“’Del Medanal venimos’, una presentación” por José David Capielo

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Abro camino hoy formalmente con un nuevo tipo de artículos, “Del medanal venimos”, que estarán referidos a reflexiones de vida y andanzas. Son parte de un trabajo narrativo que culminé en 2019, y que he ido compartiendo en busca de la necesaria retroalimentación de las ideas, aún cuando reconozco el carácter solitario que rodea la escritura y sus motivaciones.

El escrito en cuestión está concebido como “autobiográfico reflexivo”, reafirmando que no es solo anecdótico, sino que en cada episodio abordado, en cada etapa y cada circunstancia, se intenta algún análisis específico para trascender la exclusiva narración de vivencias.

Más allá de mi afinidad con la llamada “síntesis de experiencias”, como metodología en muchos trabajos a nivel académico y comunitario, en los que he trabajado por años, me he inspirado también en lo que sociológicamente plantea el profesor Víctor Córdova, docente titular jubilado de la UCV, en su libro “Historias de Vidas” (2003), donde expresa que no se puede pensar en el ser humano fuera de lo social, y que la individualidad no es más que una forma distinta de una misma praxis que se ejerce en la vida social.

Es claro que este trabajo autobiográfico pretende estar fuera de los convencionalismos academicistas, que sabemos muchas veces coartan la posibilidad de compartir algún conocimiento con base en la experiencia de vida. Convencionalismos que limitan así, en base a cánones tradicionales, lo que pueda ser la autenticidad de la realidad vivida.

En síntesis, estas reflexiones de vida que pienso compartir en “Del Medanal venimos” se han realizado por iniciativa y responsabilidad exclusivamente personal, como ciudadano ante todo, más allá de ser docente jubilado de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR).

El título que he escogido para estos particulares artículos, “Del Medanal venimos”, es la reafirmación de mis propios orígenes y de lo que considero sustancial en la conformación de mi personalidad como venezolano.

El libro que compuse en 2019, aún inédito y que fundamenta estos nuevos artículos, comprende ocho capítulos, partiendo desde la infancia y pre-adolescencia; luego se relata mi pasantía por el Liceo “Cecilio Acosta” de Coro y la estadía inicial en la UCV-Núcleo Maracay. Seguidamente recoge la larga etapa de activista político hasta 1995, mi desempeño como dirigente vecinal en el caso del Banco de los Trabajadores de Venezuela (BTV); mi labor como extensionista rural en Agronomía-UCV, mi trabajo como docente en la UNESR hasta 2016 y, finalmente, la etapa 2017-2018, el inicio de mi experiencia como trabajador jubilado.

Mi pretensión, sin embargo, no es vaciar todo ese extenso contenido en los espacios por definición limitados de esta trinchera comunicacional que es Ciudad Valencia; pero sí ir exponiendo lo que considero lo más relevante de estas crónicas reflexivas; esperando puedan ser de interés como lectura y propicios al debate en la Venezuela que vivimos.

Por ejemplo, sobre el capítulo uno, de mis primeros trece años de vida en mi Coro natal, antes de entrar al liceo a mediados de 1963, solo referiré lo modélico de algunos de mis familiares cercanos, que aún sin proponérselo se convirtieron en referentes para la vida.

En ese aspecto, reivindico en mi numeroso núcleo familiar el papel cumplido por mi hermano mayor, quien luego de la “ida” de mi padre, quedó a cargo como figura paterna y tuvo el liderazgo y la fuerza necesaria para orientarnos a todos, junto a nuestra abnegada madre.

Él fue un individuo de gran coraje, que militó joven en la Juventud Comunista y luego se hizo prematuramente padre y jefe de su propia familia; lo cual no limitaba su atención al resto de sus hermanos. Al no culminar sus estudios universitarios en la UCV, debió optar por un curso de Laboratorista de Suelos en el antiguo Ministerio de Obras Públicas (MOP), área en la que trabajó hasta su muerte a finales de 1980.

 

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Su empeño por superarse y su sentido de familia, unidos a su mentalidad progresista, lo hicieron además solidario en muchas situaciones de esos represivos años ’60 del siglo XX, cuando Falcón fue uno de los epicentros del movimiento guerrillero. Su figura, sin dudas, nos impactó positivamente desde muy jóvenes.

Esta etapa inicial de mi vida abarcó casi totalmente la llamada “década militar” de la dictadura perezjimenista (1948-1958) y el inicio de la llamada democracia puntofijista hasta 1963; cuando, pese a las dificultades, se dio parte importante de mi educación en sentido integral.

Continuaremos, pues, en las próximas entregas de este “Medanal” de mis afectos, con esta temática vivencial reflexiva; combinándola siempre con otros artículos referidos al acontecer socio-político y cultural venezolano del presente.

“Una sistematización de experiencias es más que una descripción o relato de lo ocurrido, ya que incorpora análisis crítico, con opiniones, juicios o cuestionamientos a lo hecho y vivido; como base de todo aprendizaje”. (LEISA. Revista Agroecológica. Lima. Perú. 2006).

 

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José David Capielo Valles es ingeniero agrónomo y magíster en Desarrollo Rural, egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Campus Maracay. Nacido en Coro, estado Falcón, en 1949. Es docente jubilado de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR), Núcleo Canoabo (2016). Es locutor, comunicador alternativo y colaborador de Ciudad Valencia desde 2014.

 

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