Notas sueltas de jeva | Marhisela Ron León

notas sueltas-marhisela ron león

Aquí es Ron

Mi papá arregla lavadoras. Las voltea con sus brazos flacos. Hurga con sus dedos, torcidos por la artrosis. Insiste en que la ropa no se lava sola. Ayudarla, sí. Aquí una lavadora siempre es buena; si hay agua, hay que aprovechar y lavar, dice. Pasa el coleto, impregnado de desinfectante con olor a pino. Deja el agua blanca.

Siempre se baña con agua tibia. Siempre. Nos decía que teníamos que vestirnos en el baño. A escondidas, no hacíamos caso. Nada.

Cuando estábamos pequeñas, mínimos eran nuestros problemas. Domésticos, infantiles. Cuando en eso iba la vida: ser feliz, hacer la tarea, exprimir bien la crema dental, no tirar las puertas al cerrar, doblar las sábanas después de levantarnos. Dar los buenos días, pedir la bendición. Comer toda la comida servida en el plato, no colocar los codos en la mesa, no masticar con la boca abierta, no sonar los cubiertos en el plato, decir “Permiso” al levantarse de la mesa después de comer, lavar los platos. Cepillarse los dientes.

 

DE LA MISMA AUTORA: ESCRIBO LO QUE NO PUEDO DECIR EN VOZ ALTA

 

Lo que arde, lo que calla, lo que se pudre

Soñé que estaba embarazada. Sentí vergüenza, como si el cuerpo hubiera decidido por mí, sin aviso. A mi edad, ese sobresalto es una grieta. Sí, tuve los hijos que quise. No más. No puedo. No quiero. En el sueño, como en otros, solo veía rostros. Bocas que se movían sin sonido, como peces fuera del agua. Me desesperaba no entender, no poder responder. Al despertar, el alivio fue como una sábana fresca sobre el pecho. ¡Ufff!

 

Volví a comer picante

Desde niña veía a mi papá echarle picante a la sopa; a mi hermano mayor moquear, la cara encendida como semáforo en rojo. Hace unos días me regalaron un frasco de ese picante que lleva leche. Lo agrego a todo. En las tres comidas. Es adictivo, como si el ardor limpiara algo que no sé nombrar. Como si la lengua buscara una memoria que no está en las palabras. Como si su estridencia me devolviera algo.

 

Las bolsas de basura en la calle

En mi caminata diaria me encuentro con bolsas de basura en varias esquinas. El camión pasa tres veces por semana. Ayer, supongo, no pasó. Pero igual las dejan ahí, como si el abandono fuera costumbre. Llegan los perros, las rompen, esparcen pañales y restos como si sembraran despojos. El lunes, mientras caminaba, había un gato muerto. Lo esquivé. Era color crema, parecía dormido, pero el silencio era otro. Hoy vi una rata muerta en medio de la calle. La de ida, intacta; de vuelta, era otra cosa. Volteé rápido la cara. El cuerpo abierto, como si el pueblo también tuviera sus sueños rotos.

 

“Rituales mínimos” por Marhisela Ron León

 

A las mujeres nos salvan las brujas, no los príncipes

Hay algunas brujas que no te dejan usar tijeras ni que estés con los pies descalzos. Te quieren quitar las mañas. Brujas que saben coser, escuchan a Mozart, pintan y tocan cuatro. Brujas disponedoras, meditan, creen en la energía, alimentan pájaros en un balcón, preparan tortas de café y yogurt.

 

Escape artístico

En mis vacaciones escolares de 1992 fueron las Olimpiadas (Barcelona ‘92). Recuerdo verme parada frente al televisor de mi mamá, color naranja, pequeño (blanco y negro), cantando a todo gañote y sintiéndome Montserrat Caballé, quien cantaba junto a Freddy Mercury. Me entregaba al performance cada vez que los escuchaba: ¡Barcelooonaaa!

 

***

 

Marhisela Ron León-columna-Ciudad Valencia

Marhisela Ron León (Puerto Cabello-Carabobo-Venezuela): Poeta, licenciada en Enfermería por la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada. Ha realizado Talleres de poesía a través del Instituto Municipal de Cultura de Puerto Cabello; también de escritura creativa con Nanda Nieves y de narrativa en Corrección Perpetuum, Escuela de Escritores de Caracas. Íntimo (2010) Bonus (2022).

 

Ciudad Valencia / RN