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José David Capielo autor de la columna Del Medanal Venimos

Antes de seguir nuevos caminos procede una reflexión relacionada con la lucha por las viviendas del caso “Banco de los Trabajadores de Venezuela” (BTV). En la misma estuve y estuvimos en forma consecuente varios dirigentes vecinales de distintas zonas del país, especialmente del estado Carabobo. Como lucha reivindicativa y altamente política representó un triunfo ante el neoliberalismo económico durante el segundo gobierno de Rafael Caldera.

Ya comenté cómo llegué a ser residente, desde 1988, en el sector La Arboleda de la Urbanización Parque Valencia, al sur de la capital carabobeña. En litigio existieron unas 10 torres de 8 pisos y unos 576 apartamentos del conjunto pertenecientes al BTV. Esta entidad bancaria estaba intervenida desde 1982 por actos de corrupción y esto significó la paralización de la compra-venta de estos apartamentos, en espera de un dictamen legal que se prolongó en el tiempo.

Los edificios fueron ocupados por muchas familias que requerían un techo («ocupantes de buena fe»), quienes posteriormente lograron, en 1989, un primer convenio negociador con la entonces Comisión Parlamentaria Nacional, que se ocupaba del tema habitacional. Esta etapa fue liderada por Henrique Salas Römer, posteriormente electo como gobernador de Carabobo. Este convenio resultó letra muerta. El BTV, que seguía funcionando “puertas adentro”, nunca lo reconoció.

En 1991, teniendo ya yo unos tres años como ocupante junto a mi familia, comenzaron algunos desalojos en La Arboleda que me involucraron en la denuncia activa y en algunas primeras movilizaciones. Decidimos constituir una “asociación de vecinos” que no existía en el sector. La lucha tomó un carácter más activo, ya que los representantes de la asociación civil que firmaron el primer convenio simplemente esperaban que el BTV y el entonces gobernador del estado (Salas Römer), cumplieran lo acordado.

Hay que recordar que en el BTV, creado en 1966, luego de intervenido por el Congreso Nacional, se determinó que el monto de su patrimonio inicial había sido dilapidado más de 55 veces, recomendándose su liquidación. Esta medida no se cumplió y en el gobierno de Jaime Lusinchi (1984-1988) fue desestimado el juicio, aunque el BTV siguió “intervenido”. Esta omisión se mantuvo con el gobierno de CAP luego de 1989, y a partir de 1991 habían comenzado a “rematar” los apartamentos, sin tomar en cuenta a los ocupantes y sus demandas. Estos desalojos, entre 1991-1993, logramos frenarlos en el sector con la movilización vecinal.

En 1994, a través de la nueva Comisión de Asuntos Vecinales del Congreso Nacional, dirigida por el combativo diputado carabobeño Alberto Salcedo (ya fallecido), logramos que se atendiera diligentemente el reclamo de los vecinos ocupantes de aquellos apartamentos del BTV. Con su orientación constituimos una Coordinadora Nacional por el derecho a la vivienda BTV, de la que formé parte, la cual representó a todos los afectados iniciando los contactos vía Parlamento Nacional.

Se lograron integrar unas 17 urbanizaciones en todo el país, que igualmente esperaban por una negociación justa de sus viviendas. Carabobo demostró liderazgo con las urbanizaciones Las Palmeras, Malavé Villalba, Los Bucares, La Floresta, Parque Nomentana, La Candelaria, Villa Jardín, Lomas de Funval, Samán II, Guayos II y La Arboleda.

También los vecinos de Aragua, Falcón y el Zulia respondieron a la convocatoria. Se realizó exitosamente una decisiva gran movilización de vecinos del caso BTV a Caracas. Más de 500 vecinos estuvimos protestando a las puertas del Congreso Nacional.

Se logró en 1995 que el gobierno de Rafael Caldera abriera un proceso de negociación con los vecinos BTV. Con intermediación de la comisión parlamentaria encabezada por el diputado Salcedo iniciamos las conversaciones en el propio Palacio de Miraflores. Fue designado el entonces viceministro de la Secretaría de la Presidencia, Fernando Egaña, como comisionado del Ejecutivo.

 

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Las discusiones resultaron tortuosas y dilatorias. Llevó casi todo el año llegar a un acuerdo definitivo. A finales de noviembre 1995 hubo el compromiso firmado entre el Gobierno Nacional, el Parlamento como garante y los vecinos que asistimos como voceros. El BTV debía proceder a la venta inmediata de las viviendas, a precios acordados con los vecinos ocupantes.

Cada urbanización y sus voceros se encargarían de coordinar la adquisición de las viviendas que ocupaban. En Parque Valencia lo asumimos como Aso-Arboleda y para inicios de 1996 estábamos en proceso de compra-venta un 80% de los apartamentos en litigio. En lo particular optaba a un techo propio para mi familia.

Fue un triunfo popular. Luego de 1996, Caldera impuso su “Agenda Venezuela” con un paquete similar al de CAP en 1989. Se reactivaba el neoliberalismo económico y, en medio de esto, los vecinos del caso BTV alcanzamos esta determinante victoria. 

 

 

“…ha emergido una nueva metodología de conocimiento de lo social que se apoya en la experiencia de lo vivido, en la subjetividad como forma de conocimiento, tan válido como los números, los modelos, las curvas o cualquier otro instrumento estadístico”. (Profesor Víctor Córdova. UCV, 2003)

 

 

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José David Capielo Valles es ingeniero agrónomo y magíster en Desarrollo Rural, egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Campus Maracay. Nacido en Coro, estado Falcón, en 1949. Es docente jubilado de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR), Núcleo Canoabo (2016). Es locutor, comunicador alternativo y colaborador de Ciudad Valencia desde 2014.

 

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