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“Evaluaciones perversas” por Arnaldo Jiménez

Divagaciones - Arnaldo Jiménez - Apuntes generales sobre la cultura

1.- El profe-rata:

Alguna vez yo también sentí el poder de tener las respuestas en las manos y no ofrecérselas a los que las necesitaban, negarlas para poder subir un escalón encima de mis semejantes. Afortunadamente me di cuenta a tiempo y abandoné esa práctica nefasta que recorre todos los niveles del sistema educativo.

Hay una sensación de dominio que empalma con complejos de inferioridad o superioridad y el docente hace todo lo posible por prolongar ese placer. Entonces crean los llamados planes de clase, avalados por los sectores académicos de la institución en cuestión, y en él insertan el disfraz del que son portadores: pequeños dictadores, seres perversos que necesitan de la adulación para poder sentirse importantes.

El plan de clases es la expresión del juego psicológico de esconderse y mostrarse, la perversión de creer que se tiene una verdad con la cual se puede crear vínculos de dependencia; por tanto, ese plan es lo menos objetivo posible, ninguna evaluación puede divorciarse de su praxis, de la manera de cómo se vuelve expresión concreta, pedagogía.

Los estudiantes reconocen rápidamente cuando están frente a este tipo de docentes que se transforman en otra cosa al usar las mínimas dosis de poder que el sistema educativo, bajo el esquema de la escuela capitalista, difumina; ellos le llaman el profe-rata.

El sobrenombre es la capacidad de sintetizar en un animal o en una metáfora las cualidades más resaltantes de una persona. La rata es astuta, se escabulle, logra saltar obstáculos que para otro animal sería imposible, rompe, mata, contamina, su medio es la basura, la cochinada; espera los momentos más precisos para meterse en las cocinas o en los recovecos de las lavadoras, se multiplica en sitios inalcanzables. Son grupales, acechan a la civilización, la colocan en los extremos donde decide por seguir negando el espíritu o acelerar el apego a las chatarras culturales, la mediocridad de no verse.

El profesor rata se arrellana en el sillón que el poder de su imaginación transforma en un símbolo de dominio, la silla, el trono, desde ahí emite sus frases grandilocuentes: a mí, nadie me pasa; no están aquí para pensar; quién les dijo que ustedes son estudiantes; si repiten lo que está en la guía o en el libro, de memoria, no pasan y, si lo analizan, tampoco pasan; a mí me pagan para “quebrar” (aplazar) a los estudiantes, no para ayudarlos; y otras frases así por el estilo.

Esto en el mejor de los casos, cuando su manía de querer ser importante y andar en los rumores de los pasillos, en conversaciones que él también trastorna y altera, pues los estudiantes casi nunca se dirigen a él con frases simpáticas o amables, expresiones de respeto o admiración, todo lo contrario: ahí viene el profe ese, sí es verdad que es rata, él se cree que es el último vaso de agua del desierto, tan ridículo…

En el peor de los casos, existen otros profes-ratas que no son tan evidentes y se ocultan mucho más en sus madrigueras de identidades patológicas. Son aquellos que extienden una sonrisa irónica cuando algún estudiante hace un esfuerzo por responder o por aclarar sus dudas, aquellos que nunca están conformes con las respuestas y, en vez de buscar la sencillez en las explicaciones, buscan tornarlas más complejas para que los estudiantes sientan miedo y se menosprecien a sí mismos.

 

2.- El profe-Baldanders:

“Baldanders (cuyo nombre podemos traducir por ya diferente o ya otro…), toma las formas de un hombre, de un roble, de una puerca, de un salchichón, de un patio cubierto de trébol, de estiércol, de una flor, de una rama florida, de una morera, de un tapiz de seda, de muchas otras cosas y seres…”. (Jorge Luis Borges, El libro de los seres imaginarios).

El profe-baldanders es un modelo de persona ante las autoridades, nadie lo denuncia, nadie lo acusa, su forma de subsistir es la creación del pánico y el odio. Sabe ganarse la confianza de los que le pagan, cuando ese es el caso, y usa sus títulos como alfombra que lo distancia de aquellos que necesitan de su cercanía.

Se disfraza de especialista en evaluación y planificación, cambia a adulador cuando la circunstancia lo requiere. Bien puede colarse a las oficinas administrativas y trastocar su rostro en un destello desbordante de cortesía, amabilidad y enorme sentido de pertenencia: se toma la institución como propia, cualquiera lo confunde con uno de los dueños.

Estos profes son muy patriotas, nunca dejan de mirar hacia la bandera en postura militar cuando entonan el Himno Nacional, “riegan flores de plástico y pertenecen a más de una nómina”, para recordar una pequeña parte de una canción de Joan Manuel Serrat que también describe este tipo de personalidad que, por supuesto, no es exclusiva del sistema educativo; pero aquí como allá, generalmente, pertenecen a las comisiones de planificación y evaluación.

En el aspecto estrictamente político, el profe Baldanders puede ser traducido por: ya oposición, ya oficialista. Una vez poseso de una posición de poder se transforma en don Juan Tenorio, ese ser que, según Lacan, es incapaz de satisfacerse y busca y busca eternamente su objeto perdido. Pero, estamos ante la presencia de una personalidad producida por el sistema capitalista, el dinero ya ha entrado en su alma y allí implanta las secuencias de sus camuflajes.

 

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En cierto sentido, todos tenemos algo de Baldanders, pues la organización societal nos hace cambiar de roles continuamente, sin embargo, es menester dominarse y no creer que los papeles corresponden con el ego, aunque el ego sea plural y anterior a los malestares de la cultura. Entender esto es cubrirse con un manto de humildad y comprender que todos somos seres de pasaje, estamos para no estar.

Quizás alguien pueda preguntarse, bueno, ¿el artículo no se trata de las evaluaciones, entonces por qué se describen las personalidades de algunos docentes? Recuerdo que estoy abordando el problema de las evaluaciones perversas, y que los papeles no sufren de este mal, solo se amoldan a la personalidad que los usa a su conveniencia. Lo perverso es aquel comportamiento que transgrede la norma, que la saca de la regularidad de su acontecer y la transforma en algo extraño.

 

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Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.

Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).

Ha publicado:

En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).

En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021).

(Tomado de eldienteroto.org)

 

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