Hoy voy a comentarles, luego de leerlo vía web, el libro “El hechicero de la Tribu: Mario Vargas Llosa y el liberalismo en América Latina”, del intelectual e investigador argentino Atilio Borón.
Esta obra, publicada inicialmente en el año 2019, asume una crítica a este afamado escritor peruano-español, quien publicó en el 2018 un libro titulado “La llamada de la tribu”, donde autobiográficamente relata su proceso de conversión al liberalismo económico capitalista, desde finales de los años ’70 del siglo XX.
Según Borón, Vargas Llosa recogió en ese libro su travesía de varias décadas hacia la asunción de la posición que hoy defiende. Pero también agregó varios ensayos donde realiza una revisión de los autores considerados históricamente como principales defensores del liberalismo económico. A estos pensadores los presenta como sus referentes en la decisión de sustraerse de lo que califica como “atavismo de la tribu”; de lo que no ha logrado domesticarse por completo y anida en cada individuo “como seductor vértigo de la manada”.
Atilio Borón ha sido docente universitario, por más de cuatro décadas, sobre filosofía política y de todos los procesos del surgimiento del capitalismo, y consideró necesario responder a lo planteado en el libro de Vargas Llosa, señalando que no solo lo motivan las inconsistencias teóricas que se plantean allí; sino dar respuesta a alguien que él considera uno de los propagandistas más destacados del neoliberalismo en todo el mundo hispanoparlante y más allá.
Un elemento a destacar es que la crítica realizada por Borón a Vargas Llosa no descalifica ni desvaloriza la condición de excelente escritor que sigue teniendo, como parte del recordado boom literario latinoamericano. Borón dejó claro que no se trataba de confrontar al Vargas Llosa literato, sino a su postura neoliberal, en la que desarrolla todo un activismo radical, principalmente en Latinoamérica.
Igualmente Borón califica a Vargas Llosa de “hechicero”, lo que da origen al título del libro, en relación a la mención que se hace a la “tribu” como lo atrasado, como lo que debemos dejar atrás, que son nuestros propios orígenes de gran mestizaje.
También podría añadirse las características propias de la hechicería, actos mágicos para dominar la voluntad de los demás, lo que especialmente se asocia a una influencia dañina o maléfica sobre las personas o sobre su destino.
Atilio Borón repasa en forma detallada todos y cada uno de los autores referidos por Vargas Llosa, básicamente Adam Smith, Ortega y Gasset, Von Hayek, Popper, Aron, Berlin y Revel; demostrando en cada caso las debilidades teóricas o tergiversaciones en que incurre el renombrado “Hechicero” peruano-español.
Para Borón, la conversión de Vargas Llosa al liberalismo económico, luego de haber sido furibundo defensor de la Revolución Cubana, se consolidó con los encuentros especiales que este escritor sostuvo con Margaret Thatcher y Ronald Reegan en 1979, ambos mandatarios y criminales de guerra en su momento.
También el investigador argentino puntualiza en contraposición a Vargas Llosa, lo contradictorio e irreconciliable de la democracia y el liberalismo económico. Los liberales de siempre quisieron mantener al capitalismo “a salvo” de la naciente democracia; y una vez que esta se establece y arraiga, el desafío fue promover democracias de “alas recortadas” o tuteladas, con expectativas sociales decrecientes, sin salir del capitalismo.
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Se tergiversa, según Borón, cuando se afirma que es el libre mercado el que va a traer la democracia. Agrega que ni los liberales más connotados, como Adam Smith, negaron totalmente el papel del Estado.
Por otra parte, tampoco es cierto que la llamada “mano invisible” del mercado sea el motor del progreso, ni que la truculenta “tesis del derrame” vaya a generar algún “goteo” reparador para la población, una vez satisfechos los requerimientos de los grandes inversionistas del capital. El deseo de mayor riqueza de los capitalistas es, por definición, inagotable.
Atilio Borón abordó toda esta obra vargasllosiana manteniendo un estilo polémico, como ha sido siempre, pero a la vez se mostró mesurado y dialogante, al tiempo que promovió incluso el debate con el propio Vargas Llosa allá en la Argentina, propuesta que éste no aceptó. Cabe destacar que dentro del activismo pro liberal de Mario Vargas Llosa, Argentina ha sido uno de sus destinos principales.
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“Obviamente, no aspiramos con esta obra desentrañar las razones conscientes y las motivaciones inconscientes que hicieron que Vargas Llosa diera su mal paso…. Fue su egolatría y monumental narcisismo más que la codicia los que, en un primer momento, lo impulsaron a quemar los dioses que adoraba y a reverenciar nuevos ídolos” (Atilio Borón/El hechicero/libreriasdelsur.gob.ve/2020).
José David Capielo / Ciudad Valencia













