteridad.

En este sentido destacamos parte de lo expresado en su “Reportaje al pie de la horca”: “He vivido por la alegría, por la alegría fui al combate, por la alegría muero, que la tristeza nunca sea unida a mi nombre”. Con respecto a Latinoamérica, hay varias fechas conmemorativas del “Día de Periodista”. En México, el 4 de enero; en Cuba, el 14 de marzo; en Bolivia, el 10 de mayo; en Brasil, el 7 de abril; en Colombia, el 9 de febrero; en Chile, el 11 julio; en Nicaragua, el 1º de marzo; en Honduras, el 25 de mayo, entre otros.

Recuerdo siempre, haber leído en julio del año 2003, en un ejemplar del periódico impreso mensual que publicaba el Rectorado de la Universidad Nacional Experimental “Simón Rodríguez” (UNESR), llamado “Núcleo Abierto”, un extenso artículo del profesor Earle Herrera (periodista, escritor, poeta, docente en la UCV por 27 años, además de dirigente político, Constituyentista y diputado nacional, fallecido en 2021) que se titulaba: “El que se robó el periodismo, que lo devuelva” (luego fue editado y reeditado como libro por la Editorial “El Perro y la Rana”, 2005 y 2009).

Allí abordaba Earle Herrera el tema del periodismo como profesión sustancial, desde un sentido crítico, pero a la vez reivindicativo. Se refería al comportamiento de los medios de comunicación en Venezuela durante el Golpe de Estado de abril del año 2002, acontecimiento que más allá de involucrar a dueños de medios y demás sectores comprometidos en tan ilegal actuación, lamentable, igualmente contó con la actuación de algunos profesionales de la comunicación social, que por acción u omisión, fueron parte de esa trama antinacional.

En su escrito aclara que “nadie se ha robado nada, mucho menos el periodismo”, pero que sí cree que “algo se ha perdido y lo andamos buscando”. Él lo relaciona con el caso de una estudiante de periodismo, quien algo confusa señalaba que su objetivo era simplemente aprobar la materia que consideraba “difícil” (“Informativo I”) y el de otros colegas en ejercicio que señalaban la necesidad de “volver al periodismo de ayer”, que supuestamente era más exhaustivo y exigente.

Luego el profesor Herrera da una cátedra del buen periodismo, el que debe ser, mas allá de la posición política de cada quien. Habla de los títulos que no tienen que ver con el contenido o donde los títulos y el contenido salen de algo al azar, de algo escuchado por allí, sin ninguna corroboración o investigación. Habla de la necesidad del respeto a las fuentes, del dejar hablar a los entrevistados, del difícil arte de oír y el compromiso inalienable con y por la verdad.

Agrega luego sobre la redacción de una noticia, el uso correcto del lenguaje y la honestidad intelectual para que la versión de los hechos se corresponda a la declaración que se dio. Se refiere expresamente a la situación de abril 2002 donde los medios de comunicación actuaron pretendiendo sustituir a los partidos políticos, creando un vacio periodístico e informativo.

Reafirma asimismo que deben ser respetadas las posturas políticas de cada profesional de la comunicación, pero que en ningún momento se debe olvidar el código de ética e incluso los propios manuales de estilo que cada medio normalmente establece. Señala que sabe que existen muchas presiones hacia los periodistas si no se ajustan a determinadas directrices. Reivindica que el compromiso del periodista es la verdad, la información veraz y oportuna y ningún profesional de la comunicación debería violar esos principios por simpatía o antipatía política. Cuenta como en un desempeño que tuvo como reportero, a inicio de los ‘70, le tocó entrevistar al doctor Rafael Caldera, quien era presidente de la República en funciones y señala como más allá de su aversión hacia el personaje, ya que sabía que, entre otras cosas, había allanado la UCV (1969), logró dar muestras de profesionalismo al cumplir con su labor informativa en forma efectiva.

 

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Señalaba que hay que recuperar la credibilidad perdida. Aboga porque impere el periodismo como servicio público y llama a los propios periodistas a discutir sobre el periodismo, para avanzar positivamente en el “mejor oficio del mundo”, tal como lo catalogó siempre el Premio Nobel de Literatura colombiano y nuestroamericano, Gabriel García Márquez.

Expreso mis felicitaciones a todos los profesionales de la comunicación social en el “Día del Periodista”, con especial mención a los que laboran para “Ciudad Valencia”, donde participo desde hace años como articulista. ¡Felicitación especial a mis hijos Paz Y David, licenciados en Comunicación Social!

 

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José David Capielo Valles es ingeniero agrónomo y magíster en Desarrollo Rural, egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Campus Maracay. Nacido en Coro, estado Falcón, en 1949. Es docente jubilado de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR), Núcleo Canoabo (2016). Es locutor, comunicador alternativo y colaborador de Ciudad Valencia desde 2014.

La Universidad Politécnica Territorial de Falcón “Alonso Gamero” (UPTAG) publicó digitalmente, en noviembre de 2023, su libro “Del Medanal Venimos. Un ensayo autobiográfico reflexivo”.

 

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