Los géneros literarios han venido borrando las fronteras que la academia les ha colocado en aras de generar esquemas y poderlos estudiar mejor. Una tal mezcla ha existido desde hace muchos siglos, algunos estudiosos afirman que desde la antigüedad grecolatina; pero yo considero que, a pesar de que la Biblia fue escrita por sesenta autores y por más de 1.000 años, no se puede dejar de mencionar como uno de los libros que mezcla géneros literarios sin perder la coherencia entre las partes; aunque hay textos en los que se nota la diferencia de estilo, por ejemplo: los Salmos, el Cantar de los Cantares y el Eclesiastés.
Pero desde hace poco más de un siglo, la mezcla de géneros se ha intensificado, por no decir, se ha puesto de moda, creando ámbitos textuales de gran interés, que requieren de una gran pericia por parte del escritor o del poeta. El resultado ha sido la generación de libros que ofrecen mayor entretenimiento y más capacidad de captar la atención del lector.
Aunque en lo particular considero que es la novela el espacio intertextual por excelencia, también se han visto mezclas de géneros y subgéneros literarios en cuentos, crónicas, poemas… Igualmente hay que considerar el impacto que han causado en la literatura los avances tecnológicos, los cuales han permitido que dentro de un libro se coloquen enlaces a sitios electrónicos: páginas web, blog, otros libros del autor o de la editorial; esto se aprecia en las mezclas de textos literarios con producciones digitales, dándose fenómenos como la hiper-ficción, en la cual el lector, desde las primeras páginas del libro, puede elegir entre varias opciones, ya que se le colocan diferentes enlaces que lo llevarán a lecturas diferentes.
Otro fenómeno similar y originado por la misma mezcla, es la hiper-literatura, en la que se pueden introducir imágenes virtuales, videos, etc. Lo mismo ocurre en un género que se podría creer como de difícil porosidad para ser invadido, me refiero al cuento y sobre todo a la poesía. En esta última se han creado subgéneros como el poema-objeto, en el que solo se muestra una imagen; poemas-sonoros, que unen elementos de la música a los poemas; y holo-poemas, que vinculan al poema con los hologramas. También existe una tendencia a escribir poemas conversacionales en los que el cuento parece prevalecer sobre el trabajo emocional del poema tal como lo habíamos conocido.
En pocas palabras, no existe un género literario que podamos llamar puro, en todos se han producido híbridos. Quiero llamar la atención sobre un libro de crónicas que data desde el primer quinquenio de los setenta: Los años del desmadre, de Tom Wolfe. Crónicas narradas al estilo novela en las que podemos observar caricaturas de los personajes alusivos realizadas por el mismo autor; una innovación para la época, un verdadero quiebre en el género. Igualmente podemos observar que en varios pasajes existen gritos cuyas vocales fueron escritas con mayúsculas, al estilo de cómo muchas personas lo hacen a través de los mensajes de textos.
Otro libro impresionante, es el último publicado por el poeta venezolano Víctor Manuel Pinto, titulado: Welserland. ¿Una novela histórica? ¿Historia narrada en forma de novela? ¿Un poema épico-lírico? En este libro que relata una parte muy poco conocida o muy poco tratada por la historia oficial, como lo fue la invasión de los alemanes a Maracaibo con la finalidad de apoderarse de todo el país, vendido por el Rey de España para pagar una deuda, suceden historias de amor que establecen paralelismos con la historia contemporánea, es decir, se rompe con el tiempo lineal del historicismo; además, hay capítulos que se presentan en forma de obras de teatro, libros de poemas, poemas objetos; en fin, todo un compendio de rupturas y mezclas de géneros literarios.
Otro autor venezolano que gusta introducir elementos híbridos en sus libros es Wilfredo Carrizales, en sus libros de relatos se puede uno tropezar con un trozo de ensayo, aforismos, reflexiones, etc., tal como lo afirma Alberto Hernández en una de sus reseñas. En su antología digital de poemas y fotografías podemos apreciar este vínculo, esta coexistencia que hace recordar a la pintura clásica china en las que en una esquina del lienzo se escribía un poema corto alusivo a la temática o motivo de la pintura.
Por cierto, uno de mis poemarios inéditos imita esta forma de creación, se titula Las velas del dragón, y como subtítulo, exposición de cuadros occidentales y orientales. Es decir, los poemas son descripciones de pinturas al estilo occidental y al estilo de la pintura china clásica, en estos últimos coloco en la parte superior de la página un haikú o un poema corto.
Otro de mis poemarios inéditos se titula Gira muñeca: se trata de la mezcla de la poesía con el teatro, allí se confeccionan varios títeres, se visten y se colocan en escena; lo que pasa es que el titiritero es el discurso, entonces la intención del poemario es, en algunos casos, desmantelar este discurso y, en otros, mostrar cómo el discurso determina al ser social y viceversa. En otro poemario, también inédito, vinculo a la poesía con el discurso médico, aunque hay prevalencia de la imagen poética en la descripción de algunas enfermedades y en el diagnóstico, los títulos de los poemas son: asma, rayos x de tórax, colon irritable, esquizofrenia, examen de heces, hematología, radiología, coronaria; entre otros.
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La rosa de los tiempos es otro de mis libros publicados en el que logré hacer una gran mezcla de género: empezando por usurpar el estilo de diagramación que tienen los periódicos. Una portada con el título del libro en una cinta superior, algunas noticias, es decir, textos colocados en esa portada, y el contenido del libro dividido en las secciones que usualmente se encuentran en los periódicos: sucesos, comunidad, educación, avisos y clasificados, suplemento cultural, suplemento infantil, con dibujos de mis propios alumnos, y los obituarios; entre otras. Para lograr esto hay que mezclar los géneros literarios, de tal manera que en este libro podemos hallar: poesía, microficción, ensayos, cuentos cortos, cuentos largos, cuentos infantiles, entrevistas, aforismos, publicidades; en una de estas se anuncia la publicación del mismo libro, reseñas de libros, inventados obviamente.
Todo esto que he dicho hasta aquí no va en detrimento de ensalzar a la novela como el espacio textual que mejor se presta para que se realicen buenas mezclas de géneros y subgéneros. Una novela puede mezclar ficción y no ficción; puede ser de terror y añadir elementos de la novela policial, puede aceptar al ensayo, a la poesía, al periodismo, al género epistolar, etc. Su estructura se ofrece para que el autor juegue con las voces narrativas de los personajes y en ello introduzca elementos pertenecientes a otras artes.
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Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.
Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).
Ha publicado:
En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).
En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021).
(Tomado de eldienteroto.org)
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